🦴 www.cto-am.com
Dr. Arturo Mahiques

Qué es la tendinitis del infraespinoso

La tendinitis del infraespinoso, también denominada en muchos casos tendinopatía del infraespinoso, es una causa de dolor de hombro relacionada con uno de los tendones del manguito rotador. El infraespinoso participa sobre todo en la rotación externa del hombro y en la estabilización dinámica de la cabeza humeral.

En la práctica clínica no siempre se trata de una inflamación pura. Muchas veces existe una combinación de sobrecarga, microtraumatismos repetidos, roce mecánico y cambios degenerativos del tendón. Por eso conviene interpretarla dentro del conjunto de la patología del manguito y de la mecánica global del hombro.

Dolor y tendinopatía del infraespinoso en el hombro
El infraespinoso es un tendón clave para la rotación externa y la estabilidad del hombro.

Formas de presentación

  • Aguda: más típica en pacientes jóvenes o deportistas, a menudo por sobreuso o gesto repetido.
  • Crónica: más frecuente en adultos, con inicio progresivo y sin un traumatismo claro.

La forma crónica puede mezclarse con otras alteraciones del manguito rotador o del espacio subacromial, lo que a veces dificulta diferenciar cuál es la estructura predominante.

Factores causales

El infraespinoso puede lesionarse por actividades que repiten abducciones y rotaciones externas del hombro, especialmente en deportes o trabajos con uso repetitivo del miembro superior.

  • Gestos repetidos de rotación externa o elevación del brazo.
  • Deportes de lanzamiento, natación, tenis o voleibol.
  • Sobrecarga del manguito rotador.
  • Desequilibrios musculares o discinesia escapular.
  • Patología asociada del manguito o del espacio subacromial.
  • Microtraumatismos repetidos o degeneración tendinosa.

El dolor suele empeorar por la noche y al apoyar el hombro afectado, aunque esto también puede verse en otras patologías del manguito.

Manifestaciones clínicas

Lo más habitual es un dolor localizado en la región posterolateral del hombro o irradiado hacia la zona deltoidea, que empeora con la rotación externa y con algunos movimientos activos o resistidos.

  • Dolor continuo o mecánico, a veces intenso.
  • Empeoramiento nocturno o al apoyar el hombro.
  • Dolor con rotación externa del húmero.
  • Molestias con abducción activa o resistida.
  • Pérdida progresiva de función en fases avanzadas.
  • Evita movimientos por dolor, lo que puede favorecer rigidez secundaria.

Aunque puede coexistir con otras lesiones del hombro, la exploración suele orientar cuando el gesto doloroso principal es la rotación externa resistida.

Exploración

En la tendinopatía del infraespinoso, la movilidad pasiva suele estar conservada. La exploración debe centrarse en la palpación, la valoración de la rotación externa y la búsqueda de lesiones asociadas del manguito rotador.

Palpación

Puede explorarse con el brazo en aducción por delante del tronco, presionando por debajo del ángulo posterior del acromion.

Maniobra de Patte

Se coloca el brazo en abducción de 90º y ligera flexión anterior, con el codo flexionado a 90º. Se pide rotación externa contra resistencia. Esta maniobra valora sobre todo infraespinoso y redondo menor.

Maniobra de Patte para explorar el infraespinoso

Rotación externa contra resistencia

Con los codos pegados al cuerpo y flexionados a 90º, el paciente lleva los antebrazos hacia fuera contra resistencia. El dolor orienta a tendinopatía del infraespinoso.

Rotación externa contra resistencia del hombro
Hallazgo Orientación
Dolor con rotación externa resistida Sugiere afectación del infraespinoso
Dolor pero conserva fuerza Más compatible con tendinopatía
Debilidad marcada o incapacidad para resistir Obliga a valorar rotura o lesión asociada
Movilidad pasiva limitada Hace pensar en otro problema, como capsulitis

Pruebas complementarias

El estudio suele comenzar con exploración clínica y, si hace falta, radiografía simple. Según el caso pueden añadirse otras pruebas.

  • Radiografía simple: útil como estudio inicial para valorar cambios óseos o calcificaciones.
  • Ecografía: muy útil para estudiar el tendón y el resto del manguito rotador.
  • Resonancia magnética: indicada si se sospecha rotura del manguito o lesiones asociadas.
  • Analítica: solo en casos seleccionados, si se sospechan procesos inflamatorios o sistémicos.
  • Infiltración: puede tener un papel diagnóstico y terapéutico en determinados pacientes.

Diagnóstico diferencial

La tendinitis del infraespinoso puede coexistir con otras patologías del hombro, lo que a veces retrasa o confunde el diagnóstico.

En general, el hombro congelado limita tanto la movilidad activa como la pasiva, mientras que en las lesiones tendinosas suele doler sobre todo el movimiento activo o resistido.

Tratamiento

El tratamiento inicial suele ser conservador. Debe adaptarse a la intensidad del dolor, al tiempo de evolución y a la presencia de lesiones asociadas.

  • Reposo relativo y reducción temporal de los gestos que lo agravan.
  • Analgésicos o antiinflamatorios si están indicados.
  • Fisioterapia dirigida a controlar el dolor y recuperar la función.
  • Trabajo progresivo del manguito rotador y estabilizadores escapulares.
  • Calor o frío local según la fase y la tolerancia del paciente.
  • Infiltración en casos seleccionados si no mejora con medidas iniciales.

Los ejercicios vigorosos deben evitarse al principio. Lo habitual es empezar con trabajo suave y progresar conforme el dolor lo permita.

Consideraciones sobre infiltración

  • Asepsia estricta.
  • Uso de anestésico local y, si procede, corticoide de liberación intermedia o lenta.
  • La infiltración debe individualizarse y realizarse con buena técnica.
  • Después puede recomendarse reposo relativo, hielo local y reanudación progresiva de la rehabilitación.

Efectos secundarios y complicaciones

La complicación más importante de una infiltración es la infección, aunque es poco frecuente si la técnica es correcta. También puede aparecer dolor transitorio posterior al procedimiento.

  • Dolor transitorio postinfiltración.
  • Riesgo de infección, aunque bajo con técnica adecuada.
  • Posible irritación local o empeoramiento pasajero del dolor.
  • Necesidad de extremar la precaución si el tendón está muy degenerado o lesionado.

Perlas clínicas

  1. El hombro combina gran movilidad con menor estabilidad ósea, lo que favorece lesiones por sobreuso.
  2. Las rotaciones externas repetidas y los gestos overhead cargan especialmente el infraespinoso.
  3. El dolor nocturno y la molestia al apoyar el hombro son frecuentes, pero no exclusivos de esta lesión.
  4. La exploración debe diferenciar tendinopatía, rotura, rigidez capsular y dolor referido.
  5. La coexistencia con otras lesiones del manguito es relativamente frecuente.

Diagnóstico diferencial

La tendinitis del infraespinoso puede coexistir con otras patologías del hombro, lo que a veces retrasa o confunde el diagnóstico.

En general, el hombro congelado limita tanto la movilidad activa como la pasiva, mientras que en las lesiones tendinosas suele doler sobre todo el movimiento activo o resistido.