Rigidez de hombro
La rigidez de hombro es un problema clínico frecuente y no debe entenderse como un diagnóstico único, sino como una forma de presentación. El paciente suele referir que el hombro “se ha quedado agarrado”, que ya no se mueve como antes o que ciertos gestos, como peinarse, abrocharse el sujetador, alcanzar un estante o ponerse una chaqueta, resultan cada vez más difíciles.
En algunos casos la rigidez depende sobre todo del dolor y mejora cuando la inflamación cede. En otros existe una pérdida real del movimiento pasivo por afectación articular o capsular. Distinguir estas situaciones es importante, porque no todas las causas de hombro rígido se estudian ni se tratan igual.
Índice de contenidos
Qué entendemos por rigidez de hombro
Hablamos de rigidez de hombro cuando existe una disminución relevante de la movilidad que interfiere con la función normal de la articulación. Esa limitación puede afectar a uno o varios movimientos, como la elevación, la abducción, la rotación externa o la rotación interna.
No siempre significa lo mismo. Hay pacientes que no mueven bien el hombro porque les duele y se protegen, pero si el explorador lo moviliza de forma pasiva todavía conserva buena parte del recorrido. En otros, también la movilidad pasiva está limitada, lo que orienta más a una afectación articular verdadera.
Limitación activa y limitación pasiva
Esta distinción es clave en la valoración del hombro rígido.
| Tipo de limitación | Qué significa orientativamente |
|---|---|
| Limitación activa | El paciente no mueve bien el hombro por dolor, debilidad o falta de control, pero el movimiento pasivo puede estar conservado. |
| Limitación pasiva | El explorador tampoco consigue movilizar bien el hombro. Sugiere con más fuerza rigidez articular o capsular. |
| Limitación activa y pasiva | Hace pensar en procesos como capsulitis adhesiva, artrosis glenohumeral, secuelas postraumáticas o rigidez tras inmovilización. |
En la práctica, la coexistencia de dolor y rigidez puede complicar la interpretación. Aun así, valorar de forma comparativa ambos hombros y diferenciar entre movimiento activo y pasivo ayuda mucho a orientar el problema.
Causas de rigidez de hombro
La rigidez de hombro puede aparecer por causas articulares, capsulares, postraumáticas, degenerativas o incluso secundarias a otras patologías dolorosas que hacen que el paciente deje de mover la articulación.
Causas articulares o capsulares
- Capsulitis adhesiva
- Artrosis glenohumeral
- Secuelas tras fracturas del hombro
- Rigidez postquirúrgica
- Sinovitis o artritis inflamatoria
Causas secundarias a dolor o lesión
- Síndrome subacromial
- Rotura del manguito rotador
- Tendinopatías del manguito
- Bursitis subacromial
- Inmovilización prolongada tras dolor o traumatismo
Otras causas a considerar
- Patología cervical con protección mantenida del hombro
- Enfermedades neurológicas
- Dolor miofascial importante
- Procesos tumorales o infecciosos, menos frecuentes pero importantes de descartar en casos atípicos
Relación con la capsulitis adhesiva
La capsulitis adhesiva es una de las causas más típicas de hombro rígido, pero no es la única. Por eso conviene no utilizar ambos términos como si fueran sinónimos exactos.
En la capsulitis adhesiva suele existir una pérdida progresiva del movimiento pasivo con patrón capsular, especialmente en rotación externa, y el dolor puede ser muy relevante en las fases iniciales. Sin embargo, un hombro puede estar rígido por artrosis, por secuelas de inmovilización o por otras causas que no siguen exactamente ese patrón.
Síntomas habituales
La forma en la que se presenta el hombro rígido varía según la causa y el momento evolutivo, pero hay una serie de síntomas que se repiten con frecuencia.
- Dificultad para elevar el brazo o separarlo del cuerpo.
- Problemas para llevar la mano a la nuca o a la espalda.
- Molestias al vestirse, peinarse o alcanzar objetos altos.
- Sensación de hombro “bloqueado”, “agarrotado” o “atascado”.
- Dolor al forzar determinados movimientos.
- Pérdida progresiva de función en tareas cotidianas.
En unos pacientes predomina el dolor; en otros, la rigidez es el síntoma principal. A veces ambos elementos evolucionan en fases distintas.
Exploración clínica
La exploración del hombro rígido no debe limitarse a “ver cuánto levanta el brazo”. Hay que valorar movilidad activa y pasiva, patrón de restricción, dolor al final del recorrido, compensación escapulotorácica y posible coexistencia de lesiones del manguito, bíceps o articulación acromioclavicular.
También conviene explorar la columna cervical y hacer una valoración neurológica básica si hay dudas sobre un origen referido o asociado.
- Comparación con el hombro contralateral.
- Medición de elevación, abducción, rotación externa y rotación interna.
- Valoración del dolor en reposo y al final del rango.
- Observación de compensaciones escapulares.
- Búsqueda de signos de manguito, bíceps o patología cervical asociada.
Diagnóstico
El diagnóstico parte de la clínica y de la exploración. Las pruebas complementarias ayudan a confirmar la causa o a descartar procesos que puedan parecerse a un hombro rígido.
| Prueba | Utilidad principal |
|---|---|
| Radiografía | Valorar artrosis, secuelas óseas, calcificaciones o alteraciones estructurales. |
| Ecografía | Estudiar manguito rotador, bíceps o bursas cuando se sospechan lesiones asociadas. |
| Resonancia magnética | Valorar patología capsular, tendinosa o articular cuando el cuadro no está claro. |
| Analítica | Útil si hay sospecha de enfermedad inflamatoria, metabólica o infección. |
En muchos casos basta con una buena exploración y una radiografía simple para orientar el problema. Las pruebas más complejas se reservan para situaciones menos claras o para pacientes que no siguen la evolución esperada.
Tratamiento
El tratamiento depende de la causa de la rigidez. No es lo mismo una capsulitis adhesiva que una artrosis glenohumeral o una limitación secundaria al dolor subacromial. Aun así, hay principios generales que suelen repetirse.
Medidas generales
- Control del dolor cuando existe una fase inflamatoria o muy dolorosa.
- Movilización progresiva del hombro sin agresividad excesiva.
- Ejercicio terapéutico adaptado a la causa y a la fase evolutiva.
- Evitar inmovilizaciones prolongadas innecesarias.
- Reeducación funcional para recuperar gestos cotidianos.
Tratamiento según la causa
Cuando la rigidez se debe a capsulitis adhesiva, el objetivo suele ser controlar el dolor y recuperar progresivamente la movilidad. Si existe artrosis, secuela postraumática o rigidez posquirúrgica, el enfoque puede ser diferente y a veces requiere un estudio más profundo o incluso tratamiento quirúrgico.
En cuadros secundarios al dolor, como el síndrome subacromial o las lesiones del manguito, tratar el problema de base puede ayudar a que el hombro recupere movilidad.
Cuándo conviene consultar
Es recomendable consultar cuando la movilidad del hombro disminuye de forma progresiva, cuando el dolor interfiere con el sueño o cuando el paciente empieza a perder autonomía en actividades habituales.
- Rigidez que progresa durante semanas.
- Dolor nocturno persistente.
- Dificultad para vestirse, peinarse o alcanzar objetos.
- Antecedente de traumatismo, cirugía o inmovilización.
- Rigidez acompañada de fiebre, pérdida de peso o síntomas neurológicos.
Estos últimos datos obligan a descartar causas menos frecuentes, pero más importantes.