Artrosis metacarpofalángica
Qué es la artrosis metacarpofalángica
La artrosis metacarpofalángica es el desgaste de las articulaciones situadas en la base de los dedos, conocidas de forma habitual como los “nudillos”. Estas articulaciones unen los metacarpianos con las falanges proximales y participan en la flexión, extensión, separación y aproximación de los dedos.
Aunque es menos frecuente que la artrosis interfalángica o la rizartrosis, puede producir dolor importante, rigidez, inflamación, pérdida de fuerza y limitación para cerrar el puño o agarrar objetos.
Índice de contenidos
Causas y factores de riesgo
La artrosis metacarpofalángica puede aparecer por desgaste progresivo, sobrecarga mecánica o como secuela de lesiones previas. En algunos pacientes se relaciona con enfermedades inflamatorias o metabólicas, por lo que conviene valorar el contexto clínico completo.
- Edad y degeneración progresiva del cartílago.
- Trabajos manuales repetitivos o de fuerza.
- Secuelas de fracturas, luxaciones o traumatismos articulares.
- Inestabilidad ligamentaria crónica.
- Artrosis postraumática de los nudillos.
- Enfermedades inflamatorias articulares.
- Enfermedades metabólicas como hemocromatosis, en casos seleccionados.
Cuando afecta de forma llamativa a varias articulaciones metacarpofalángicas, especialmente en pacientes relativamente jóvenes, puede ser necesario descartar causas inflamatorias o metabólicas.
Síntomas
Los síntomas suelen aparecer de forma progresiva. Al principio puede notarse dolor solo con actividades de fuerza, pero en fases avanzadas puede haber molestias en tareas cotidianas.
- Dolor en la zona de los nudillos.
- Rigidez al cerrar o abrir la mano.
- Dificultad para cerrar completamente el puño.
- Inflamación o aumento de volumen articular.
- Dolor al agarrar herramientas, bolsas o utensilios.
- Pérdida de fuerza de prensión.
- Chasquidos, roce o sensación de bloqueo.
- Deformidad progresiva en casos avanzados.
Diagnóstico
El diagnóstico se basa en la historia clínica, la exploración física y las pruebas de imagen. Es importante diferenciar la artrosis metacarpofalángica de procesos inflamatorios, tendinosos o postraumáticos.
Exploración física
- Dolor localizado en la articulación metacarpofalángica.
- Pérdida de movilidad en flexión o extensión.
- Inflamación o engrosamiento articular.
- Dolor con compresión axial del dedo.
- Limitación para cerrar el puño.
- Valoración de estabilidad ligamentaria.
- Exploración de tendones flexores y extensores.
Radiografía
La radiografía permite valorar el grado de desgaste articular y descartar secuelas de fracturas o luxaciones previas.
- Disminución del espacio articular.
- Osteofitos o picos óseos.
- Esclerosis subcondral.
- Deformidad articular.
- Subluxación o mala alineación.
En casos dudosos pueden solicitarse ecografía, resonancia magnética o analítica si se sospecha enfermedad inflamatoria.
Diagnóstico diferencial
No todo dolor en los nudillos corresponde a artrosis. La exploración debe descartar otras causas de dolor, inflamación o rigidez de los dedos.
- Artritis reumatoide u otras artritis inflamatorias.
- Artritis psoriásica.
- Secuelas de fracturas o luxaciones metacarpofalángicas.
- Dedo en resorte.
- Lesiones tendinosas de flexores o extensores.
- Lesiones ligamentarias del pulgar o dedos.
- Dolor postraumático de la mano.
- Artrosis interfalángica.
Tratamiento
El tratamiento inicial suele ser conservador y busca reducir el dolor, mantener la movilidad y conservar la función de la mano.
Medidas conservadoras
- Adaptar o reducir actividades que provoquen dolor intenso.
- Aplicar calor local si predomina la rigidez.
- Aplicar frío si existe inflamación tras actividad.
- Usar férulas funcionales en fases dolorosas seleccionadas.
- Ejercicios suaves de movilidad y fuerza.
- Analgésicos o antiinflamatorios si están indicados por el médico.
- Adaptaciones ergonómicas para herramientas y utensilios.
Infiltraciones
En algunos casos con inflamación localizada o dolor persistente puede valorarse una infiltración intraarticular, siempre tras una valoración clínica adecuada.
Ejercicios y rehabilitación
La rehabilitación debe evitar la rigidez sin irritar la articulación. Los ejercicios tienen que ser suaves, frecuentes y adaptados al dolor.
Ejercicios útiles
- Apertura y cierre suave de la mano.
- Flexión y extensión de los dedos sin forzar el dolor.
- Ejercicios de pinza ligera.
- Movilidad individual de cada dedo.
- Trabajo suave con pelota blanda o masilla terapéutica.
- Ejercicios de deslizamiento tendinoso si existe rigidez asociada.
Si el ejercicio aumenta claramente el dolor o la inflamación durante las horas posteriores, conviene reducir intensidad, repeticiones o resistencia.
Tratamiento quirúrgico
La cirugía se reserva para casos con dolor persistente, deformidad importante o pérdida funcional severa que no mejora con tratamiento conservador.
Opciones quirúrgicas
- Limpieza articular o tratamiento de lesiones asociadas en casos seleccionados.
- Artroplastia o sustitución articular en determinadas articulaciones.
- Artrodesis cuando se busca eliminar el dolor sacrificando movilidad.
- Reconstrucción o estabilización si existe inestabilidad asociada.
La indicación depende del dedo afectado, la edad, la actividad del paciente, la demanda funcional y el grado de destrucción articular.
Pronóstico
La artrosis metacarpofalángica suele evolucionar de forma lenta. Con medidas de protección articular, ejercicios adecuados y tratamiento del dolor, muchos pacientes mantienen una función aceptable durante mucho tiempo.
El pronóstico es más variable cuando la artrosis aparece tras una fractura articular, luxación o lesión ligamentaria importante. En estos casos puede existir rigidez, deformidad o dolor mecánico más marcado.