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Dr. Arturo Mahiques

La artrosis cervical es un proceso degenerativo de la columna cervical. Puede producir dolor de cuello, rigidez, contractura y, en algunos casos, síntomas irradiados hacia el hombro o el brazo.

Dentro de la patología cervical, se relaciona de forma estrecha con la cervicalgia, la radiculopatía cervical y, en casos avanzados, con la mielopatía cervical.

Qué es la artrosis cervical

La artrosis cervical afecta a la parte del raquis situada en el cuello. Con el paso del tiempo pueden producirse cambios en los discos intervertebrales, en las articulaciones facetarias, en los platillos vertebrales y en los márgenes óseos, donde pueden aparecer osteofitos o “picos de loro”.

Estos cambios forman parte del envejecimiento normal de la columna y no siempre causan síntomas. Es frecuente encontrar signos de degeneración en radiografías o resonancias de personas con pocas molestias. El problema aparece cuando esos cambios provocan dolor mecánico, rigidez, inflamación local o estrechamiento de los espacios por donde pasan las raíces nerviosas o la médula.

Por eso conviene distinguir entre los hallazgos radiológicos degenerativos y la clínica real del paciente. No siempre coinciden: una imagen muy degenerada puede dar pocos síntomas, y una degeneración moderada puede producir bastante dolor si irrita estructuras sensibles.

Qué estructuras pueden afectarse

  • Discos cervicales, que pierden altura y elasticidad.
  • Articulaciones uncovertebrales y facetarias.
  • Ligamentos y cápsulas articulares.
  • Forámenes de conjunción, por donde salen las raíces nerviosas.
  • Canal cervical, si el proceso degenerativo es más avanzado.

Artrosis cervical y espondilosis cervical

En la práctica se usan con frecuencia expresiones como artrosis cervical, cervicoartrosis o espondilosis cervical para referirse a un conjunto de cambios degenerativos del cuello. No siempre son términos idénticos desde un punto de vista técnico, pero en el uso clínico habitual suelen solaparse.

Dolor y rigidez cervical por artrosis cervical
La artrosis cervical suele manifestarse con dolor mecánico y rigidez del cuello.

Causas y factores que favorecen la artrosis cervical

La causa principal es el desgaste progresivo asociado al paso del tiempo. El disco se deshidrata, pierde altura y transmite peor las cargas. Como respuesta, otras estructuras del segmento cervical soportan más esfuerzo y aparece degeneración secundaria de las articulaciones y de los bordes óseos.

Factores que pueden influir

  • Edad y envejecimiento natural de la columna.
  • Predisposición individual o genética.
  • Trabajos con posturas mantenidas del cuello.
  • Movimientos repetitivos de flexión, extensión o rotación cervical.
  • Antecedentes de traumatismos cervicales.
  • Sedentarismo y debilidad muscular cervicoescapular.
  • Malas posturas prolongadas, especialmente frente a pantallas.

Cómo progresa el proceso degenerativo

El disco cervical suele degenerar primero y pierde parte de su función amortiguadora. Con ello disminuye el espacio entre vértebras, aumenta la carga sobre las articulaciones posteriores y pueden formarse osteofitos. Si estos cambios reducen el tamaño del foramen o del canal, pueden aparecer síntomas neurológicos además del dolor mecánico local.

Síntomas de la artrosis cervical

La forma más habitual de presentación es el dolor cervical mecánico, a menudo acompañado de rigidez y limitación para girar o extender el cuello. Las molestias suelen empeorar con las posturas mantenidas, al final del día o tras periodos de sobrecarga.

Síntomas más frecuentes

  • Dolor en la nuca o en la parte posterior y lateral del cuello.
  • Rigidez cervical, especialmente por la mañana o tras estar mucho tiempo quieto.
  • Limitación para girar la cabeza.
  • Contractura muscular asociada.
  • Dolor referido hacia hombros o zona interescapular.
  • Cefalea cervicogénica en algunos pacientes.

¿Puede producir mareo?

Muchos pacientes relacionan la artrosis cervical con sensación de mareo o inestabilidad. Es un tema delicado, porque no todo mareo procede del cuello. En algunos casos puede haber una sensación inespecífica de inestabilidad asociada a dolor cervical y contractura, pero cuando el síntoma es claro o persistente conviene valorar otras causas vestibulares, neurológicas o cardiovasculares.

Dolor cervical mecánico frente a dolor radicular

Tipo de dolor Características Distribución
Dolor mecánico cervical Empeora con posturas y movimientos, suele acompañarse de rigidez. Cuello, nuca, trapecio u hombro.
Dolor radicular cervical Puede irradiarse y asociarse a hormigueo o debilidad. Hombro, brazo, antebrazo o mano según la raíz afectada.

Cuándo sospechar afectación nerviosa

Si la artrosis cervical estrecha el foramen de salida de una raíz, puede aparecer una radiculopatía cervical o una cervicobraquialgia.

  • Dolor irradiado al brazo.
  • Hormigueo o acorchamiento.
  • Pérdida de fuerza.
  • Molestias que aumentan con determinados movimientos cervicales.

Complicaciones y signos de alarma

La mayoría de los casos de artrosis cervical cursa con dolor y rigidez, pero sin complicaciones graves. Aun así, cuando el proceso degenerativo es más importante, puede estrecharse el canal cervical o el foramen radicular y aparecer una afectación neurológica relevante.

Complicaciones posibles

Signos de alarma

  • Pérdida de fuerza progresiva en uno o ambos brazos.
  • Torpeza fina en las manos.
  • Dificultad para caminar o sensación de inestabilidad.
  • Alteración de la coordinación o de la destreza manual.
  • Dolor intenso persistente con síntomas neurológicos asociados.

Si aparece alguno de estos datos, conviene una valoración clínica más detenida para descartar compresión radicular importante o afectación medular.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en la historia clínica, la exploración física y, cuando hace falta, las pruebas de imagen. Lo importante no es solo ver cambios degenerativos en una radiografía, sino comprobar si explican realmente los síntomas del paciente.

Qué suele explorarse

  • Movilidad cervical.
  • Zonas dolorosas y contractura muscular.
  • Dolor con extensión, rotación o inclinación lateral.
  • Reflejos, sensibilidad y fuerza en miembros superiores si hay sospecha radicular.
  • Marcha y coordinación si se sospecha afectación medular.

Pruebas complementarias

  • Radiografía cervical: permite valorar rectificación, pérdida de altura discal, osteofitos y alineación.
  • Resonancia magnética: útil si hay síntomas neurológicos, irradiación al brazo o sospecha de compresión de raíces o médula.
  • TAC: puede ayudar a valorar mejor el componente óseo en situaciones concretas.
  • Electromiograma: a veces se emplea si se quiere confirmar o diferenciar una afectación radicular.

Tener cambios degenerativos en una radiografía significa que existen signos de desgaste, pero no obliga por sí solo a concluir que esa sea la causa de todo el cuadro.

Tratamiento de la artrosis cervical

El tratamiento suele ser conservador. El objetivo es aliviar el dolor, mejorar la movilidad, reducir la contractura y mantener la función del cuello y de la cintura escapular. Solo en una minoría de casos con compresión neurológica significativa o mala evolución se plantean tratamientos intervencionistas o quirúrgicos.

Medidas conservadoras

  1. Educación postural: ajustar pantalla, mesa, silla y hábitos de trabajo.
  2. Evitar sobrecargas mantenidas: especialmente la flexión prolongada del cuello.
  3. Analgesia y antiinflamatorios: cuando están indicados clínicamente.
  4. Calor local: útil en fases de contractura muscular.
  5. Fisioterapia y ejercicio terapéutico: para movilidad, control muscular y equilibrio cervicoescapular.

Rehabilitación

La rehabilitación suele centrarse en mejorar la movilidad sin irritar, fortalecer la musculatura profunda cervical, trabajar la cintura escapular y corregir hábitos posturales. No se trata solo de “mover el cuello”, sino de mejorar el conjunto funcional cuello-hombro-escápula.

Cuando predomina el dolor mecánico, la mejoría suele depender mucho de una estrategia mantenida de ejercicio, higiene postural y adaptación de cargas, más que de medidas pasivas aisladas.

Infiltraciones y otras opciones

En algunos casos concretos, sobre todo si hay dolor facetario o radicular bien localizado, pueden valorarse infiltraciones u otras técnicas de dolor. No son necesarias en la mayoría de los pacientes, pero pueden ser útiles si el tratamiento conservador habitual no basta.

Cuándo puede plantearse cirugía

  • Compresión radicular persistente con déficit o dolor resistente.
  • Compresión medular o mielopatía cervical.
  • Mala evolución a pesar de un manejo conservador adecuado.

La cirugía no se indica por “tener artrosis” en una radiografía, sino por la repercusión clínica real y por la existencia de compresión estructural relevante.

Prevención y autocuidado

No siempre puede evitarse la degeneración cervical, pero sí pueden reducirse las sobrecargas y mejorar la tolerancia funcional del cuello.

  • Hacer pausas si se trabaja mucho tiempo con ordenador o móvil.
  • Evitar mantener la cabeza adelantada durante horas.
  • Mejorar la ergonomía del puesto de trabajo.
  • Fortalecer musculatura cervical y escapular con ejercicios guiados.
  • Evitar el reposo prolongado si no está claramente indicado.
  • Mantener una actividad física regular.

En muchos pacientes, pequeños cambios ergonómicos mantenidos en el tiempo valen más que medidas intensas pero puntuales.

Preguntas frecuentes sobre la artrosis cervical

¿La artrosis cervical es normal con la edad?

Los cambios degenerativos cervicales son muy frecuentes con el paso del tiempo. Otra cosa es que den síntomas importantes. Muchas personas tienen artrosis cervical radiológica y una vida completamente funcional.

¿Puede producir dolor hacia el hombro o el brazo?

Sí. Puede producir dolor referido al hombro o, si existe irritación radicular, dolor irradiado por el brazo con hormigueo o debilidad.

¿Hay que hacer reposo cuando duele el cuello?

En general no conviene prolongar el reposo. Puede ser razonable reducir la carga en momentos de dolor agudo, pero suele ser mejor recuperar la movilidad y la actividad de forma progresiva.

¿La artrosis cervical y la hernia discal cervical son lo mismo?

No exactamente. La artrosis cervical es un proceso degenerativo más amplio. La hernia discal cervical es una lesión discal concreta. Ambas pueden coexistir y dar síntomas parecidos, sobre todo si aparece dolor radicular.