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Dr. Arturo Mahiques

Qué es la capsulitis adhesiva

La capsulitis adhesiva, también llamada hombro congelado, es un cuadro de dolor y pérdida progresiva de movilidad glenohumeral en el que se restringen tanto el movimiento activo como el pasivo. La limitación de la rotación externa suele ser especialmente característica. El término “adhesiva” es histórico: el problema se relaciona con inflamación inicial, fibrosis y contractura capsular, pero no implica que la cápsula esté literalmente pegada a toda la cabeza humeral.

Es importante no utilizar “hombro congelado” como sinónimo de cualquier hombro rígido. Una artrosis glenohumeral, una fractura, una inmovilización prolongada, una rotura dolorosa del manguito o una lesión neurológica pueden reducir el movimiento por mecanismos diferentes. El diagnóstico exige integrar patrón de movilidad, historia y exclusión razonable de otras causas.

Factores asociados

Puede ser primaria, cuando no existe un desencadenante claro, o secundaria a cirugía, traumatismo, inmovilización u otra enfermedad del hombro. Diabetes y enfermedad tiroidea se asocian con mayor frecuencia de capsulitis y, en algunos pacientes, con una evolución más resistente.

Estas asociaciones no convierten la capsulitis en una enfermedad exclusivamente metabólica ni justifican una batería indiscriminada de análisis. La búsqueda de diabetes, alteración tiroidea u otra enfermedad sistémica debe apoyarse en antecedentes, síntomas, factores de riesgo y contexto clínico.

ContextoQué aporta a la valoración
DiabetesAumenta la probabilidad de capsulitis y puede asociarse con mayor persistencia.
Enfermedad tiroideaAsociación descrita; se valora según historia clínica.
Cirugía o traumatismoPuede preceder a una capsulitis secundaria, especialmente si hubo inmovilización.
Enfermedad neurológicaObliga a diferenciar rigidez capsular de debilidad, espasticidad o dolor referido.

Capsulitis primaria y secundaria

La distinción ayuda a entender el contexto, pero no siempre cambia por completo el tratamiento. En la primaria el proceso aparece sin una lesión desencadenante evidente. En la secundaria existe una relación temporal con cirugía, traumatismo o periodo de inmovilización. También puede aparecer rigidez sobre una patología previa del manguito o después de una reparación quirúrgica.

Cuando la rigidez aparece después de una operación, el plan debe respetar las restricciones del tejido reparado. No puede tratarse igual una capsulitis idiopática que una rigidez temprana después de reparar un manguito o estabilizar un hombro.

Qué ocurre en la cápsula

Se han descrito sinovitis, engrosamiento del intervalo rotador, contractura del ligamento coracohumeral y fibrosis capsular. La consecuencia clínica es una pérdida del volumen capsular y una resistencia dolorosa al movimiento. No todos los pacientes presentan la misma intensidad de cambios ni siguen exactamente la misma secuencia temporal.

La rigidez no debe confundirse con una simple contractura muscular. Los músculos pueden proteger el hombro por dolor, pero la limitación pasiva persistente y el patrón capsular sugieren un componente articular/capsular real.

Por qué la rotación externa es tan importante

La contractura del intervalo rotador y de estructuras capsulares limita especialmente la rotación externa. Compararla con el lado sano a distintos grados de abducción ayuda a caracterizar el patrón. Aun así, no existe un número único de grados que confirme el diagnóstico en todas las personas.

Dolor y sensibilidad

El dolor puede relacionarse con sinovitis y tensión capsular, pero su intensidad está modulada por sueño, estrés, diabetes, actividad y sensibilidad individual. Que un paciente tenga mucho dolor no significa necesariamente que la cápsula esté “más pegada”.

Fases y evolución

Clásicamente se describen una fase dolorosa, una fase rígida y una fase de recuperación. Son categorías útiles para adaptar el tratamiento, pero no son compartimentos cerrados ni tienen una duración fija. Dolor y rigidez pueden coexistir y la velocidad de recuperación varía ampliamente.

Representación orientativa de las fases de la capsulitis adhesiva
Las fases ayudan a describir la evolución, pero no deben interpretarse como un calendario obligatorio.

Fase predominantemente dolorosa

Puede existir dolor nocturno, dolor en reposo y aumento progresivo de la molestia con movimientos extremos. La rigidez puede ser todavía discreta al comienzo. En esta etapa es fácil confundir el cuadro con dolor del manguito rotador.

Fase predominantemente rígida

La pérdida de movimiento se hace más evidente y afecta actividades como peinarse, vestirse, alcanzar la espalda, ponerse el cinturón de seguridad o dormir. El dolor puede disminuir, pero la limitación funcional seguir siendo marcada.

Recuperación

La movilidad suele mejorar de forma gradual, aunque no todos recuperan exactamente el rango previo. La recuperación completa puede prolongarse y no debe prometerse una fecha concreta. Persistencia de cierta pérdida de rotación no equivale necesariamente a fracaso si la función es buena y el dolor se ha reducido.

No todos siguen la misma cronología

Las duraciones clásicas de varios meses por fase proceden de descripciones clínicas y no deben utilizarse para decir a un paciente que “todavía le quedan exactamente seis meses”. Algunos progresan con rapidez; otros tienen una fase rígida prolongada. Diabetes, rigidez inicial intensa y otras variables pueden influir, pero no permiten predecir con exactitud un caso individual.

Qué significa mejorar

La recuperación no es solo ganar grados con un goniómetro. Poder dormir, vestirse, conducir, alcanzar un estante o volver al trabajo puede mejorar antes de recuperar todo el rango. Estas metas funcionales ayudan a decidir si el tratamiento está funcionando.

Síntomas y exploración

El diagnóstico es fundamentalmente clínico. La clave es una pérdida relevante del movimiento activo y pasivo, con una restricción especialmente evidente de la rotación externa. La elevación y la rotación interna también suelen limitarse.

Exploración de la movilidad del hombro en capsulitis adhesiva

La exploración debe comparar ambos lados y distinguir entre dolor que impide mover y una restricción mecánica/capsular. El final del movimiento puede sentirse firme y doloroso. Si la movilidad pasiva es casi normal pero la activa está muy reducida, conviene pensar en rotura del manguito, lesión neurológica u otra causa.

Valoración clínica de la rotación del hombro

Pruebas del manguito y bíceps

Pruebas como Speed o Yergason pueden ser dolorosas simplemente porque el hombro está irritable. No deben utilizarse para añadir múltiples diagnósticos a una capsulitis clara. La fuerza se interpreta dentro del rango disponible y se reevalúa conforme mejora la movilidad.

Prueba de Yergason en la valoración del hombro
Prueba de Speed en la valoración del hombro

Exploración cervical y neurológica

Debe añadirse cuando hay parestesias, dolor que se extiende por el brazo, debilidad no explicada por dolor o signos neurológicos. Una radiculopatía cervical puede coexistir con una capsulitis o simular parte de sus síntomas.

Patrón capsular frente a pseudorigidez

Un paciente con rotura dolorosa del manguito puede proteger el brazo y parecer rígido, pero al explorar con relajación o analgesia puede conservar más movimiento pasivo. En la capsulitis la restricción pasiva es consistente. La artrosis también limita el movimiento, por lo que la radiografía adquiere más importancia en pacientes de edad o con crepitación.

Dolor nocturno y sueño

El sueño puede alterarse durante meses. Apoyar el brazo con almohadas, cambiar de lado y controlar el dolor nocturno puede ser una parte importante del tratamiento. Dormir mal también reduce tolerancia al ejercicio y aumenta percepción de dolor.

Diagnóstico diferencial

  • Artrosis glenohumeral: rigidez con cambios radiográficos articulares.
  • Rotura del manguito: pérdida de fuerza/función con movilidad pasiva relativamente conservada en muchos casos.
  • Dolor relacionado con el manguito: suele conservar más movilidad pasiva.
  • Tendinopatía calcificante: puede producir crisis de dolor intenso y limitación secundaria.
  • Fractura o secuela traumática.
  • Radiculopatía cervical, lesión de plexo o neuropatía periférica.
  • Infección, tumor o enfermedad inflamatoria cuando existen datos de alarma.

Pruebas de imagen

Una capsulitis típica no necesita una resonancia para “confirmarse”. La imagen se utiliza sobre todo para excluir una causa alternativa cuando la historia o la exploración no encajan.

Radiografía

Es útil para descartar artrosis glenohumeral, fractura, calcificaciones u otras alteraciones óseas. Una radiografía normal no confirma capsulitis, simplemente hace menos probables algunas alternativas.

Ecografía

Puede valorar manguito y bursa cuando existe duda diagnóstica. Algunos signos capsulares se han estudiado, pero no sustituyen el patrón clínico.

Resonancia

Puede mostrar engrosamiento capsular o cambios en el intervalo rotador, pero estos hallazgos no son imprescindibles. Se reserva especialmente para cuadros atípicos, sospecha de lesión estructural asociada o cuando el resultado puede modificar una intervención.

Cuándo ampliar el estudio

Una historia de cáncer, fiebre, pérdida de peso, traumatismo significativo, dolor no mecánico progresivo o déficit neurológico obliga a salir del algoritmo típico. También una rigidez que no se comporta como capsulitis o una radiografía anormal requiere estudiar la causa específica.

Tratamiento conservador

El objetivo es reducir dolor, recuperar movimiento útil y mantener la función. La intensidad del tratamiento debe adaptarse a la irritabilidad: un hombro con dolor nocturno intenso tolera peor las movilizaciones agresivas que uno predominantemente rígido con poco dolor.

Educación y actividad

Es útil explicar que la evolución puede ser lenta y que el dolor no significa que el paciente esté dañando la articulación con cada movimiento. Se recomienda mantener el uso del brazo dentro de una tolerancia razonable y evitar tanto el reposo absoluto como los estiramientos violentos.

Movilidad y ejercicio

La fisioterapia puede incluir movilidad activa/asistida, estiramiento progresivo, trabajo escapular y fuerza conforme mejora el rango. En fases muy irritables se prioriza movimiento cómodo y control de dolor. Más adelante puede aumentarse la intensidad para recuperar los rangos que limitan la función.

La guía específica de rehabilitación de capsulitis debe entenderse como una progresión adaptable, no como una secuencia rígida de fechas.

Analgesia

Analgésicos o AINE pueden utilizarse en pacientes seleccionados según comorbilidades y riesgo. Facilitar el sueño y el movimiento puede mejorar la adherencia, pero la medicación no corrige por sí sola la contractura capsular.

Dosificar el estiramiento

Cuando la irritabilidad es alta, los estiramientos largos y agresivos pueden provocar una reacción dolorosa que dura horas o días. Una estrategia más útil es trabajar con amplitudes tolerables y aumentar tiempo o intensidad conforme disminuye el dolor. En la fase predominantemente rígida suele tolerarse una movilización más exigente.

Fuerza

No hace falta esperar a recuperar toda la movilidad para entrenar fuerza. Isométricos y ejercicios dentro del rango disponible pueden preservar capacidad. A medida que aumenta el movimiento se amplían posiciones y resistencia para evitar que el hombro quede móvil pero débil.

Corticoide e hidrodilatación

Las guías recientes apoyan considerar una infiltración intraarticular de corticoide, sobre todo para mejorar dolor y función a corto plazo en fases dolorosas. La magnitud del beneficio varía y no todos los pacientes la necesitan.

Infiltración glenohumeral en capsulitis adhesiva

La infiltración puede combinarse con un programa de movilidad y ejercicio. En pacientes con diabetes debe considerarse el efecto transitorio sobre glucemia y coordinar la decisión con el contexto médico.

Hidrodilatación

Consiste en distender la articulación con líquido, habitualmente asociado a anestésico y/o corticoide según protocolo. Puede ofrecer beneficio a corto o medio plazo en algunos pacientes, pero los estudios utilizan técnicas diferentes y no justifican prometer una “rotura de adherencias” garantizada.

Bloqueo supraescapular

Puede emplearse como estrategia analgésica en determinados casos, especialmente si el dolor dificulta la movilización. Su función es modular dolor; no sustituye la recuperación progresiva del movimiento.

Bloqueo del nervio supraescapular

¿Qué tratamiento es “mejor”?

No existe una intervención única superior para todas las etapas. En un paciente con mucho dolor, una infiltración puede facilitar el movimiento. En otro con poco dolor y rigidez estable, la prioridad puede ser rehabilitación progresiva. Hidrodilatación puede acelerar la mejoría en algunos escenarios, pero su ventaja depende del comparador y del protocolo utilizado.

La decisión compartida debe incluir preferencias: algunas personas priorizan evitar procedimientos; otras necesitan recuperar función con rapidez por trabajo o cuidado familiar. Esa urgencia no cambia la biología, pero sí puede influir en la elección entre opciones razonables.

Manipulación y liberación capsular

La mayoría de pacientes no necesita cirugía. Cuando persisten dolor, rigidez y discapacidad importantes a pesar de un tratamiento conservador suficientemente desarrollado, pueden considerarse procedimientos como manipulación bajo anestesia o liberación capsular artroscópica.

La elección depende de duración, grado de rigidez, factores de riesgo, tratamientos previos y experiencia del equipo. Manipular de forma forzada no es un procedimiento inocuo; puede asociarse con fractura, lesión tendinosa u otras complicaciones. La artroscopia permite liberar de forma controlada zonas capsulares, pero también implica riesgos quirúrgicos y rehabilitación posterior.

La indicación no debe basarse simplemente en que “han pasado X meses”. Importan la trayectoria de mejoría, la repercusión funcional y si el paciente ha tenido una oportunidad real de tratamiento no quirúrgico.

Rehabilitación después de un procedimiento

Después de manipulación o liberación capsular, recuperar movimiento requiere un programa coordinado. La ganancia obtenida en quirófano puede perderse si el dolor impide usar el nuevo rango. Por ello se planifican analgesia, movilidad y progresión desde los primeros días según indicación del cirujano.

Seguimiento y pronóstico

La evolución natural suele ser favorable, pero la idea de que todo hombro congelado se resuelve por completo y de forma espontánea en un plazo fijo es demasiado optimista. Algunos pacientes mantienen pérdida de movimiento o síntomas durante años, aunque su función puede mejorar de forma importante.

El seguimiento debería medir no solo grados de movimiento, sino sueño, dolor, capacidad para vestirse, higiene, trabajo y actividad física. Si aparece debilidad progresiva, fiebre, pérdida de peso, dolor desproporcionado, síntomas neurológicos o una evolución que no encaja, hay que revisar el diagnóstico.

Prevención secundaria

Después de una cirugía o lesión de hombro conviene evitar inmovilización innecesariamente prolongada y recuperar movimiento cuando el procedimiento lo permita. En diabetes, un buen control metabólico es importante para la salud general, aunque no existe una intervención que garantice prevenir la capsulitis.

Vida diaria, trabajo y señales para reevaluar

Adaptar tareas sin inmovilizar

Durante la fase dolorosa puede ser útil acercar objetos al cuerpo, usar la mano contraria para tareas por encima de la cabeza y colocar prendas de forma que el brazo afectado entre primero y salga el último. Estas adaptaciones reducen irritación sin convertir el hombro en una articulación que “no debe moverse”.

Trabajo

La vuelta al trabajo depende más de la tarea que del nombre de la fase. Un empleo de oficina puede mantenerse con ajustes de posición y descansos, mientras que un trabajo que exige alcanzar repetidamente en altura necesita recuperar más elevación, fuerza y tolerancia. Las restricciones deben revisarse conforme cambia la función.

Deporte

Caminar, bicicleta o entrenamiento de piernas pueden mantenerse si no agravan el hombro. El regreso a natación, raqueta, escalada o gimnasio de tren superior se hace progresivamente. En la fase rígida no es necesario esperar a una movilidad idéntica al lado sano para iniciar fuerza, pero la tarea final debe ser segura y tolerable.

Cuándo revisar el diagnóstico

Una capsulitis típica evoluciona lentamente. Debe reconsiderarse si aparece fiebre, inflamación importante, debilidad neurológica progresiva, dolor cervical con síntomas distales, traumatismo nuevo o un patrón que no muestra ninguna restricción pasiva real. También una pérdida de movilidad muy asimétrica o una radiografía anormal puede orientar a otro diagnóstico.

Fuentes y evidencia

Preguntas frecuentes

¿La capsulitis adhesiva siempre pasa por tres fases con una duración fija?

No. Las fases dolorosa, rígida y de recuperación son una descripción útil, pero se solapan y su duración varía mucho entre pacientes. No deben utilizarse como un calendario obligatorio.

¿Hace falta una resonancia para diagnosticar un hombro congelado?

Habitualmente no. El diagnóstico es principalmente clínico cuando existe pérdida global de movilidad activa y pasiva, especialmente de rotación externa. La imagen se usa para descartar otras causas o cuando el cuadro es atípico.

¿Hay que forzar los estiramientos para recuperar antes la movilidad?

No. En un hombro muy irritable, forzar de forma agresiva puede aumentar dolor y dificultar la adherencia. La intensidad de movilidad y ejercicio debe adaptarse a la irritabilidad y progresar conforme el dolor lo permite.

¿Cuándo se plantea manipulación o liberación capsular?

Se reservan para una minoría con dolor y rigidez persistentes que limitan de forma importante la función después de un tratamiento conservador suficientemente desarrollado y tras confirmar el diagnóstico.