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Dr. Arturo Mahiques

Las neuropatías por atrapamiento son lesiones de los nervios periféricos producidas por compresión, fricción, angulación, estiramiento o compromiso vascular en zonas anatómicas estrechas. Suelen aparecer cuando un nervio atraviesa un canal osteofibroso, una arcada muscular, un túnel anatómico o una zona de paso donde existe poco espacio disponible.

Pueden afectar a la sensibilidad, al dolor y a la fuerza muscular. En fases iniciales predominan el hormigueo, el adormecimiento o el dolor irradiado; en fases avanzadas pueden aparecer pérdida de sensibilidad, debilidad, torpeza o atrofia muscular.

Generalidades

Los nervios periféricos pueden comprimirse al atravesar túneles o espacios anatómicos estrechos. El mecanismo de lesión puede ser la compresión directa, el estiramiento, la angulación, la fricción repetida o la alteración de la vascularización del propio nervio.

Aunque muchas neuropatías por atrapamiento tienen un origen mecánico, existen enfermedades y factores generales que aumentan la susceptibilidad del nervio, como la diabetes mellitus, el hipotiroidismo, algunas enfermedades inflamatorias, el embarazo, la obesidad o determinados trabajos con posturas mantenidas y movimientos repetitivos.

Neuropatías por atrapamiento de nervios periféricos
Las neuropatías por atrapamiento aparecen cuando un nervio periférico se comprime en una zona anatómica estrecha.

Causas y factores de riesgo

Las causas dependen del nervio afectado y de la zona de compresión, pero existen mecanismos comunes en la mayoría de neuropatías por atrapamiento.

  • Canales anatómicos estrechos: túneles osteofibrosos, arcadas musculares o zonas de paso con poco espacio disponible.
  • Movimientos repetitivos: flexión, extensión, pronosupinación, agarre o apoyo mantenido según la región afectada.
  • Traumatismos: golpes, fracturas, luxaciones, cicatrices o secuelas quirúrgicas.
  • Inflamación local: tenosinovitis, sinovitis, artritis, bursitis o engrosamiento de tejidos vecinos.
  • Masas o lesiones ocupantes de espacio: gangliones, quistes, tumores benignos o engrosamientos fibrosos.
  • Enfermedades sistémicas: diabetes, hipotiroidismo, artritis reumatoide, obesidad o enfermedades inflamatorias.
  • Factores laborales o deportivos: apoyo mantenido, herramientas vibratorias, posturas forzadas o sobrecarga repetida.

Síntomas generales

Los síntomas dependen de si el nervio comprimido tiene función sensitiva, motora o mixta. En muchas neuropatías aparecen primero síntomas sensitivos y, si la compresión progresa, puede aparecer afectación motora.

  • Hormigueo o parestesias en el territorio del nervio afectado.
  • Adormecimiento o pérdida de sensibilidad.
  • Dolor urente, eléctrico o irradiado.
  • Sensación de pinchazos o quemazón.
  • Debilidad muscular en fases más avanzadas.
  • Torpeza para agarrar, caminar, separar dedos o realizar movimientos finos según el nervio afectado.
  • Atrofia muscular cuando la compresión es intensa o prolongada.

La distribución de los síntomas es clave. No es lo mismo un hormigueo en los tres primeros dedos de la mano, típico del túnel carpiano, que un adormecimiento del borde cubital de la mano, más orientativo de afectación del nervio cubital.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en la historia clínica, la exploración neurológica y, cuando es necesario, pruebas complementarias. Es importante identificar el nivel de compresión, valorar la gravedad y descartar lesiones que simulan una neuropatía periférica.

Exploración clínica

  • Valoración de la sensibilidad en el territorio del nervio.
  • Exploración de fuerza muscular y atrofia.
  • Maniobras provocativas según el túnel afectado.
  • Palpación de zonas de atrapamiento o dolor local.
  • Comparación con el lado contrario.
  • Exploración cervical, lumbar o de articulaciones vecinas si hay dudas.

Pruebas complementarias

Prueba Utilidad
Electromiografía y conducción nerviosa Ayudan a confirmar la lesión, localizar el nivel de compresión y valorar su gravedad.
Ecografía Permite valorar engrosamiento del nervio, compresiones locales, gangliones o lesiones ocupantes de espacio.
Resonancia magnética Útil si se sospechan masas, lesiones profundas, patología muscular o compresiones complejas.
Radiografías Pueden ser útiles tras traumatismos, artrosis, deformidades óseas o secuelas de fracturas.
Analítica Indicada si se sospechan causas sistémicas como diabetes, hipotiroidismo o enfermedad inflamatoria.

Tratamiento general

El tratamiento depende del nervio afectado, la duración de los síntomas, la gravedad de la compresión y la existencia de pérdida de fuerza o atrofia. En fases iniciales suele intentarse tratamiento conservador; en compresiones severas o progresivas puede ser necesaria la cirugía.

Tratamiento conservador

  • Modificar actividades que aumentan la compresión.
  • Evitar posturas mantenidas o movimientos repetitivos desencadenantes.
  • Uso de férulas, ortesis o protecciones en determinados síndromes.
  • Fisioterapia y terapia ocupacional adaptadas al nervio afectado.
  • Movilización neural en casos seleccionados y bien tolerados.
  • Control de enfermedades asociadas, como diabetes, hipotiroidismo o inflamación articular.
  • Antiinflamatorios o analgésicos cuando estén indicados.

Infiltraciones

En algunos atrapamientos, como el túnel carpiano, puede valorarse una infiltración local en casos seleccionados. La indicación depende del diagnóstico, la gravedad, la duración de los síntomas y la existencia de afectación motora.

Tratamiento quirúrgico

La cirugía se plantea cuando hay compresión severa, pérdida de fuerza, atrofia, síntomas persistentes pese al tratamiento conservador o una causa estructural que mantiene el atrapamiento. El objetivo suele ser liberar el nervio en la zona comprimida.

Neuropatías del miembro superior

En el miembro superior, las neuropatías por atrapamiento pueden afectar al hombro, el codo, el antebrazo, la muñeca o la mano. La distribución del hormigueo, la pérdida de sensibilidad y la debilidad ayuda a localizar el nervio afectado.

Hombro y cintura escapular

Codo y antebrazo

Muñeca y mano

Neuropatías de pelvis y miembro inferior

En la pelvis, la cadera, el muslo y la rodilla también pueden producirse atrapamientos nerviosos. Algunos se manifiestan con dolor irradiado o parestesias; otros pueden producir debilidad o alteración de la marcha.

Pelvis, cadera y muslo

Rodilla y pierna

Neuropatías del tobillo y pie

En el tobillo y el pie, las neuropatías por atrapamiento suelen producir dolor, hormigueo, quemazón o sensación eléctrica en la planta, el dorso del pie o los dedos. Pueden confundirse con tendinopatías, fascitis plantar, metatarsalgia u otras causas de dolor local.

Prevención

No todas las neuropatías por atrapamiento pueden prevenirse, pero sí pueden reducirse algunos factores que favorecen la compresión o la irritación crónica del nervio.

  • Evitar posturas mantenidas que compriman el nervio.
  • Reducir movimientos repetitivos cuando desencadenan síntomas.
  • Usar apoyos, protecciones o férulas si están indicados.
  • Mejorar la ergonomía laboral y deportiva.
  • Controlar enfermedades generales como diabetes, hipotiroidismo u obesidad.
  • Consultar si aparecen pérdida de fuerza, atrofia o síntomas progresivos.

Especial mención merecen los nervios de la mano. Cuando se afecta uno de los troncos principales del miembro superior, la distribución de los síntomas sensitivos y motores permite orientar qué nervio está comprometido y en qué zona puede estar comprimido.

Distribución de lesiones nerviosas en la mano
La distribución del hormigueo, la pérdida de sensibilidad y la debilidad ayuda a localizar el nervio afectado.

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