🦴 www.cto-am.com
Dr. Arturo Mahiques

Definición y clasificación

La osteoporosis es una enfermedad esquelética sistémica caracterizada por disminución de la densidad mineral ósea (DMO) y deterioro de la microarquitectura del tejido óseo, lo que aumenta la fragilidad y el riesgo de fracturas. Es un problema de salud global con graves implicaciones médicas, sociales y económicas.

Según la definición clásica de la OMS, la osteoporosis se diagnostica cuando la densidad mineral ósea se encuentra 2.5 desviaciones estándar o más por debajo del promedio de adultos jóvenes, es decir, con un T-score ≤ -2.5.

Tipos de osteoporosis

  • Osteoporosis primaria: aparece sin una enfermedad causal concreta identificable.
    • Tipo I o postmenopáusica: relacionada con el déficit de estrógenos tras la menopausia.
    • Tipo II o senil: aparece habitualmente en personas mayores de 70 años y se relaciona con el envejecimiento del hueso.
  • Osteoporosis secundaria: causada por enfermedades o fármacos, como glucocorticoides, anticonvulsivantes, trastornos endocrinos, enfermedades digestivas con malabsorción o insuficiencia renal crónica.

Epidemiología

La osteoporosis se considera una enfermedad silenciosa porque puede evolucionar durante años sin síntomas hasta que se produce una fractura por fragilidad. Su impacto sanitario es muy importante por la frecuencia de las fracturas, la pérdida de autonomía y la mortalidad asociada a algunas localizaciones, especialmente la cadera.

  • Global: afecta a más de 200 millones de personas.
  • Fracturas anuales: se estiman alrededor de 8.9 millones de fracturas al año, principalmente de cadera, columna y muñeca.
  • Mortalidad: tras una fractura de cadera, la mortalidad durante el primer año puede situarse aproximadamente entre el 20 % y el 24 %.
  • Coste económico: supone miles de millones en cuidados médicos, hospitalizaciones, rehabilitación, dependencia y pérdida productiva.

Causas y fisiopatología

El hueso es un tejido dinámico en remodelación constante. En condiciones normales existe un equilibrio entre la resorción ósea, realizada por los osteoclastos, y la formación de hueso nuevo, realizada por los osteoblastos. La osteoporosis aparece cuando este equilibrio se altera y la resorción supera a la formación.

  • Desbalance del remodelado óseo: la resorción ósea es mayor que la formación de hueso nuevo.
  • Menopausia: la caída de estrógenos aumenta la actividad del sistema RANKL y favorece la activación de los osteoclastos.
  • Envejecimiento: disminuye la capacidad de las células madre osteoprogenitoras y se acumula daño celular.
  • Factores inflamatorios: citocinas como IL-6 y TNF-α pueden promover la resorción ósea.
  • Alteraciones endocrinas: el hiperparatiroidismo, el déficit de vitamina D y otros trastornos hormonales pueden favorecer la pérdida de masa ósea.

La pérdida de masa ósea no afecta solo a la cantidad de hueso, sino también a su calidad. Por eso, además de la densidad mineral ósea, es importante la microarquitectura trabecular, la resistencia cortical y el riesgo global de fractura.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo de osteoporosis pueden ser no modificables, modificables o estar asociados a enfermedades concretas. Su identificación es importante para decidir cuándo realizar una densitometría ósea, cuándo calcular el riesgo de fractura y cuándo iniciar medidas preventivas o terapéuticas.

No modificables Modificables Enfermedades asociadas
Edad >65 años Bajo IMC (<18.5) Artritis reumatoide
Sexo femenino Tabaquismo EPOC o asma grave
Raza caucásica o asiática Alcoholismo (>3 unidades/día) Diabetes tipo 1 y tipo 2
Antecedentes familiares Sedentarismo Enfermedad celíaca o malabsorción
Menopausia precoz (<45 años) Déficit de vitamina D o calcio Hipertiroidismo no controlado
Uso crónico de glucocorticoides Insuficiencia renal crónica, especialmente en diálisis

Síntomas y manifestaciones clínicas

La osteoporosis suele ser asintomática hasta que ocurre una fractura. Por eso se la conoce como una enfermedad silenciosa. El paciente puede no presentar dolor ni limitación hasta que se produce una fractura por fragilidad.

  • Osteoporosis asintomática: puede existir pérdida progresiva de densidad ósea sin síntomas clínicos evidentes.
  • Fracturas por fragilidad: se producen tras caídas desde la propia altura o traumatismos de baja energía.
    • Fracturas vertebrales: pueden causar dolor dorsal o lumbar agudo, pérdida de altura y cifosis dorsal progresiva.
    • Fractura de cadera: suele producir dolor inguinal, imposibilidad para caminar y necesidad de tratamiento quirúrgico urgente en muchos casos.
    • Fractura de muñeca o fractura de Colles: puede producir deformidad en “dorso de tenedor” tras una caída apoyando la mano.
  • Complicaciones: dolor crónico, discapacidad, pérdida de autonomía, depresión y aumento de la mortalidad.
  • Pérdida de estatura progresiva: puede deberse a fracturas vertebrales por compresión.
  • Postura encorvada o cifosis: aparece sobre todo cuando existen fracturas vertebrales múltiples.

Diagnóstico

El diagnóstico de la osteoporosis combina la valoración clínica, los factores de riesgo, la densitometría ósea, el cálculo del riesgo de fractura y, cuando procede, pruebas complementarias para descartar causas secundarias.

Densitometría ósea

La densitometría ósea mediante DEXA es la prueba de referencia para medir la densidad mineral ósea. Las zonas evaluadas con mayor frecuencia son la columna lumbar y el fémur proximal.

  • Normal: T-score ≥ -1.0.
  • Osteopenia: T-score entre -1.0 y -2.5.
  • Osteoporosis: T-score ≤ -2.5.
Densitometría ósea para el diagnóstico de osteoporosis

Evaluación del riesgo de fractura

La evaluación de riesgo de fractura mediante FRAX es una herramienta clínica desarrollada por la OMS que estima la probabilidad de sufrir una fractura osteoporótica en los próximos 10 años, considerando múltiples factores de riesgo, con o sin medición de densidad ósea.

  • Calcula el riesgo a 10 años de fractura osteoporótica mayor o de fractura de cadera.
  • Considera edad, sexo, densidad mineral ósea, antecedentes personales o familiares, tabaquismo, uso de glucocorticoides, consumo de alcohol y enfermedades asociadas.

Estudios complementarios

  • Laboratorio: calcio, fósforo, vitamina D, PTH, función renal y función tiroidea.
  • Marcadores de remodelación ósea: PINP como marcador de formación y CTX como marcador de resorción.
  • Radiografías: útiles para detectar fracturas vertebrales asintomáticas o valorar deformidades vertebrales.
Fractura osteoporótica por fragilidad

Prevención

La prevención de la osteoporosis debe empezar antes de que aparezcan las fracturas. Incluye medidas nutricionales, ejercicio, hábitos saludables, detección precoz en personas de riesgo y prevención de caídas.

Tipos de prevención

  • Prevención primaria: consiste en alcanzar una densidad mineral ósea óptima durante la juventud, especialmente antes de los 30 años, mediante ejercicio físico regular, una dieta rica en calcio y vitamina D, y hábitos saludables. Es clave para reducir el riesgo futuro de osteoporosis.
  • Prevención secundaria: busca detectar la osteoporosis antes de que aparezcan fracturas. Incluye la realización de densitometría ósea en mujeres mayores de 65 años, hombres mayores de 70 años o personas más jóvenes con factores de riesgo, como antecedentes familiares o uso prolongado de corticoides.
  • Prevención terciaria: se enfoca en evitar nuevas fracturas en pacientes que ya han sufrido una. Requiere tratamiento farmacológico intensivo y medidas adicionales como fisioterapia, suplementos, corrección de factores de riesgo y control de caídas.

Recomendaciones generales

  • Mantener una dieta rica en calcio y vitamina D.
  • Realizar ejercicio regularmente, combinando actividades de impacto, resistencia y equilibrio.
  • Evitar el tabaco y el consumo excesivo de alcohol.
  • Realizar revisiones médicas periódicas, especialmente en mujeres posmenopáusicas y personas con factores de riesgo.
  • Prevenir caídas en el hogar mediante alfombras antideslizantes, buena iluminación, barandillas y eliminación de obstáculos.

Ejercicio terapéutico en la osteoporosis

El ejercicio es una estrategia clave en la prevención y tratamiento de la osteoporosis, ya que estimula la formación ósea, mejora la masa muscular, favorece el equilibrio y reduce el riesgo de caídas.

Tipos de ejercicios recomendados

Ejercicios de carga o impacto

Estos ejercicios ayudan a estimular la remodelación ósea:

  • Caminar a paso ligero.
  • Bailar.
  • Subir escaleras.
  • Saltos suaves, si no hay fracturas previas ni osteoporosis avanzada.
  • Marcha nórdica.

Ejercicios de resistencia

Los ejercicios de resistencia mejoran la masa muscular y fortalecen los huesos. Fortalecer la musculatura mejora la densidad ósea, la estabilidad general y la capacidad funcional. Son fundamentales en el tratamiento de la osteoporosis.

  • Pesas y bandas elásticas: utilizar mancuernas, bandas de resistencia o máquinas de gimnasio permite trabajar distintos grupos musculares de forma segura y progresiva.
Ejercicios con pesas y bandas elásticas en osteoporosis
  • Sentadillas y estocadas: ayudan a fortalecer piernas y glúteos, fundamentales para mantener la postura y prevenir caídas. Se pueden hacer con el peso corporal o con apoyo ligero.
Sentadillas y estocadas adaptadas para osteoporosis
  • Flexiones de brazos modificadas: se realizan apoyando las rodillas en el suelo o utilizando una pared, para adaptar el esfuerzo y evitar sobrecargas en pacientes con baja masa ósea.
Flexiones modificadas para pacientes con osteoporosis
  • Ejercicios con el peso corporal: actividades como subir escaleras, levantarse de una silla sin usar las manos o mantener la posición de plancha ayudan a mantener la fuerza funcional del cuerpo.
Ejercicios con el peso corporal para osteoporosis

Ejercicios de equilibrio y coordinación

Los ejercicios de equilibrio y coordinación reducen el riesgo de caídas y, por tanto, el riesgo de fracturas.

  • Tai Chi.
  • Yoga adaptado.
  • Pilates adaptado.
  • Entrenamiento propioceptivo, como caminar sobre superficies inestables de forma controlada.

Ejercicios de flexibilidad

Los ejercicios de flexibilidad ayudan a mantener la movilidad y reducir la rigidez.

  • Estiramientos de columna, caderas y piernas.
  • Movilidad articular controlada.

Ejercicios a evitar

  • Movimientos con flexión excesiva de columna, como abdominales clásicos o tocarse los dedos de los pies de pie.
  • Movimientos bruscos o de alto impacto en personas con osteoporosis avanzada.
  • Actividades que aumenten el riesgo de caídas, como deportes de contacto o esquí.

Tratamiento conservador

El tratamiento de la osteoporosis debe plantearse de forma escalonada e individualizada. Incluye medidas generales, corrección de déficits nutricionales, ejercicio terapéutico, prevención de caídas y tratamiento farmacológico cuando el riesgo de fractura lo justifica.

Medidas generales

  • Nutrición:
    • Calcio: aproximadamente 1,200 mg/día, sumando dieta y suplementos cuando sean necesarios.
    • Vitamina D: entre 800 y 2,000 UI/día, con el objetivo de mantener niveles adecuados.
    • Proteínas: importantes para la regeneración ósea, la masa muscular y la recuperación tras fracturas.
    • Evitar café y alcohol en exceso: pueden interferir en la absorción de calcio y aumentar el riesgo de caídas.
  • Ejercicio: combinar ejercicios de carga de peso, como caminar o tai chi, con ejercicios de resistencia, como pesas o bandas elásticas.
  • Prevención de caídas: evaluación domiciliaria, corrección visual, uso de bastones o ayudas técnicas cuando sean necesarias y revisión de fármacos que puedan favorecer mareos o inestabilidad.

Farmacoterapia

La elección del tratamiento farmacológico depende del riesgo de fractura, la edad, la densidad mineral ósea, la presencia de fracturas previas, las enfermedades asociadas y la tolerancia a cada fármaco.

Clase farmacológica Ejemplos Mecanismo Indicación clave
Bifosfonatos Alendronato, zoledronato Inhiben los osteoclastos y reducen la resorción ósea Primera línea, por vía oral o intravenosa
Anticuerpos monoclonales Denosumab anti-RANKL Bloquea la resorción ósea Alto riesgo o intolerancia a bifosfonatos
Anabólicos óseos Teriparatida, romosozumab Estimulan la formación ósea Osteoporosis severa o fracturas múltiples
Moduladores estrogénicos Raloxifeno, bazedoxifeno Agonistas selectivos de los receptores estrogénicos Mujeres posmenopáusicas seleccionadas con riesgo

Tratamiento de las fracturas osteoporóticas

Cuando ya existe una fractura por fragilidad, el tratamiento debe abordar tanto la fractura concreta como la causa de fondo. Es fundamental evitar que el paciente sufra nuevas fracturas.

  • Fracturas vertebrales: pueden tratarse con analgesia, corsés, rehabilitación y, en casos seleccionados, técnicas como vertebroplastia o cifoplastia, cuyo uso es controvertido y debe individualizarse.
  • Fractura de cadera: suele requerir cirugía urgente mediante artroplastia u osteosíntesis, seguida de rehabilitación, prevención de complicaciones y tratamiento médico de la osteoporosis.
  • Fractura de muñeca: requiere reducción, inmovilización o cirugía según el desplazamiento y la estabilidad, además de valorar el riesgo osteoporótico global.

Pronóstico y evolución

La osteoporosis es una enfermedad crónica, pero prevenible y tratable. Su pronóstico depende de la detección precoz, la presencia de fracturas previas, el riesgo de caídas, la adherencia al tratamiento y el control de los factores de riesgo modificables.

Las fracturas por fragilidad pueden producir dolor crónico, discapacidad, pérdida de autonomía, depresión y aumento de mortalidad. Por ello, el objetivo no es solo mejorar la densidad mineral ósea, sino reducir el riesgo real de fractura y mantener la función del paciente.

Avances recientes

  • TBS o Trabecular Bone Score: método complementario a la densitometría DEXA que analiza la textura del hueso trabecular. Aporta información sobre la calidad del hueso, más allá de la densidad mineral.
  • Osteoinmunología: campo emergente que estudia cómo el sistema inmunológico influye en el metabolismo óseo, especialmente en enfermedades como la osteoporosis o la artritis.
  • Terapias duales: uso secuencial o combinado de medicamentos anabólicos, que estimulan la formación ósea, y antirresortivos, que inhiben la resorción. Un ejemplo es iniciar con romosozumab y continuar con denosumab para mantener los beneficios.

Desafíos futuros

  • Subdiagnóstico: menos del 20 % de los pacientes con fractura reciben tratamiento específico para la osteoporosis.
  • Adherencia: el abandono terapéutico puede superar el 50 % al año.
  • Personalización: el uso de biomarcadores puede ayudar a guiar la terapia y ajustar mejor el tratamiento al perfil de cada paciente.

Conclusión

La osteoporosis es una enfermedad prevenible y tratable. Requiere detección temprana, manejo integral mediante estilo de vida y fármacos, y un enfoque multidisciplinario en el que pueden participar reumatología, endocrinología, traumatología, atención primaria, rehabilitación y fisioterapia.

La educación del paciente y la concienciación social son pilares para reducir su impacto. La prevención de caídas, el ejercicio terapéutico, la corrección de déficits nutricionales y la selección adecuada del tratamiento farmacológico son claves para disminuir el riesgo de fracturas y preservar la calidad de vida.

Contenido relacionado