Tendinopatía glútea
La tendinopatía glútea es una de las causas más frecuentes de dolor lateral de cadera. Suele afectar a los tendones del glúteo medio y del glúteo menor en su inserción sobre el trocánter mayor, y con frecuencia se relaciona con sobrecarga mecánica, debilidad abductora y alteraciones del control pélvico.
Índice de contenidos
- Anatomía y función del glúteo medio y menor
- Definición y tipos de tendinopatía glútea
- Etiología y factores de riesgo
- Síntomas
- Exploración física y pruebas clínicas
- Diagnóstico diferencial
- Diferencias con la bursitis trocantérica
- Pruebas de imagen
- Tratamiento y rehabilitación por fases
- Prevención y recomendaciones
- Errores frecuentes
Anatomía y función del glúteo medio y menor
Los músculos glúteo medio y glúteo menor se localizan en la región lateral de la cadera, por debajo del glúteo mayor. Son estructuras clave para la estabilidad de la pelvis durante la marcha, el apoyo monopodal y muchas actividades funcionales como subir escaleras, correr o mantener el equilibrio.
Origen e inserción
- Glúteo medio: se origina en la cara externa del ilion y se inserta en la cara lateral del trocánter mayor del fémur.
- Glúteo menor: se origina en la porción más inferior del ilion y se inserta en una zona más anterior del trocánter mayor.
Función principal
- Abducción de cadera: separan la pierna del eje corporal.
- Estabilización pélvica: evitan el descenso de la pelvis contralateral durante la marcha o el apoyo sobre una sola pierna.
- Control rotacional: las fibras anteriores contribuyen más a la rotación interna y las posteriores a la rotación externa.
Relación con la tendinopatía glútea
Los tendones del glúteo medio y menor convergen hacia el trocánter mayor. La sobrecarga repetida, la compresión mantenida o la pérdida de capacidad de carga del tendón pueden provocar dolor, degeneración y debilidad. Esta patología forma parte del llamado síndrome de dolor lateral de cadera y con frecuencia se solapa con la bursitis trocantérea.
Definición y tipos de tendinopatía glútea
La tendinopatía glútea es una lesión por sobrecarga que afecta principalmente a los tendones del glúteo medio y del glúteo menor en su inserción en el trocánter mayor. Actualmente se considera una de las causas más habituales del dolor lateral de cadera, especialmente en adultos de mediana edad y en mujeres.
Definición clínica
Se trata de un proceso en el que el tendón pierde su capacidad normal de tolerar carga. Puede cursar con cambios degenerativos, irritación reactiva, engrosamiento y dolor a la compresión o al esfuerzo. En algunos casos puede coexistir con roturas parciales o con inflamación de bursas vecinas.
Clasificación orientativa
- Tendinopatía reactiva: suele aparecer tras un aumento reciente de carga o una sobrecarga puntual.
- Tendinopatía degenerativa: más habitual en cuadros persistentes o crónicos.
- Tendinopatía calcificada: menos frecuente, con depósitos cálcicos intratendinosos.
- Rotura parcial o completa: cuando existe daño estructural relevante del tendón, con debilidad marcada y pérdida funcional.
Relación con otras patologías
La tendinopatía glútea puede coexistir con bursitis trocantérea, con fricción de la banda iliotibial, con alteraciones lumbares o con patología articular de cadera como la artrosis de cadera. Por eso conviene valorar todo el complejo lumbopélvico y no solo el punto doloroso.
Etiología y factores de riesgo
La tendinopatía glútea suele ser multifactorial. No depende solo del deporte o del ejercicio: también puede aparecer en personas sedentarias con debilidad abductora, control deficiente de la pelvis o compresión repetida del tendón en determinadas posturas.
Principales causas mecánicas
- Sobrecarga: caminatas prolongadas, carreras, pendientes, escaleras o aumento brusco de actividad.
- Debilidad abductora: mala capacidad del glúteo medio para estabilizar la pelvis.
- Alteraciones biomecánicas: valgo dinámico, dismetrías, pie pronador o déficit de control lumbopélvico.
- Compresión mantenida: dormir sobre el lado afectado, cruzar piernas con frecuencia o apoyar el peso siempre sobre una cadera.
Factores predisponentes
- Edad media o avanzada.
- Sexo femenino.
- Sedentarismo o desacondicionamiento.
- Sobrepeso u obesidad.
- Patología lumbar o alteraciones del patrón de marcha.
- Antecedentes de dolor lateral de cadera recurrente.
Factores neuromusculares
Es frecuente encontrar un patrón de activación deficiente del glúteo medio acompañado de una mayor participación del tensor de la fascia lata o de compensaciones lumbares. Esto empeora la tolerancia a la carga y favorece la persistencia del cuadro.
Síntomas
El síntoma más característico es el dolor en la cara lateral de la cadera, sobre la zona del trocánter mayor. Puede irradiarse hacia la cara externa del muslo e incluso llegar hasta la rodilla, lo que a veces hace que se confunda con otras causas musculoesqueléticas.
- Dolor al tumbarse sobre el lado afectado.
- Dolor al caminar mucho, subir escaleras o permanecer tiempo prolongado de pie.
- Molestias al apoyo unipodal o al cruzar la pierna.
- Dolor con la abducción resistida.
- Sensibilidad localizada a la palpación sobre el trocánter mayor.
- Debilidad o sensación de inestabilidad en tareas funcionales.
Exploración física y pruebas clínicas
La exploración física ayuda a localizar el dolor, reproducir la carga que irrita el tendón y detectar déficits de fuerza o control pélvico.
Test de Trendelenburg
Con el paciente de pie, se solicita apoyo sobre una sola pierna. La caída de la pelvis hacia el lado contrario o la incapacidad para mantener la alineación sugieren debilidad abductora del lado de apoyo.
Test de FABER
En decúbito supino, el tobillo se coloca sobre la rodilla contralateral y se desciende suavemente la rodilla explorada. Puede reproducir dolor lateral de cadera, aunque también obliga a valorar patología intraarticular.
Abducción resistida en decúbito lateral
La contracción contra resistencia puede desencadenar dolor sobre el trocánter o evidenciar debilidad del glúteo medio.
Palpación del trocánter mayor
La palpación directa sobre el trocánter mayor reproduce con frecuencia el dolor típico y ayuda a orientar el diagnóstico clínico.
Diagnóstico diferencial
El dolor lateral de cadera no siempre corresponde a una tendinopatía glútea. Conviene descartar o valorar otras entidades que pueden simularla.
- Bursitis trocantérea.
- Artrosis de cadera, especialmente cuando domina el dolor inguinal o la rigidez articular.
- Síndrome de fricción de la banda iliotibial.
- Dolor referido lumbar o radiculopatía.
- Lesiones musculares del glúteo mayor, piriforme u otras estructuras periarticulares.
- Patología intraarticular de cadera, como pinzamiento femoroacetabular o sinovitis.
Diferencias con la bursitis trocantérica
La tendinopatía glútea y la bursitis trocantérica suelen compartir presentación clínica, pero no afectan exactamente a la misma estructura.
- Tendinopatía glútea: compromete sobre todo los tendones del glúteo medio y menor.
- Bursitis trocantérica: afecta a la bursa situada sobre o alrededor del trocánter mayor.
Diferencias clínicas orientativas
- En la tendinopatía suele aumentar el dolor con la carga unipodal y con la contracción resistida.
- En la bursitis puede predominar el dolor con la presión directa sobre la zona, por ejemplo al acostarse de lado.
- Ambas pueden coexistir, por lo que no siempre es fácil separarlas solo por la clínica.
- La ecografía y la resonancia ayudan a precisar qué estructura está más afectada.
Para ampliar esta parte, conviene revisar la página de bursitis trocantérea.
Pruebas de imagen y hallazgos característicos
Las pruebas de imagen complementan la exploración clínica y son especialmente útiles cuando hay dudas diagnósticas, mala evolución o sospecha de rotura parcial.
- Ecografía musculoesquelética: puede mostrar engrosamiento tendinoso, cambios de ecogenicidad, calcificaciones o bursitis asociada.
- Resonancia magnética: es útil para detectar edema, roturas parciales, degeneración tendinosa y afectación de estructuras vecinas.
- Radiografía: ayuda a valorar calcificaciones y a descartar signos de artrosis de cadera u otras alteraciones óseas.
Tratamiento y programa de rehabilitación por fases
El tratamiento suele ser conservador y debe orientarse a modular la carga, disminuir la compresión lateral, mejorar la capacidad del tendón y recuperar la fuerza abductora y el control lumbopélvico.
Objetivos generales
- Disminuir el dolor sin recurrir a reposo absoluto prolongado.
- Recuperar la fuerza y la activación del glúteo medio y menor.
- Reducir compensaciones por tensor de la fascia lata, psoas o musculatura lumbar.
- Mejorar la estabilidad pélvica y el control funcional.
- Volver progresivamente a la actividad cotidiana, laboral o deportiva.
Fase 0: control del dolor e irritabilidad
En la fase inicial interesa reducir la irritación del tendón sin inmovilizar por completo. Se recomienda evitar posturas compresivas y mantener movimiento suave dentro de un rango tolerable.
Medidas útiles
- Hielo local 15-20 minutos, 3 veces al día si alivia.
- Evitar dormir sobre el lado doloroso.
- Usar almohada entre las rodillas si se duerme de lado.
- Evitar apoyarse de forma mantenida sobre una sola cadera.
- Limitar temporalmente cuestas, escaleras, carrera y caminatas largas si empeoran claramente los síntomas.
Ejercicios iniciales
- Isométricos suaves de glúteo: 5 segundos x 10 repeticiones.
- Puente corto: 3 series de 8-10 repeticiones o mantenido 10-15 segundos.
- Movilidad lumbopélvica y de cadera sin dolor relevante.
Fase 1: activación y control motor
En esta fase se busca activar correctamente la musculatura abductora y mejorar el control pélvico, evitando compensaciones del tensor de la fascia lata o de la musculatura lumbar.
Clamshell controlado
En decúbito lateral, con caderas y rodillas flexionadas, se separan las rodillas manteniendo los pies juntos y la pelvis estable.
- 3 series de 12-15 repeticiones.
Elevación lateral de pierna
En decúbito lateral, elevar la pierna superior con la rodilla extendida, sin rotar externamente el pie ni inclinar el tronco.
- 3 series de 10-15 repeticiones.
Peso muerto unilateral asistido
Con apoyo en pared o silla, realizar una bisagra de cadera controlada sobre la pierna de apoyo, manteniendo la pelvis alineada.
- 3 series de 8-10 repeticiones por lado.
Trabajo de core y control lumbopélvico
Ejercicios como dead bug, inclinación pélvica o planchas modificadas ayudan a mejorar la estabilidad central y a descargar la cadera.
- 3 series de 10-12 repeticiones o 20 segundos por serie.
Fase 2: carga controlada y fortalecimiento
Cuando el dolor basal está mejor controlado, se progresa hacia ejercicios con más carga para mejorar la tolerancia del tendón y la capacidad funcional de la cadera.
Sentadilla isométrica en pared con banda
Con banda por encima de las rodillas, mantener una posición de semisentadilla empujando suavemente las rodillas hacia fuera.
- 3 repeticiones de 20-30 segundos.
Pasos laterales con minibanda
Con minibanda a nivel de tobillos o rodillas, realizar desplazamientos laterales lentos manteniendo tensión constante y pelvis estable.
- 3 series de 10-12 pasos por lado.
Puente de glúteos con abducción
Tumbado boca arriba con rodillas flexionadas y una minibanda sobre las rodillas, elevar la pelvis y añadir una ligera separación de rodillas sin perder el control de la pelvis.
- 3 series de 10-12 repeticiones.
Plancha lateral modificada
En apoyo sobre antebrazo y rodillas, elevar la pelvis manteniendo alineados tronco, cadera y muslos, sin colapsar hacia el suelo.
- 3 series de 15-30 segundos por lado.
Errores a evitar en esta fase
- Colapso de la pelvis o valgo dinámico.
- Compensación dominante con tensor de la fascia lata o zona lumbar.
- Progresar la carga con dolor claramente creciente o mantenido después del ejercicio.
Fase 3: retorno funcional progresivo
En esta fase interesa consolidar la fuerza, el control excéntrico y la tolerancia del tendón en actividades más demandantes.
Zancadas multidireccionales
Hacia delante, atrás y lateralmente, manteniendo buena alineación de pelvis, rodilla y pie.
Subida a banco con control excéntrico
Subir a una plataforma con una pierna y controlar la bajada lentamente, evitando el descenso de la pelvis contralateral.
Sentadilla búlgara asistida
Permite trabajar fuerza y control unilateral de la cadera, con atención al alineamiento del tronco y la pelvis.
Step down controlado
Desde un escalón bajo, descender lentamente con control de rodilla, cadera y pelvis.
Recomendaciones
- Mantener buena alineación de rodilla sobre el pie.
- Progresar volumen e intensidad de forma gradual.
- Evitar aumentos bruscos si reaparece dolor mantenido postejercicio.
Fase 4: mantenimiento y retorno deportivo
La fase final busca prevenir recaídas y recuperar las demandas específicas del deporte o de la actividad física exigente.
Ejercicios de progresión avanzada
- Saltos pliométricos con control de la caída.
- Aceleraciones y frenadas progresivas.
- Cambios de dirección.
- Trabajo reactivo y balístico si el paciente lo necesita por su deporte.
En pacientes no deportistas, esta fase puede centrarse más en tolerar caminatas largas, terrenos irregulares, escaleras o actividades laborales prolongadas.
Prevención y recomendaciones
- Evitar el sedentarismo prolongado y mantener buena movilidad de cadera.
- Fortalecer de forma preventiva abductores y extensores de cadera.
- Controlar la carga de entrenamiento y progresarla poco a poco.
- Evitar dormir siempre sobre el lado doloroso si la zona está irritable.
- Incluir trabajo de estabilidad lumbopélvica en la rutina.
- Corregir factores biomecánicos relevantes cuando estén presentes.
Errores frecuentes a evitar
- Volver a correr, saltar o caminar largas distancias demasiado pronto.
- Limitar el tratamiento a estiramientos pasivos sin fortalecer abductores.
- No abordar el control del core y la mecánica pélvica.
- Ignorar la compresión mantenida al dormir o al estar de pie apoyado sobre una cadera.
- Infravalorar la duración del proceso: la recuperación suele requerir varias semanas.