Tendinitis del supraespinoso
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Qué es la tendinitis del supraespinoso
La tendinitis del supraespinoso, también llamada en muchos casos tendinopatía del supraespinoso, es una causa frecuente de dolor de hombro. Afecta a uno de los tendones principales del manguito rotador, encargado de iniciar la elevación del brazo y de contribuir a la estabilidad de la articulación glenohumeral.
En la práctica, este cuadro no siempre es una inflamación pura. A menudo combina sobrecarga, degeneración tendinosa, roce mecánico y alteración de la biomecánica del hombro. Por eso conviene entenderlo dentro del contexto más amplio del manguito rotador y de la patología del espacio subacromial.
La página se centra en el tendón del supraespinoso. Si el problema dominante es el conflicto mecánico del espacio subacromial, conviene revisar también síndrome subacromial. Si existe un depósito cálcico, puede ser más útil consultar tendinitis calcificante del hombro.
Anatomía y función del supraespinoso
El supraespinoso forma parte del manguito rotador junto con infraespinoso, redondo menor y subescapular. Su tendón discurre por la parte superior de la cabeza humeral y se inserta en la tuberosidad mayor del húmero.
Su papel principal es contribuir al inicio de la abducción del hombro y, junto con el resto del manguito, centrar la cabeza humeral dentro de la glenoides durante el movimiento. Esta función estabilizadora es tan importante como la movilidad.
El tendón del supraespinoso se relaciona de forma muy estrecha con el espacio subacromial. Por eso cualquier alteración de la escápula, del acromion, de la bursa o del equilibrio muscular puede influir en su sobrecarga y en la aparición de dolor.
| Estructura | Función clínica |
|---|---|
| Supraespinoso | Inicia la elevación del brazo y ayuda a estabilizar la cabeza humeral |
| Manguito rotador | Centra la articulación glenohumeral durante el movimiento |
| Bursa subacromial-subdeltoidea | Facilita el deslizamiento de las estructuras del espacio subacromial |
| Escápula | Actúa como base dinámica para una mecánica correcta del hombro |
Causas y mecanismo lesional
La tendinitis del supraespinoso no suele depender de una sola causa. Lo más habitual es que aparezca por la suma de varios factores: sobrecarga repetida, alteración del control escapular, roce subacromial, fatiga muscular o cambios degenerativos del tendón.
Factores mecánicos y funcionales
- Movimientos repetidos por encima de la cabeza.
- Trabajo físico o deporte con gestos overhead.
- Discinesia escapular o mal control de la cintura escapular.
- Déficit de fuerza del manguito rotador.
- Alteraciones del espacio subacromial.
- Inestabilidad glenohumeral o microinestabilidad en algunos pacientes.
Factores anatómicos o estructurales
- Morfología acromial desfavorable en algunos casos.
- Engrosamiento bursal o bursitis asociada.
- Cambios degenerativos del tendón con la edad.
- Traumatismos o microtraumatismos repetidos.
En deportistas de lanzamiento o natación, el problema puede verse favorecido por la combinación de sobreuso, fatiga, mala técnica y desequilibrios musculares. En otros pacientes, el dolor aparece más bien en un contexto degenerativo o de síndrome subacromial.
Síntomas
El síntoma principal es el dolor de hombro, con frecuencia en la cara lateral o anterosuperior, que puede irradiarse hacia la región deltoidea. Suele empeorar al elevar el brazo, al alcanzar objetos altos o al dormir sobre el lado afectado.
- Dolor al separar o elevar el brazo.
- Arco doloroso, con frecuencia entre aproximadamente 60° y 120° de abducción.
- Molestias nocturnas, sobre todo al apoyarse sobre ese hombro.
- Pérdida de fuerza por dolor.
- Dificultad para peinarse, vestirse o coger peso con el brazo separado del cuerpo.
- En fases avanzadas, limitación funcional progresiva.
Si aparece dolor súbito con debilidad marcada, sobre todo tras un esfuerzo o un traumatismo, hay que valorar una posible rotura del manguito rotador. Si el dolor se acompaña de rigidez global importante, puede ser más apropiado considerar también una capsulitis.
Exploración física
La exploración debe valorar no solo el tendón del supraespinoso, sino también la movilidad global del hombro, el patrón escapular y la presencia de lesiones asociadas. El diagnóstico no se basa en una sola maniobra, sino en el conjunto clínico.
Inspección
- Asimetría escapular o muscular.
- Atrofia del manguito o alteraciones posturales.
- Compensaciones durante la elevación del brazo.
Movilidad
- Se valora primero la movilidad activa y, si hace falta, la pasiva.
- Puede existir arco doloroso en la abducción.
- La limitación marcada de movilidad pasiva orienta a otros diagnósticos, como capsulitis.
Palpación
- Dolor en la zona anterolateral del hombro o sobre la inserción del manguito.
- Exploración complementaria de bíceps, articulación acromioclavicular y región cervical cuando procede.
Pruebas clínicas útiles
| Prueba | Qué orienta |
|---|---|
| Jobe o lata vacía | Dolor o debilidad del supraespinoso |
| Neer | Conflicto en el espacio subacromial |
| Hawkins-Kennedy | Pinzamiento subacromial |
| Drop arm | Sugiere rotura importante si hay incapacidad para descender el brazo de forma controlada |
Además, según el caso, puede ser necesario explorar inestabilidad, porción larga del bíceps, labrum, articulación acromioclavicular y columna cervical para no atribuir todo el dolor al supraespinoso.
Pruebas diagnósticas
El diagnóstico suele ser clínico, pero las pruebas de imagen ayudan a confirmar la sospecha, valorar la gravedad y descartar lesiones asociadas del manguito o del hombro.
Radiografías
Son útiles como estudio inicial para valorar la anatomía ósea, cambios degenerativos, calcificaciones y algunos signos indirectos de patología del manguito. También permiten estudiar la articulación acromioclavicular y otras causas de dolor.
Ecografía
Es una herramienta muy útil para estudiar el supraespinoso, detectar tendinopatía, bursitis, calcificaciones y roturas parciales o completas en manos experimentadas.
Resonancia magnética
La resonancia permite valorar el estado del tendón, la bursa, el resto del manguito y otras estructuras asociadas. Suele ser especialmente útil si hay dudas diagnósticas, debilidad importante, sospecha de rotura o mala evolución.
| Prueba | Utilidad principal |
|---|---|
| Radiografía | Valorar hueso, calcificaciones y cambios degenerativos |
| Ecografía | Estudiar tendón, bursa y roturas en tiempo real |
| Resonancia magnética | Evaluar el manguito y las lesiones asociadas con más detalle |
Diagnóstico diferencial
- Síndrome subacromial.
- Bursitis subacromial-subdeltoidea.
- Tendinopatía de la porción larga del bíceps.
- Rotura del manguito rotador.
- Patología acromioclavicular.
- Radiculopatía cervical u otras causas cervicales de dolor referido.
- Capsulitis adhesiva.
Tratamiento
El tratamiento depende del tiempo de evolución, del dolor, de la limitación funcional y de si existen lesiones asociadas. La mayoría de los casos se manejan inicialmente de forma conservadora.
Tratamiento conservador
- Reposo relativo y modificación de las actividades que agravan el dolor.
- Medicación analgésica o antiinflamatoria si está indicada.
- Fisioterapia dirigida al control del dolor y a la recuperación de la función.
- Ejercicios progresivos del manguito rotador y de la musculatura escapular.
- Corrección de factores contribuyentes como discinesia escapular, rigidez posterior o mala mecánica.
En la fase más dolorosa suele priorizarse la movilidad no dolorosa, el control de la inflamación y la reactivación progresiva. Más adelante, el trabajo se orienta hacia fuerza, resistencia y control neuromuscular.
Rehabilitación por fases
Fase aguda
Se busca bajar el dolor, recuperar movilidad tolerable y evitar que el hombro se rigidice. Pueden emplearse ejercicios pendulares, movilidad activa asistida y trabajo isométrico suave, siempre sin empeorar claramente los síntomas.
Fase de recuperación
El objetivo es normalizar la movilidad, mejorar la artrocinemática del hombro y fortalecer progresivamente supraespinoso, resto del manguito y estabilizadores escapulares.
Fase funcional
Se progresa hacia ejercicios de fuerza, resistencia y control específicos para el trabajo o el deporte. En deportistas overhead, esta fase debe incluir readaptación al gesto.
Infiltraciones
En casos seleccionados, especialmente si el dolor subacromial o la bursitis asociada son importantes, puede valorarse una infiltración como complemento a la rehabilitación. No debe sustituir al trabajo funcional cuando este es necesario.
Tratamiento quirúrgico
La cirugía no es la primera opción en una tendinopatía simple del supraespinoso. Se plantea sobre todo cuando hay fracaso del tratamiento conservador bien realizado, sospecha de rotura relevante o lesiones asociadas que lo justifiquen.
Medicación
Los antiinflamatorios no esteroideos pueden ser útiles en fases dolorosas si no existen contraindicaciones. Su uso debe individualizarse según antecedentes digestivos, renales, cardiovasculares y el resto de la situación clínica.
Pronóstico, prevención y seguimiento
Pronóstico
El pronóstico suele ser bueno cuando el tratamiento se adapta a la causa dominante y el paciente sigue una progresión adecuada. La evolución puede ser más lenta si existe sobreuso mantenido, mala mecánica escapular, calcificación o lesión estructural del manguito.
Prevención
- Calentamiento adecuado antes del deporte.
- Fortalecimiento del manguito y de la musculatura escapular.
- Corrección de gestos repetitivos de riesgo.
- Control de cargas en trabajo y deporte.
- Tratamiento precoz del dolor antes de que se cronifique.
Seguimiento y retorno a la actividad
El retorno completo al trabajo físico o al deporte debe hacerse cuando el paciente haya recuperado movilidad funcional, dolor controlado y fuerza suficiente, con una progresión gradual. En deportistas overhead no conviene precipitar la vuelta sin readaptación del gesto.
Complicaciones posibles
Si el problema no se trata bien o se mantiene la sobrecarga, puede cronificarse el dolor, aparecer limitación funcional, bursitis asociada o evolucionar hacia lesiones más importantes del manguito rotador.