Ejercicios de rehabilitación de la rodilla
Introducción
Esta página reúne ejercicios básicos de rehabilitación de la rodilla y pautas orientativas para situaciones frecuentes como el postoperatorio tras artroscopia o la recuperación después de una prótesis de rodilla.
No sustituye a un programa individualizado. La progresión debe adaptarse al diagnóstico, al dolor, a la inflamación, a la cirugía realizada y a la fase de recuperación.
Para ordenar la recuperación completa por fases, objetivos y criterios de progresión, consulta primero la guía principal de rehabilitación de rodilla.
Índice de contenidos
Cómo utilizar esta guía
- Empieza con ejercicios suaves y sin dolor relevante.
- Prioriza la calidad del movimiento frente al número de repeticiones.
- Si aumenta la inflamación o aparece inestabilidad, reduce la carga y consulta con tu especialista.
- Si buscas una progresión completa por fases, consulta la guía principal de rehabilitación de la rodilla.
En rehabilitación no solo importa hacer ejercicios, sino hacerlos en el momento adecuado y con una intensidad tolerable. Un ejercicio correcto, mal dosificado o introducido demasiado pronto, puede irritar la rodilla y retrasar la evolución.
Ejercicios básicos
Estos ejercicios son útiles en fases iniciales o como trabajo general de movilidad y activación. Deben realizarse de forma progresiva y sin provocar empeoramiento clínico. Suelen orientarse a recuperar movilidad, activar el cuádriceps y mejorar el control de la extremidad sin exigir aún grandes cargas.
Elevación de pierna estirada
Tumbado boca arriba, eleva lentamente la extremidad inferior con la rodilla extendida hasta la vertical. Mantén 5-10 segundos y desciende de forma controlada. Realiza 10 repeticiones con cada pierna.
Para enfatizar el cuádriceps, mantén el pie en ángulo recto. Para trabajar más la cara interna del muslo, dirige los dedos ligeramente hacia fuera.
Flexión de rodilla en supino
Desde la misma posición, flexiona la rodilla intentando acercar el muslo al abdomen dentro de un rango cómodo.
Extensión controlada
Desde la posición de flexión, extiende la pierna todo lo posible y desciéndela lentamente hasta el plano de la cama o del suelo.
Flexión en decúbito prono
Tumbado boca abajo, flexiona la rodilla intentando aproximar el talón a la nalga del mismo lado.
Extensión y flexión sentado
- Sentado en una mesa o silla alta con las piernas colgando, eleva la pierna extendiéndola al máximo sin mover el muslo.
- Desciéndela lentamente y luego flexiónala todo lo posible.
- Puede añadirse peso progresivo en el tobillo si la rodilla lo tolera.
Ejercicios con peso progresivo
Estos ejercicios básicos suelen tolerarse bien cuando el objetivo principal es recuperar movilidad, reactivar la musculatura y evitar rigidez. Si la rodilla se hincha claramente después de la sesión o el dolor dura varias horas, conviene revisar la intensidad o reducir el volumen.
Después de una artroscopia de rodilla
Tras una artroscopia, la progresión depende del procedimiento realizado. Estos ejercicios son orientativos y deben ajustarse a las indicaciones del cirujano o fisioterapeuta, especialmente si hubo reparación meniscal, trabajo condral o reconstrucción ligamentosa.
No es lo mismo una artroscopia sencilla que una intervención con restricciones específicas de flexión, carga o apoyo. Por eso estas imágenes deben interpretarse como apoyo visual y no como un protocolo universal.















Repite estos ejercicios varias veces al día sin llegar al agotamiento y respetando dolor, inflamación y rango permitido.
Después de una prótesis de rodilla
En la rehabilitación tras una prótesis de rodilla, los objetivos prioritarios son recuperar la extensión completa, ganar flexión progresiva, mejorar la marcha y restaurar la fuerza del cuádriceps. La supervisión profesional es especialmente importante en esta etapa.
Durante las primeras semanas también se vigilan aspectos como el control del dolor, la inflamación, la tolerancia a la carga, la reeducación de la marcha y la prevención de rigidez. Una buena extensión de la rodilla suele ser tan importante como la ganancia de flexión.












Cuándo pasar a la siguiente fase
- Dolor controlado y sin aumento claro del derrame articular.
- Mejoría del rango de movimiento y de la marcha.
- Buena tolerancia a los ejercicios básicos y funcionales.
- Capacidad para progresar hacia fuerza, equilibrio y control neuromuscular.
Para una progresión más ordenada, continúa con las páginas de fase 1, fase 2, fase 3 y rehabilitación avanzada.