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Dr. Arturo Mahiques

Lesión ósea por estrés: un continuo

Una lesión ósea por estrés aparece cuando la carga repetida supera temporalmente la capacidad del hueso para adaptarse. El proceso puede comenzar con cambios microscópicos y edema medular y progresar hasta una línea de fractura visible. Por eso, “reacción de estrés” y “fractura por estrés” no siempre representan problemas completamente separados, sino distintos grados de un mismo continuo.

En la cadera, el cuello femoral merece especial atención porque una lesión que progresa puede desplazarse y convertirse en una urgencia quirúrgica. No todo dolor inguinal de un corredor es una lesión ósea, pero esta posibilidad debe descartarse pronto cuando el patrón clínico encaja.

Localización de una lesión ósea por estrés en el cuello femoral
El cuello femoral es una localización de alto interés clínico por el riesgo de progresión de determinadas lesiones.

Fatiga frente a insuficiencia

El mecanismo puede entenderse de dos formas, aunque en la práctica pueden coexistir:

  • Lesión por fatiga: un hueso inicialmente sano recibe un aumento de carga repetida que supera su capacidad de adaptación, por ejemplo tras incrementar bruscamente carrera o marchas.
  • Fractura por insuficiencia: una carga habitual actúa sobre hueso con menor resistencia, como puede ocurrir con osteoporosis, algunos tratamientos, enfermedades metabólicas o determinadas situaciones hormonales.

La etiqueta no debe sustituir la búsqueda de la causa. Un deportista puede presentar factores de salud ósea o baja disponibilidad energética y una persona con fragilidad puede haber aumentado además su actividad.

Por qué preocupa el cuello femoral

Las lesiones por estrés del cuello femoral se clasifican por su localización, extensión y comportamiento. De forma simplificada, las lesiones del lado inferomedial o de compresión suelen ser más estables cuando son incompletas, mientras que las del lado superolateral o de tensión tienen mayor riesgo de propagación y desplazamiento.

Una lesión desplazada cambia por completo el pronóstico: aumenta el riesgo de complicaciones como necrosis avascular y puede requerir fijación urgente. Por eso no debe “probarse a correr” para ver si el dolor desaparece cuando existe sospecha de cuello femoral.

Otras lesiones por estrés de pelvis y cadera pueden localizarse en ramas púbicas, sacro o acetábulo. Su manejo no es idéntico, por lo que la localización anatómica en la imagen importa tanto como la intensidad del dolor.

Factores de riesgo

El consenso internacional de 2025 sobre lesiones óseas por estrés insiste en una evaluación multifactorial. Rara vez existe una sola causa.

ÁreaEjemplos
CargaAumento rápido de volumen, intensidad o frecuencia; cambios de superficie; marchas o carrera repetida sin recuperación suficiente.
Disponibilidad energéticaIngesta insuficiente respecto al gasto, pérdida de peso, conductas alimentarias restrictivas o RED-S.
Salud óseaBaja densidad mineral, osteoporosis, antecedentes de fracturas por estrés, determinadas enfermedades o fármacos.
Hormonal/reproductivoAlteraciones menstruales, hipogonadismo u otros trastornos endocrinos según el contexto.
Entrenamiento y recuperaciónSueño insuficiente, periodos de carga concentrada o retorno demasiado rápido tras una pausa.

Vitamina D, calcio y otras pruebas no deben convertirse en suplementos automáticos para todo dolor de cadera. Se investigan y corrigen cuando la historia, dieta, analítica o riesgo de fragilidad lo justifican.

Síntomas y diagnóstico diferencial

El síntoma típico es dolor profundo en ingle o cadera relacionado con carga. Al inicio puede aparecer solo al correr; si la lesión progresa, puede surgir al caminar, subir escaleras o incluso en reposo.

Dolor inguinal relacionado con carga en una posible lesión por estrés del cuello femoral
  • Dolor que aumenta con carrera, saltos o marcha prolongada.
  • Cojera o reducción progresiva de tolerancia al apoyo.
  • Dolor con movimientos de cadera o tareas de carga.
  • Evolución que no se comporta como una simple molestia muscular de pocos días.

El diagnóstico diferencial incluye iliopsoas, aductores, dolor inguinal del deportista, lesión labral, artrosis, pinzamiento femoroacetabular y otras causas de dolor de cadera. Ninguna maniobra aislada confirma o excluye una lesión ósea por estrés.

Cuándo suspender impacto y consultar

En una persona que corre o realiza impacto repetido, el dolor inguinal progresivo con pérdida de capacidad de carga merece una valoración temprana. Debe suspenderse el impacto y proteger la carga si existe sospecha relevante de lesión del cuello femoral.

  • Dolor al caminar o cojera nueva.
  • Empeoramiento rápido o dolor que aparece ya en actividades cotidianas.
  • Dolor súbito intenso o sensación de “ceder” sobre un cuadro previo de semanas.
  • Antecedentes de lesión ósea por estrés, osteoporosis o baja disponibilidad energética.
  • Incapacidad para apoyar: valoración urgente.

Radiografía y resonancia

La radiografía suele ser la primera prueba, pero puede ser normal durante fases tempranas. Los criterios ACR para fracturas por estrés consideran la RM sin contraste especialmente apropiada cuando las radiografías son negativas o indeterminadas y continúa la sospecha.

Resonancia magnética de una lesión ósea por estrés de cadera

La RM muestra edema medular, reacción perióstica cuando existe y posible línea de fractura. También ayuda a graduar la lesión y a buscar diagnósticos alternativos. La TC aporta más detalle cortical en situaciones seleccionadas, pero es menos sensible que la RM para los cambios tempranos de estrés óseo.

No es recomendable continuar impacto durante semanas esperando que “la radiografía se vuelva positiva” si la sospecha clínica de una lesión de alto riesgo es importante.

Tratamiento según el riesgo

El tratamiento depende de la localización, extensión, desplazamiento y síntomas. No todas las lesiones por estrés del cuello femoral se tratan igual.

Lesiones estables seleccionadas

Algunas lesiones incompletas de bajo riesgo pueden manejarse de forma conservadora con suspensión temporal del impacto, descarga parcial o completa según dolor y localización, seguimiento clínico e imagen cuando sea necesaria. El objetivo es permitir consolidación sin perder de vista una posible progresión.

Lesiones de mayor riesgo

Las lesiones del lado de tensión, las que muestran progresión importante, una línea extensa o desplazamiento requieren valoración ortopédica urgente y con frecuencia fijación. El consenso internacional de 2025 destaca que las lesiones por estrés del cuello femoral deben estratificarse por riesgo y que las de mayor extensión pueden precisar tratamiento quirúrgico.

El dolor no es el único criterio: una persona puede notar mejoría antes de que el hueso esté preparado para volver al impacto.

Salud ósea, energía y causas subyacentes

Tratar solo la línea de fractura deja incompleto el problema si existían factores que reducen la capacidad del hueso. Según edad e historia pueden valorarse ingesta energética, proteínas, calcio, vitamina D, función menstrual, hormonas, densidad mineral ósea, enfermedades metabólicas o medicación.

En deportistas, el concepto de RED-S recuerda que una disponibilidad energética insuficiente puede afectar a hueso, función endocrina, recuperación y rendimiento. No se limita a mujeres ni exige una apariencia corporal concreta.

Si existen fracturas recurrentes, una lesión con una carga poco habitual para producirla o signos de fragilidad, la evaluación de salud ósea adquiere todavía más importancia.

Rehabilitación y vuelta a correr

La vuelta al deporte se organiza por criterios, no por una fecha universal. Primero debe controlarse la lesión y recuperarse la carga cotidiana. Después se reconstruye fuerza, capacidad aeróbica y tolerancia al impacto.

  1. Protección: retirar carrera/saltos y ajustar la carga hasta que caminar sea seguro según el riesgo de la lesión.
  2. Recuperación básica: movilidad, fuerza de cadera y tronco y ejercicio cardiovascular sin impacto cuando esté permitido.
  3. Marcha y fuerza: progresar hasta caminar sin dolor ni cojera y recuperar fuerza suficiente para tareas unipodales.
  4. Impacto graduado: introducir saltos o carrera de forma escalonada solo cuando la evolución clínica y, en lesiones de alto riesgo, el seguimiento de consolidación lo permitan.
  5. Retorno específico: recuperar volumen, intensidad y frecuencia por etapas, evitando aumentar todas las variables a la vez.

La rehabilitación de cadera puede aportar ejercicios generales, pero una lesión por estrés del cuello femoral necesita restricciones de carga individualizadas y no debe seguir un protocolo genérico de tendinopatía.

Prevención de recurrencias

  • Planificar progresiones de entrenamiento que den tiempo al hueso para adaptarse.
  • Asegurar energía y nutrientes suficientes para el gasto real.
  • Investigar alteraciones de salud ósea cuando existen antecedentes o factores de riesgo.
  • Recuperar fuerza y tolerancia al impacto antes de volver al volumen previo.
  • Revisar el patrón de carga de la temporada, no solo el calzado o una supuesta “mala pisada”.
  • Consultar pronto ante un nuevo dolor óseo focal en una persona con antecedentes de lesión por estrés.

Preguntas frecuentes

¿Una fractura por estrés de cadera puede verse en una radiografía normal?

Sí. Las radiografías pueden ser normales al inicio. Cuando la sospecha clínica persiste, la resonancia es especialmente útil para detectar lesión ósea por estrés y definir su extensión.

¿Se puede seguir corriendo con una lesión por estrés del cuello femoral?

No es prudente continuar el impacto si se sospecha una lesión por estrés del cuello femoral. Esta localización puede progresar y algunas lesiones tienen riesgo de desplazamiento, por lo que requieren descarga y valoración temprana.

¿Todas las fracturas por estrés del cuello femoral se operan?

No. Algunas lesiones estables y de bajo riesgo pueden tratarse sin cirugía con protección de carga y seguimiento. Las lesiones de mayor riesgo, progresivas, completas o desplazadas requieren valoración quirúrgica urgente.

¿Cuándo se puede volver a correr?

La vuelta depende del tipo de lesión, consolidación, ausencia de dolor con actividades básicas y corrección de factores de riesgo. Primero se recupera marcha sin dolor, después fuerza y tolerancia a carga, y finalmente impacto y carrera de forma gradual.