Artrosis acromioclavicular
La artrosis acromioclavicular es una causa frecuente de dolor en la parte superior del hombro. Afecta a la articulación situada entre el extremo distal de la clavícula y el acromion, una zona pequeña pero muy importante en la biomecánica del hombro.
Puede aparecer como parte del desgaste propio de la edad, tras sobrecarga repetitiva o como secuela de traumatismos previos. En algunos pacientes es un hallazgo radiológico sin gran relevancia clínica, pero en otros produce dolor localizado, molestias con ciertos gestos y dificultad para actividades que implican elevar el brazo o cruzarlo por delante del cuerpo.
Índice de contenidos
Qué es la artrosis acromioclavicular
La articulación acromioclavicular une la clavícula con el acromion y participa en el movimiento global del hombro. Cuando esta articulación se degenera, el cartílago se desgasta y pueden aparecer cambios como estrechamiento articular, osteofitos y dolor mecánico.
La artrosis acromioclavicular no siempre da síntomas. De hecho, en personas de cierta edad es relativamente frecuente encontrar cambios degenerativos en radiografías aunque el paciente no tenga un dolor claramente atribuible a esa articulación. Por eso es importante correlacionar la imagen con la clínica.
Anatomía y función de la articulación acromioclavicular
Aunque se trata de una articulación pequeña, la acromioclavicular permite ajustes finos entre la clavícula y la escápula. Esto ayuda a que el hombro se mueva de forma coordinada durante la elevación del brazo.
Cuando esta zona duele o se degenera, determinados movimientos se hacen más molestos. Es típico que aumente el dolor al llevar el brazo por delante del cuerpo o al cargar peso con el hombro en determinadas posiciones.
Causas y factores favorecedores
La artrosis acromioclavicular suele tener un origen degenerativo, aunque también puede aparecer tras traumatismos o como consecuencia de sobrecarga repetitiva.
- Desgaste progresivo relacionado con la edad.
- Trabajo físico repetitivo o sobrecarga del hombro.
- Deportes con cargas, press, lanzamientos o gestos repetidos por encima de la cabeza.
- Secuelas de esguinces o traumatismos acromioclaviculares previos.
- Microtraumatismos mantenidos a lo largo del tiempo.
En muchos pacientes no existe un único desencadenante claro, sino una combinación de uso repetido, envejecimiento tisular y factores mecánicos.
Síntomas
La clínica suele ser bastante localizada. El paciente a menudo señala con un dedo la parte superior del hombro, sobre la articulación acromioclavicular, como punto principal del dolor.
- Dolor en la parte superior del hombro.
- Molestias al cruzar el brazo por delante del cuerpo.
- Dolor al levantar peso o al realizar determinados ejercicios.
- Molestias al dormir sobre ese lado.
- Chasquidos o sensación mecánica local en algunos casos.
No siempre produce una gran limitación global de movilidad, pero sí puede interferir con gestos concretos y con actividades deportivas o laborales.
Diagnóstico
El diagnóstico se basa en la localización del dolor, la exploración física y las pruebas de imagen cuando son necesarias. La exploración debe confirmar que la articulación acromioclavicular es realmente la fuente principal de los síntomas.
| Prueba | Utilidad principal |
|---|---|
| Exploración clínica | Localizar el dolor y reproducirlo con maniobras específicas. |
| Radiografía | Valorar estrechamiento articular, osteofitos y cambios degenerativos. |
| Ecografía | Apoyar la valoración de partes blandas y guiar infiltraciones si hacen falta. |
| Resonancia magnética | Valorar lesiones asociadas del manguito, del labrum o del espacio subacromial. |
En algunos casos, una infiltración diagnóstica bien dirigida sobre la articulación acromioclavicular puede ayudar a confirmar que esa es la principal fuente del dolor.
Diagnóstico diferencial
El dolor acromioclavicular debe diferenciarse de otras causas de dolor de hombro, especialmente cuando el paciente presenta síntomas mixtos.
- Síndrome subacromial
- Rotura del manguito rotador
- Tendinopatía del bíceps
- Capsulitis adhesiva
- Artrosis glenohumeral
- Dolor cervical referido
Esto es importante porque una misma persona puede tener artrosis acromioclavicular en la radiografía y, al mismo tiempo, que el dolor principal proceda del manguito rotador o del espacio subacromial.
Tratamiento
El tratamiento depende de la intensidad del dolor, de la repercusión funcional y de la presencia de lesiones asociadas. En muchos pacientes el manejo inicial es conservador.
Tratamiento conservador
- Modificación temporal de actividades dolorosas.
- Control del dolor y de la inflamación.
- Fisioterapia y readaptación funcional.
- Mejora del control escapular y de la mecánica del hombro.
- Infiltración en casos seleccionados.
Este enfoque suele ser suficiente en muchos pacientes, especialmente cuando el dolor es moderado o aparece solo con ciertos gestos.
Tratamiento quirúrgico
La cirugía se reserva para casos persistentes o cuando el dolor sigue siendo muy limitante a pesar del tratamiento conservador bien realizado. El procedimiento más conocido es la resección distal de la clavícula en pacientes seleccionados.
Pronóstico
El pronóstico suele ser bueno cuando se identifica correctamente la fuente del dolor y se adapta el tratamiento a la actividad del paciente. No todas las artrosis acromioclaviculares progresan igual ni todas producen la misma limitación funcional.
Lo importante es no sobreinterpretar los hallazgos radiológicos y valorar siempre si la clínica encaja realmente con la articulación acromioclavicular.