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Dr. Arturo Mahiques

El masaje puede utilizarse como medida complementaria en la tendinopatía aquílea, especialmente para trabajar la musculatura de la pantorrilla y mejorar la tolerancia del tejido alrededor del tendón. No suele ser un tratamiento único ni suficiente por sí solo, pero puede formar parte de un programa más amplio de rehabilitación.

En esta página se resumen algunas técnicas sencillas de masaje deportivo que pueden emplearse como apoyo en el tratamiento de la tendinopatía aquílea y de ciertas fases de recuperación tras una lesión del tendón de Aquiles.

Vídeo orientativo

Vídeo orientativo sobre masaje para la tendinopatía aquílea
Vídeo orientativo con técnicas básicas de masaje para el tendón de Aquiles.

Antes de empezar

Antes de aplicar masaje conviene comprobar si existen contraindicaciones para el masaje. En determinadas situaciones el masaje puede no ser recomendable o incluso resultar perjudicial.

  • No debe aplicarse sobre una sospecha de rotura aguda del tendón.
  • Hay que extremar la prudencia si existe inflamación intensa, enrojecimiento marcado o dolor muy agudo.
  • Si el masaje empeora claramente el dolor o la hinchazón, conviene suspenderlo.
  • Cuando hay dudas diagnósticas, es preferible consultar antes con un profesional.

Para qué puede servir el masaje

El masaje tiene distintos posibles efectos, aunque sus resultados dependen del momento de la lesión, de la técnica empleada y de la tolerancia de cada paciente.

  • Puede ayudar a mejorar la circulación local.
  • Puede disminuir la sensación de rigidez en la pantorrilla.
  • Puede contribuir a movilizar adherencias del tejido peri-tendinoso.
  • Puede complementar el trabajo de flexibilidad y carga progresiva.
  • Puede ser útil como parte de una rutina de recuperación, no como tratamiento aislado.

En la práctica, suele ser más útil cuando se combina con estiramientos, trabajo de fortalecimiento y ajuste de la carga deportiva.

Técnica 1: effleurage

El effleurage es una maniobra de masaje superficial, larga y deslizante. Suele emplearse al inicio de la sesión para repartir el aceite o la crema, mejorar la tolerancia del tejido y preparar la pantorrilla y la región del tendón de Aquiles para maniobras posteriores más profundas.

Técnica de effleurage sobre la pantorrilla en la rehabilitación del tendón de Aquiles
El effleurage se realiza con la mano abierta y movimientos deslizantes ascendentes sobre la pantorrilla, como maniobra inicial en la rehabilitación del tendón de Aquiles.
  • Se realiza con la mano abierta y una presión suave o moderada.
  • Conviene abarcar toda la pantorrilla, no solo el punto doloroso del tendón.
  • El movimiento suele dirigirse desde la parte baja de la pierna hacia la rodilla.
  • La vuelta puede hacerse con menos presión, de forma más suave, para mantener una maniobra cómoda y bien tolerada.
  • Ayuda a calentar el tejido, disminuir la tensión inicial y preparar la zona para otras técnicas de masaje.

En la práctica, el objetivo no es “apretar fuerte”, sino empezar con una técnica agradable que movilice los tejidos blandos y facilite el trabajo posterior sobre la musculatura de la pantorrilla y la zona aquílea.

Técnica 2: movilización transversal

La movilización transversal consiste en aplicar una presión controlada de lado a lado sobre el tendón, desplazándolo suavemente sin realizar un deslizamiento largo. Es una técnica más específica que el effleurage y busca trabajar directamente la movilidad del tejido aquíleo.

Movilización transversal del tendón de Aquiles con presión lateral controlada
La movilización transversal desplaza el tendón de Aquiles de un lado a otro con presión controlada, sin deslizamiento amplio, para mejorar la movilidad del tejido.
  • Puede realizarse con el índice de una mano y el pulgar de la otra, estabilizando bien el tendón.
  • El movimiento es corto y lateral, no longitudinal como en otras técnicas.
  • Debe hacerse con control, evitando deslizar en exceso sobre la piel.
  • Si hay demasiado aceite o crema, conviene retirar el exceso para ganar precisión.
  • La presión debe ser tolerable: puede molestar, pero no provocar dolor intenso.
  • El objetivo es mejorar la movilidad del tejido y evitar adherencias o rigidez local.

A diferencia del effleurage, aquí no se busca “acariciar” el tejido, sino movilizar el tendón respecto a las estructuras vecinas, lo que puede ayudar en fases de tendinopatía donde hay rigidez o mala adaptación del tejido.

Técnica 3: stripping

El stripping es una técnica de masaje más profunda que consiste en aplicar una presión mantenida y progresiva a lo largo del tendón o de la musculatura relacionada, normalmente siguiendo un recorrido longitudinal. En la rehabilitación del tendón de Aquiles se utiliza para trabajar zonas de tensión, rigidez o sobrecarga en el propio tendón y en la pantorrilla.

Técnica de stripping sobre el tendón de Aquiles y la musculatura de la pantorrilla
El stripping aplica una presión firme y controlada a lo largo del tendón de Aquiles o de la musculatura de la pantorrilla, con un recorrido longitudinal y bien tolerado.
  • Se realiza con los pulgares o con los dedos, aplicando una presión firme pero tolerable.
  • Puede hacerse siguiendo la dirección longitudinal del tendón o sobre la musculatura gemelar y sóleo.
  • El movimiento debe ser lento y controlado, sin brusquedad.
  • Debe evitarse una intensidad excesiva, especialmente si el tendón está muy irritable o doloroso.
  • Es una maniobra más profunda que otras técnicas iniciales y no siempre se tolera bien en fases agudas.
  • Su objetivo es trabajar la rigidez local y mejorar la calidad del tejido sin provocar una respuesta irritativa importante.

A diferencia del effleurage, que es más superficial, o de la movilización transversal, que desplaza el tendón de lado a lado, el stripping busca un trabajo longitudinal más profundo. Por eso conviene dosificar bien la presión y adaptarla a la tolerancia de cada paciente.

Técnica 4: fricciones en cruz

Las fricciones en cruz son una técnica de masaje que se aplica de forma transversal a la dirección del tendón, normalmente con los dedos índice y medio. En el tendón de Aquiles se utilizan para realizar un trabajo local más específico sobre la zona dolorosa o rígida, siempre con control y respetando la tolerancia del paciente.

Fricciones en cruz sobre el tendón de Aquiles con los dedos índice y medio
Las fricciones en cruz se realizan perpendicularmente al tendón de Aquiles, con movimientos cortos y controlados, para trabajar de forma local la movilidad y la sensibilidad del tejido.
  • Se aplican con una presión suave o moderada, cruzando el tendón de un lado a otro.
  • Suelen realizarse con los dedos índice y medio, manteniendo un buen control del movimiento.
  • El recorrido es corto y localizado, no un deslizamiento largo sobre toda la pierna.
  • Demasiado aceite o crema dificulta la precisión de la técnica, por lo que conviene retirar el exceso.
  • Se emplean durante periodos breves, habitualmente entre 2 y 5 minutos según la tolerancia.
  • Si reproducen demasiado dolor o dejan una irritación mantenida, debe reducirse la intensidad o suspenderse la maniobra.

A diferencia del stripping, que sigue un recorrido más longitudinal, las fricciones en cruz buscan un estímulo local perpendicular al tendón. Por eso deben aplicarse con prudencia, especialmente en fases muy sensibles o irritativas.

Técnica 5: fricciones circulares

Las fricciones circulares son una técnica de masaje local que busca movilizar el tejido alrededor del tendón de Aquiles mediante movimientos pequeños, precisos y controlados. Se utilizan para trabajar zonas sensibles o rígidas sin recurrir a desplazamientos amplios.

Fricciones circulares alrededor del tendón de Aquiles con movimientos pequeños y controlados
Las fricciones circulares movilizan de forma local el tejido que rodea al tendón de Aquiles mediante movimientos pequeños y controlados, adaptados a la tolerancia del paciente.
  • Se coloca habitualmente un dedo a cada lado del tendón para controlar mejor la maniobra.
  • Se aplica una presión suave o moderada con movimientos circulares pequeños.
  • El objetivo es movilizar el tejido peri-tendinoso sin hacer un masaje brusco ni deslizamientos largos.
  • Puede resultar molesto, pero no debería provocar un dolor intenso que haga contraer la pierna o rechazar la técnica.
  • Suele aplicarse durante periodos breves, aproximadamente entre 2 y 5 minutos, ajustando siempre según la respuesta del paciente.
  • Si después de la técnica queda irritación mantenida o aumento claro del dolor, conviene reducir la intensidad o suspenderla.

A diferencia de las fricciones en cruz, que trabajan de forma perpendicular al tendón, las fricciones circulares buscan una movilización local más envolvente del tejido que rodea al Aquiles. Por eso deben hacerse con precisión, calma y buena tolerancia clínica.

Recomendaciones prácticas

Tras el masaje, puede ser útil aplicar frío local unos 10 minutos si la zona queda sensible. No todas las técnicas deben hacerse todos los días ni con la misma intensidad.

  • El masaje suave puede realizarse con más frecuencia.
  • Las técnicas profundas suelen tolerarse mejor en días alternos.
  • Conviene valorar siempre cómo queda la zona justo después y también al día siguiente.
  • Si aumentan el dolor o la hinchazón, hay que reducir la intensidad o suspender el masaje.
  • El masaje debe entenderse como complemento de un tratamiento global, no como única medida.
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