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Dr. Arturo Mahiques

Introducción

La prescripción del ejercicio físico consiste en diseñar un programa de actividad adaptado a una persona concreta, teniendo en cuenta su estado de salud, edad, condición física, objetivos, lesiones previas y tolerancia a la carga.

No se trata solo de recomendar “hacer deporte”. Una buena prescripción define qué tipo de ejercicio realizar, con qué frecuencia, a qué intensidad, durante cuánto tiempo y cómo progresar sin aumentar el riesgo de lesión o abandono.

El ejercicio bien indicado mejora la salud cardiovascular, la fuerza, la movilidad, la composición corporal, el equilibrio, la función articular y la calidad de vida. También es una herramienta fundamental en rehabilitación, prevención de recaídas y manejo de muchas patologías crónicas.

Principios de la prescripción

Un programa de ejercicio debe ser individualizado, progresivo, medible y seguro. La misma rutina no sirve para una persona sedentaria, un deportista, un paciente con dolor lumbar, una persona mayor con riesgo de caídas o alguien que se recupera de una cirugía.

Principios básicos

  • Individualización: adaptar el ejercicio al estado clínico y funcional de cada persona.
  • Progresión: aumentar carga, duración o complejidad de forma gradual.
  • Especificidad: entrenar las capacidades relacionadas con el objetivo buscado.
  • Recuperación: alternar estímulos y descanso para permitir adaptación.
  • Regularidad: priorizar la continuidad sobre esfuerzos aislados muy intensos.

En rehabilitación, la prescripción debe valorar además el dolor, la irritabilidad del tejido, la fase de recuperación y la respuesta del paciente durante las horas posteriores al ejercicio.

Variables principales del ejercicio

La forma más práctica de ordenar una prescripción es definir frecuencia, intensidad, tiempo y tipo de ejercicio. Estas variables deben ajustarse entre sí.

Variable Qué significa Ejemplo práctico
Frecuencia Número de sesiones por semana 3-5 días por semana
Intensidad Esfuerzo relativo de la sesión Suave, moderado o vigoroso
Tiempo Duración total de la sesión 20-60 minutos
Tipo Modalidad de ejercicio Cardio, fuerza, movilidad, equilibrio
Progresión Cómo se aumenta la carga Más repeticiones, más peso o más duración

Modificar varias variables a la vez aumenta el riesgo de sobrecarga. En general, es más seguro progresar una sola variable cada vez.

Ejercicio aeróbico

El ejercicio aeróbico incluye actividades rítmicas y mantenidas que implican grandes grupos musculares. Mejora la capacidad cardiovascular, la resistencia, el control metabólico y la tolerancia al esfuerzo.

Ejemplos

  • Caminar a paso ligero.
  • Bicicleta estática o ciclismo.
  • Natación o ejercicio en agua.
  • Carrera suave si existe buena tolerancia al impacto.
  • Elíptica, remo o marcha nórdica.

Intensidad orientativa

La intensidad puede controlarse con frecuencia cardíaca, percepción subjetiva del esfuerzo o capacidad para hablar durante el ejercicio.

Intensidad Sensación Referencia práctica
Suave Esfuerzo cómodo Permite hablar sin dificultad
Moderada Respiración más activa Permite hablar, pero no cantar
Vigorosa Esfuerzo alto Cuesta mantener una conversación

Para personas sedentarias, con dolor o con enfermedad crónica, suele ser preferible comenzar con intensidades suaves o moderadas y progresar según tolerancia.

Ejercicio de fuerza

El entrenamiento de fuerza mejora la masa muscular, la salud ósea, la función articular, el metabolismo y la capacidad para realizar actividades diarias. También es fundamental en la prevención de caídas y en la rehabilitación musculoesquelética.

Modalidades útiles

  • Ejercicios con peso corporal.
  • Bandas elásticas.
  • Pesas, mancuernas o máquinas.
  • Ejercicios funcionales como sentarse y levantarse, subir escalones o empujar.
  • Trabajo isométrico en fases iniciales de dolor o lesión.

Dosis general

  • 2-3 días por semana en personas sanas o en mantenimiento.
  • 1-3 series por ejercicio, según nivel y objetivo.
  • 8-12 repeticiones para fuerza general, adaptando carga y técnica.
  • Mayor número de repeticiones y menor carga en fases iniciales o rehabilitación.

La técnica correcta es más importante que la carga. En rehabilitación, el ejercicio debe progresar desde movimientos controlados hacia tareas más funcionales y específicas.

Movilidad y flexibilidad

La movilidad y la flexibilidad ayudan a mantener rangos articulares útiles, reducir rigidez y mejorar la calidad del movimiento. Deben integrarse con fuerza y control motor, no utilizarse como único tratamiento.

Antes del ejercicio

  • Priorizar movilidad activa y estiramientos dinámicos.
  • Preparar las articulaciones que van a trabajar.
  • Evitar estiramientos intensos mantenidos en frío.

Después del ejercicio

  • Usar estiramientos suaves y progresivos.
  • Mantener cada posición unos 20-30 segundos si se tolera bien.
  • No forzar dolor agudo ni sensación de bloqueo.

En algunas patologías, como tendinopatías irritativas, hipermovilidad o dolor agudo, los estiramientos agresivos pueden empeorar los síntomas. Deben adaptarse al caso.

Prescripción según objetivos

El plan debe cambiar según el objetivo principal. Aun así, la mayoría de personas se beneficia de combinar ejercicio aeróbico, fuerza, movilidad y trabajo funcional.

Objetivo Enfoque principal Comentario clínico
Salud general Cardio moderado + fuerza Buscar regularidad y progresión sostenible
Pérdida de grasa Cardio + fuerza + hábitos nutricionales La fuerza ayuda a preservar masa muscular
Ganar fuerza Entrenamiento progresivo de resistencia Controlar técnica, recuperación y sobrecarga
Rehabilitación Ejercicio terapéutico progresivo Adaptar a dolor, fase de lesión y función
Prevención de caídas Fuerza + equilibrio + marcha Especialmente importante en personas mayores

Adaptación por edad y nivel

Personas sedentarias o principiantes

  • Comenzar con sesiones cortas de 10-20 minutos.
  • Priorizar caminar, movilidad y fuerza básica.
  • Aumentar duración o frecuencia antes que intensidad.
  • Evitar programas muy exigentes al inicio.

Personas mayores

  • Incluir fuerza de miembros inferiores y tronco.
  • Trabajar equilibrio, coordinación y seguridad en la marcha.
  • Adaptar ejercicios a artrosis, osteoporosis, fragilidad o riesgo de caídas.
  • Usar apoyos, bandas elásticas o sillas si es necesario.

Deportistas o personas entrenadas

  • Planificar ciclos de carga y descarga.
  • Combinar fuerza, resistencia, movilidad y trabajo específico.
  • Controlar sueño, fatiga, dolor persistente y rendimiento.
  • Evitar aumentos bruscos de volumen o intensidad.

Seguridad y señales de alerta

La prescripción debe contemplar riesgos. Las personas con enfermedad cardiovascular, hipertensión mal controlada, diabetes, dolor torácico, mareos, dificultad respiratoria no explicada o patología crónica relevante deben consultar antes de iniciar ejercicio intenso.

Señales para detener el ejercicio

  • Dolor torácico, opresión o falta de aire desproporcionada.
  • Mareo, pérdida de equilibrio o sensación de desmayo.
  • Palpitaciones intensas o irregulares.
  • Dolor agudo musculoesquelético.
  • Debilidad súbita, hormigueo intenso o pérdida de fuerza.
  • Inflamación importante o dolor que empeora claramente después de la sesión.

En rehabilitación, una molestia leve y controlada puede ser aceptable según el caso, pero el dolor agudo, progresivo o persistente indica que debe ajustarse la carga.

Progresión de la carga

La progresión debe ser gradual. El tejido necesita tiempo para adaptarse: músculo, tendón, hueso, articulación y sistema cardiovascular no responden todos a la misma velocidad.

Formas de progresar

  • Aumentar minutos de ejercicio aeróbico.
  • Aumentar días por semana.
  • Aumentar repeticiones o series.
  • Aumentar resistencia o peso.
  • Reducir descansos.
  • Pasar de ejercicios simples a tareas funcionales más complejas.

Como norma práctica, conviene no aumentar varias variables a la vez. Si aparece dolor relevante, fatiga excesiva o empeoramiento funcional, se debe volver al nivel previo tolerado.

Ejemplo de rutina semanal

Este ejemplo es orientativo para una persona sin contraindicaciones médicas y con nivel inicial o intermedio. Debe adaptarse según edad, lesiones, objetivos y disponibilidad.

Día Actividad Duración aproximada Objetivo
Lunes Caminar a ritmo moderado + movilidad 30-40 min Cardio y movilidad
Martes Fuerza general 30-45 min Piernas, tronco y empujes/tirones
Miércoles Descanso activo 20-30 min Movilidad suave o paseo
Jueves Cardio moderado 30-45 min Resistencia cardiovascular
Viernes Fuerza + equilibrio 30-45 min Fuerza funcional y estabilidad
Fin de semana Actividad recreativa Variable Adherencia y vida activa

Adherencia y mantenimiento

El mejor programa es el que la persona puede mantener. La adherencia mejora cuando el ejercicio es realista, medible, agradable y compatible con la vida diaria.

Estrategias útiles

  • Empezar por objetivos pequeños y concretos.
  • Registrar sesiones, dolor, fatiga y progreso.
  • Elegir actividades que resulten sostenibles.
  • Programar horarios fijos.
  • Combinar ejercicio estructurado con más movimiento diario.
  • Revisar el plan si aparece aburrimiento, dolor o estancamiento.

El ejercicio debe entenderse como una herramienta de salud a largo plazo. La constancia moderada suele ser más eficaz que los cambios bruscos y difíciles de mantener.

Conclusión

Prescribir ejercicio físico significa ajustar movimiento, carga y progresión a una persona concreta. Un plan bien diseñado puede mejorar salud, función, fuerza, resistencia y bienestar, además de ser una parte esencial de la rehabilitación.

La clave es combinar seguridad, progresión y continuidad. El ejercicio debe ser suficiente para producir adaptación, pero no tan agresivo como para provocar lesión, dolor persistente o abandono.

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