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Dr. Arturo Mahiques

El labrum glenoideo, también llamado rodete glenoideo, es un anillo fibrocartilaginoso que rodea la cavidad glenoidea y contribuye a mejorar la estabilidad del hombro. Cuando se lesiona, el paciente puede presentar dolor profundo, chasquidos, sensación de fallo o episodios de inestabilidad.

Las lesiones del labrum no son todas iguales. Algunas se relacionan con luxaciones o con inestabilidad de hombro, mientras que otras aparecen en deportistas de lanzamiento o en pacientes con sobrecarga repetitiva. Por eso conviene entender el labrum como parte de un sistema estabilizador más amplio y no como una estructura aislada.

Qué es el labrum glenoideo

La glenoides es relativamente plana y, por sí sola, ofrece una contención ósea limitada a la cabeza humeral. El labrum glenoideo ayuda a profundizar esa cavidad y actúa como refuerzo periférico de la articulación.

Su importancia no es solo anatómica, sino también funcional. Sirve de inserción para estructuras capsuloligamentosas y participa en la estabilidad del hombro durante movimientos exigentes. Cuando se rompe o se desinserta, el equilibrio articular puede alterarse y aparecer dolor, inestabilidad o ambos.

Esquema del labrum glenoideo del hombro
El labrum glenoideo rodea la cavidad glenoidea y contribuye a la estabilidad del hombro.

Función del rodete glenoideo

El labrum cumple varias funciones. Aumenta la profundidad de la glenoides, mejora el sellado articular y sirve de punto de inserción para la cápsula y algunos ligamentos glenohumerales. En su parte superior, además, se relaciona con la porción larga del bíceps.

  • Mejora la congruencia entre glenoides y cabeza humeral.
  • Refuerza la estabilidad articular.
  • Sirve de inserción capsuloligamentosa.
  • Participa en la biomecánica del hombro en movimientos exigentes.

Esto explica por qué una lesión labral puede tener repercusiones muy diferentes según su localización, tamaño y asociación con otras lesiones.

Tipos de lesiones labrales

Las lesiones del labrum suelen clasificarse según la zona afectada y el mecanismo clínico con el que se relacionan.

Lesiones superiores

Son las que afectan a la parte superior del labrum y se relacionan con la inserción del bíceps. La lesión más conocida es la lesión SLAP.

Lesiones anteroinferiores

Se relacionan con frecuencia con la luxación anterior de hombro y con la inestabilidad recurrente. La lesión de Bankart es el ejemplo clásico.

Lesiones posteriores

Pueden aparecer en contextos de inestabilidad posterior, traumatismos específicos o sobrecarga repetitiva. Su diagnóstico puede ser más sutil.

Lesiones complejas o combinadas

En algunos pacientes el daño del labrum no se limita a una sola zona y se asocia a lesiones capsulares, óseas o del bíceps.

Causas y mecanismos de lesión

Las lesiones del labrum pueden producirse por traumatismo agudo o por microtraumatismos repetidos. A veces el paciente recuerda un episodio claro; otras veces el problema aparece de forma progresiva.

  • Luxación o subluxación del hombro.
  • Caídas con el brazo extendido.
  • Tracciones bruscas del miembro superior.
  • Deportes de lanzamiento o gestos repetidos por encima de la cabeza.
  • Microinestabilidad en deportistas.
  • Sobrecarga del bíceps proximal.

En la práctica, muchas lesiones labrales no están completamente aisladas, sino integradas en un contexto de inestabilidad, pinzamiento interno o dolor de hombro de repetición.

Mecanismos de lesión del labrum glenoideo
Las lesiones del labrum pueden aparecer tras traumatismos agudos o por sobrecarga repetitiva del hombro.

Síntomas

La clínica varía según el tipo de lesión y según existan o no lesiones asociadas. Algunas roturas del labrum producen dolor mecánico y chasquidos; otras se manifiestan más como inestabilidad o pérdida de rendimiento.

  • Dolor profundo en el hombro.
  • Chasquidos, clics o resaltes.
  • Sensación de fallo o de que el hombro “no va fino”.
  • Molestias con gestos por encima de la cabeza.
  • Pérdida de rendimiento deportivo.
  • Episodios de inestabilidad o subluxación en algunos casos.

El patrón clínico suele ser más claro cuando la lesión se asocia a inestabilidad, mientras que en lesiones de sobrecarga el dolor puede ser más difuso.

Exploración clínica

La exploración busca reproducir los síntomas, valorar la estabilidad del hombro y descartar otras causas de dolor, como lesiones del manguito rotador, patología bicipital o afectación acromioclavicular.

  • Valoración de movilidad activa y pasiva.
  • Pruebas de provocación del labrum.
  • Exploración del bíceps proximal.
  • Tests de inestabilidad.
  • Comparación con el hombro contralateral.

Ninguna maniobra por sí sola es completamente definitiva. El valor real de la exploración está en integrar hallazgos y contexto clínico.

Diagnóstico

El diagnóstico de las lesiones del labrum es clínico-radiológico. La resonancia, y especialmente la artro-RM, puede ser útil para valorar el labrum y otras estructuras asociadas. Aun así, no todo hallazgo del labrum en la imagen implica necesariamente una lesión sintomática.

Prueba Utilidad principal
Exploración clínica Orientar la posible lesión y valorar estabilidad, bíceps y estructuras asociadas.
Radiografía Descartar fracturas, secuelas óseas o alteraciones asociadas.
RM Estudiar labrum, cápsula, manguito y bíceps.
Artro-RM Aumentar la sensibilidad en lesiones labrales.
Artroscopia Confirmación diagnóstica y tratamiento en casos seleccionados.

La artroscopia sigue siendo la referencia más precisa cuando el diagnóstico no está claro o cuando ya existe indicación terapéutica.

Tratamiento

El tratamiento depende del tipo de lesión, del perfil del paciente, de la demanda funcional y de las lesiones asociadas. No todas las lesiones labrales se operan, ni todas se manejan igual.

Tratamiento conservador

  • Modificación de la actividad.
  • Control del dolor.
  • Rehabilitación del hombro.
  • Trabajo del manguito rotador y la escápula.
  • Corrección de gestos deportivos o de sobrecarga cuando procede.

Puede ser suficiente en lesiones no muy inestables, en pacientes con baja demanda funcional o cuando el objetivo principal es controlar el dolor y recuperar función.

Tratamiento quirúrgico

La cirugía se plantea cuando persisten síntomas relevantes, existe inestabilidad importante o el contexto del paciente exige una articulación más estable y predecible. El tipo de procedimiento varía según la zona del labrum afectada y las lesiones asociadas.

Evolución y pronóstico

El pronóstico es muy variable. Una lesión SLAP en un deportista de lanzamiento no plantea el mismo escenario que una lesión anteroinferior asociada a luxación en un paciente joven o que un hallazgo labral incidental en una resonancia.

Lo importante es valorar si la lesión realmente explica los síntomas del paciente y qué repercusión tiene sobre la estabilidad y la función del hombro.

Vista artroscópica de una lesión del labrum glenoideo
La artroscopia permite valorar la localización y la extensión de las lesiones del labrum glenoideo.

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