Tendinitis calcificante del hombro
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Qué es la tendinitis calcificante del hombro
La tendinitis calcificante del hombro es un proceso en el que se deposita calcio dentro de uno de los tendones del manguito rotador, con más frecuencia en el supraespinoso. Estos depósitos pueden permanecer tiempo sin dar síntomas o desencadenar episodios de dolor muy intenso, a veces de aparición brusca.
Aunque a menudo se llama “tendinitis”, no siempre se trata de una inflamación pura ni de una lesión por sobreuso en el sentido clásico. En muchos casos el problema principal es la presencia del depósito cálcico y la reacción que provoca en el tendón y en los tejidos vecinos.
La tendinitis calcificante puede producir dolor mecánico al mover el hombro, limitación funcional y, en fases de reabsorción, una clínica especialmente dolorosa que a veces obliga a acudir de urgencia.
Por qué aparece
La causa exacta no siempre está clara. No se considera simplemente una acumulación de calcio por desgaste, y de hecho puede aparecer en personas sin una degeneración importante del hombro. Se han propuesto alteraciones locales del tendón, cambios celulares y fenómenos de reparación anómalos que favorecen la formación de depósitos cálcicos.
En la práctica clínica, lo importante es entender que el depósito puede comportarse como una lesión propia del manguito y también favorecer dolor por roce en el espacio subacromial. Además, en algunos pacientes se asocia a bursitis subacromial-subdeltoidea, sobre todo cuando el proceso está muy inflamado.
| Aspecto | Orientación clínica |
|---|---|
| Localización habitual | Con mayor frecuencia en el tendón del supraespinoso |
| Edad típica | Suele verse en adultos de mediana edad, aunque puede aparecer fuera de ese grupo |
| Relación con sobreuso | No siempre depende de un gesto repetitivo claro |
| Relación con manguito | Forma parte de la patología tendinosa del manguito rotador |
Fases de la enfermedad
La tendinitis calcificante no siempre se comporta igual. De forma simplificada, suele describirse como un proceso que pasa por varias fases. Esto ayuda a entender por qué algunos pacientes tienen pocas molestias y otros presentan crisis muy dolorosas.
Fase formativa
En esta etapa se desarrolla el depósito cálcico dentro del tendón. Puede pasar desapercibida o causar molestias moderadas, a menudo interpretadas como dolor de hombro inespecífico.
Fase de reposo
El depósito permanece relativamente estable. Algunos pacientes siguen con dolor al elevar el brazo o al dormir sobre ese lado, mientras que otros apenas notan síntomas.
Fase de reabsorción
Es la fase más dolorosa. El organismo intenta reabsorber el calcio y se produce una reacción inflamatoria intensa. El dolor puede ser agudo, muy limitante y acompañarse de importante pérdida de movilidad.
Fase reparativa
Tras la reabsorción, el tendón entra en una fase de reparación. Si la evolución es buena, el dolor disminuye progresivamente y el hombro recupera función.
Síntomas
La clínica es variable. Hay personas en las que el hallazgo es casi casual en una radiografía, mientras que otras presentan dolor muy marcado. Lo más frecuente es una combinación de dolor al movimiento y limitación para actividades cotidianas.
- Dolor en la cara lateral o anterosuperior del hombro.
- Molestias al elevar el brazo o al separar el hombro del cuerpo.
- Dolor nocturno, especialmente al apoyarse sobre el lado afectado.
- Limitación funcional para vestirse, peinarse o alcanzar objetos en altura.
- Crisis de dolor agudo en las fases inflamatorias o de reabsorción.
Cuando el dolor es muy intenso, el cuadro puede parecerse al de un síndrome subacromial muy inflamatorio o a una bursitis aguda. Por eso conviene valorar el contexto clínico y las pruebas de imagen.
Diagnóstico
El diagnóstico combina la exploración clínica con pruebas de imagen. La historia clínica suele orientar por el patrón de dolor y por la presencia o no de episodios agudos muy dolorosos.
Exploración clínica
En la exploración puede haber dolor a la palpación de la zona subacromial, dolor con la elevación y con determinadas maniobras de conflicto. También puede coexistir debilidad por dolor, aunque eso no significa necesariamente una rotura del tendón.
Radiografías
Son una prueba muy útil porque permiten ver el depósito cálcico con claridad en muchos casos. Ayudan a localizarlo, estimar su tamaño y valorar si el hombro presenta otros cambios asociados.
Ecografía
Resulta especialmente útil para confirmar la localización exacta del depósito, valorar el estado del tendón y guiar procedimientos como el lavado o punción ecoguiada.
Resonancia magnética
No siempre es la primera prueba necesaria, pero puede ser útil si se sospechan lesiones asociadas del manguito rotador o si el cuadro no se explica solo por la calcificación.
| Prueba | Utilidad principal |
|---|---|
| Radiografía | Detectar y localizar el depósito cálcico |
| Ecografía | Valorar tendón, calcificación y guiar procedimientos |
| Resonancia magnética | Estudiar lesiones asociadas o dudas diagnósticas |
Tratamiento
El tratamiento depende de la intensidad del dolor, del tamaño y comportamiento de la calcificación, de la repercusión funcional y de la respuesta a medidas conservadoras. No todos los casos requieren el mismo abordaje.
Tratamiento conservador
- Reposo relativo, evitando movimientos que disparen el dolor.
- Analgésicos o antiinflamatorios si están indicados.
- Fisioterapia para controlar el dolor y recuperar movilidad.
- Ejercicios progresivos cuando el hombro tolera mejor la carga.
En las fases muy dolorosas, el objetivo inicial suele ser bajar la inflamación y controlar el dolor antes de intensificar el trabajo funcional.
Infiltraciones
En algunos pacientes pueden plantearse infiltraciones, sobre todo si existe bursitis asociada o un componente inflamatorio importante. Su indicación debe individualizarse según la evolución clínica.
Lavado o punción ecoguiada
Cuando la calcificación es dolorosa y persiste, puede plantearse un procedimiento ecoguiado para pinchar y lavar el depósito. Esta opción puede ser útil en casos seleccionados y evita, en algunos pacientes, llegar a cirugía.
Cirugía
La cirugía se reserva para casos persistentes, dolor importante que no mejora con otras medidas o calcificaciones que siguen generando mucha limitación. Según el caso, puede asociarse a tratamiento de lesiones del manguito o de la bursa si también están afectadas.
Cuándo conviene consultar
Conviene valorar el hombro cuando el dolor dura más de lo esperable, impide dormir, limita gestos cotidianos o aparece una crisis aguda intensa. También es razonable consultar si el hombro no mejora con reposo relativo y medidas básicas o si hay dudas con otras lesiones del manguito rotador.
Una buena valoración permite diferenciar la tendinitis calcificante de otros problemas frecuentes del hombro, como el síndrome subacromial, la bursitis subacromial-subdeltoidea o la rotura del manguito rotador.