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Dr. Arturo Mahiques

La artrosis de cadera, también llamada coxartrosis u osteoartritis de cadera, es una enfermedad degenerativa crónica que afecta al cartílago articular y provoca dolor, rigidez y limitación funcional. Aunque tradicionalmente se ha relacionado con el envejecimiento y el “desgaste”, hoy se entiende como un proceso multifactorial en el que intervienen factores mecánicos, inflamatorios y metabólicos.

Qué es la artrosis de cadera

La artrosis de cadera es una enfermedad degenerativa que afecta a la articulación coxofemoral. El cartílago articular pierde progresivamente su capacidad de amortiguar y facilitar el deslizamiento entre la cabeza femoral y el acetábulo. Con el tiempo pueden aparecer estrechamiento del espacio articular, osteofitos, esclerosis ósea, dolor y pérdida de movilidad.

En la práctica, suele manifestarse como dolor inguinal o anterior de cadera, rigidez para iniciar la marcha y dificultad para actividades como subir escaleras, ponerse calcetines, entrar y salir del coche o caminar distancias largas.

Articulación de la cadera afectada por artrosis

Anatomía de la cadera

La articulación de la cadera es una enartrosis formada por varias estructuras que permiten combinar movilidad y estabilidad.

  • Cabeza femoral: parte esférica del fémur que encaja en el acetábulo.
  • Acetábulo: cavidad de la pelvis que aloja la cabeza femoral.
  • Cartílago articular: recubre las superficies óseas y facilita el movimiento sin fricción.
  • Líquido sinovial: lubrica y nutre la articulación.

Cuando el cartílago se deteriora, el movimiento deja de ser fluido, aparecen cambios óseos y la articulación pierde parte de su capacidad de amortiguación.

Causas y factores de riesgo

La artrosis puede ser primaria, cuando no se identifica una causa estructural clara, o secundaria, cuando aparece sobre una alteración previa de la articulación.

  • Edad avanzada, con mayor incidencia a partir de los 50 años.
  • Antecedentes familiares y predisposición genética.
  • Obesidad, por aumento de carga y por factores metabólicos.
  • Traumatismos previos, como fracturas o luxaciones.
  • Alteraciones del desarrollo, como displasia de cadera o enfermedad de Perthes.
  • Actividad física muy intensa o repetitiva en algunos contextos.
  • Enfermedades reumáticas o inflamatorias.
  • Secuelas de necrosis avascular o deformidades femoroacetabulares.

Síntomas

  • Dolor en la ingle, el muslo o el glúteo, a veces irradiado a la rodilla.
  • Rigidez tras el reposo o al levantarse por la mañana.
  • Dificultad para caminar, cruzar las piernas, agacharse o subir escaleras.
  • Pérdida progresiva de movilidad, sobre todo de la rotación interna.
  • Crepitación o sensación de roce en algunos pacientes.
  • Dolor constante en fases avanzadas, incluso en reposo o por la noche.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en la historia clínica, la exploración y las pruebas de imagen. La radiografía suele ser la prueba inicial más útil cuando se sospecha una artrosis estructural de cadera.

  • Historia clínica y exploración física: permiten valorar dolor, rigidez, limitación funcional y patrón de marcha.
  • Radiografía: muestra estrechamiento del espacio articular, osteofitos, esclerosis subcondral y deformidad.
  • Resonancia magnética: puede ser útil en fases tempranas o si se sospechan lesiones asociadas.
  • Análisis de sangre: ayudan a descartar causas inflamatorias o metabólicas cuando hay dudas diagnósticas.
Radiografía de artrosis de cadera

Artrosis en personas jóvenes

En los últimos años preocupa el aumento de diagnósticos en adultos de 30 y 40 años. Esto se relaciona con factores como obesidad, traumatismos, displasia, pinzamiento femoroacetabular, necrosis avascular previa o una mayor capacidad actual para detectar cambios articulares antes.

En estos pacientes es especialmente importante identificar la causa de base e individualizar el tratamiento para intentar retrasar la progresión y, cuando sea posible, preservar la articulación.

Tratamiento de la artrosis de cadera

El objetivo del tratamiento es aliviar el dolor, mejorar la función y retrasar la progresión de la enfermedad. La estrategia depende de la edad, la intensidad de los síntomas, el grado de deterioro articular y las expectativas funcionales del paciente.

Tratamiento no quirúrgico

  • Medicamentos: analgésicos y antiinflamatorios según indicación médica.
  • Infiltraciones: corticoides, ácido hialurónico o, en algunos casos, otras terapias infiltrativas.
  • Fisioterapia y ejercicio terapéutico: trabajo de glúteos, movilidad, control pélvico y marcha.
  • Modificación de actividad: evitar sobrecarga y adaptar esfuerzos repetitivos.
  • Pérdida de peso: reduce la carga articular y mejora los síntomas.
  • Ayudas técnicas: bastón u otras medidas en pacientes seleccionados.

En esta fase puede ser útil complementar el tratamiento con una pauta progresiva de rehabilitación de cadera, especialmente cuando existe pérdida de fuerza, rigidez o alteración de la marcha.

Ejercicio en el tratamiento de la artrosis de cadera

Medicina regenerativa y terapias emergentes

Existen múltiples líneas de investigación orientadas a modular la inflamación, mejorar la función del cartílago o personalizar tratamientos. Su papel real depende del caso y de la evidencia disponible en cada momento.

  • Terapias biológicas e infiltrativas en casos seleccionados.
  • Estudio de biomateriales, factores de crecimiento y otras estrategias regenerativas.
  • Desarrollo de medicina personalizada apoyada en biomarcadores e inteligencia artificial.
Tratamientos emergentes en artrosis de cadera

Tratamiento quirúrgico

  • Cirugía conservadora u osteotomías: en pacientes seleccionados con alteraciones estructurales concretas.
  • Artroplastia total de cadera: tratamiento más eficaz en casos avanzados con dolor importante y limitación funcional.
Prótesis de cadera en artrosis avanzada

Prevención

  • Mantener un peso saludable.
  • Realizar ejercicio moderado y regular, como caminar, nadar o bicicleta.
  • Evitar sobrecargas repetitivas si generan dolor persistente.
  • Corregir alteraciones biomecánicas cuando sea necesario.
  • Tratar de forma temprana displasias, secuelas traumáticas u otras causas predisponentes.

Retos y perspectivas futuras

Uno de los grandes retos es comprender mejor los mecanismos etiopatogénicos para avanzar hacia una medicina más personalizada. Hoy se investiga la existencia de distintos fenotipos de artrosis, con el objetivo de adaptar mejor las estrategias terapéuticas.

Las líneas actuales de investigación se centran en:

  • Identificación de biomarcadores precoces.
  • Terapias dirigidas a frenar la degeneración articular.
  • Optimización de estrategias regenerativas.
  • Aplicación de inteligencia artificial para selección y seguimiento de pacientes.
Perspectivas futuras en el tratamiento de la artrosis de cadera

Pronóstico y conclusión

La artrosis de cadera es una enfermedad crónica, pero un diagnóstico precoz y un abordaje integral pueden preservar la funcionalidad durante muchos años. En casos avanzados, la prótesis total de cadera sigue siendo la opción más eficaz para aliviar el dolor y recuperar la movilidad.

El manejo actual combina estrategias conservadoras, ejercicio terapéutico, control de factores de riesgo y cirugía cuando está indicada. La tendencia futura es avanzar hacia tratamientos más individualizados según el perfil de cada paciente.