Rizartrosis
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Qué es la rizartrosis
La rizartrosis es la artrosis de la base del pulgar, especialmente de la articulación trapeciometacarpiana, situada entre el hueso trapecio y el primer metacarpiano.
Esta articulación permite movimientos fundamentales del pulgar, como la oposición, la pinza y la prensión. Por eso, cuando se desgasta, puede producir dolor y limitar actividades cotidianas como abrir botes, girar llaves, escribir o sujetar objetos.
Es una de las formas más frecuentes de artrosis de la mano y puede afectar de forma importante a la función global de la mano.
Causas y factores asociados
La rizartrosis se produce por el desgaste progresivo del cartílago de la articulación trapeciometacarpiana. En muchos casos influyen factores anatómicos, hormonales, mecánicos y hereditarios.
- Edad y desgaste progresivo del cartílago.
- Mayor frecuencia en mujeres, especialmente tras la menopausia.
- Predisposición familiar.
- Laxitud ligamentaria o inestabilidad de la base del pulgar.
- Uso repetido de la pinza y agarres de fuerza.
- Trabajos manuales o actividades que sobrecargan el pulgar.
- Traumatismos previos o fracturas en la base del pulgar.
- Enfermedades inflamatorias o degenerativas asociadas.
Síntomas
El síntoma principal es el dolor en la base del pulgar, que suele aumentar con actividades de pinza, agarre o torsión.
- Dolor al abrir botes, girar llaves o escurrir una bayeta.
- Dolor al escribir, usar el móvil o coger objetos pequeños.
- Pérdida de fuerza de pinza.
- Rigidez o dificultad para separar el pulgar.
- Inflamación o aumento de volumen en la base del pulgar.
- Crujidos o sensación de roce articular.
- Deformidad progresiva en fases avanzadas.
- Dificultad para realizar oposición del pulgar.
En casos evolucionados puede aparecer deformidad en aducción del primer metacarpiano e hiperextensión compensadora de la articulación metacarpofalángica.
Diagnóstico
El diagnóstico suele realizarse mediante la historia clínica, la exploración física y radiografías simples.
Exploración clínica
- Dolor a la palpación en la articulación trapeciometacarpiana.
- Dolor con la maniobra de compresión y rotación axial del pulgar.
- Disminución de fuerza de pinza.
- Limitación de apertura del pulgar.
- Deformidad o subluxación de la base del primer metacarpiano.
- Valoración de la articulación metacarpofalángica del pulgar.
Pruebas de imagen
- Radiografía: permite valorar pinzamiento articular, osteofitos, subluxación y grado de artrosis.
- Radiografías comparativas: útiles para valorar ambos pulgares si existen síntomas bilaterales.
- Ecografía: puede ayudar a valorar inflamación o lesiones tendinosas asociadas.
- Resonancia magnética: se reserva para casos seleccionados o diagnósticos dudosos.
Tratamiento conservador
El tratamiento inicial suele ser conservador, especialmente en fases leves o moderadas.
- Modificación de actividades que provocan dolor.
- Uso de férula de pulgar o férula de oposición para proteger la base del pulgar.
- Ejercicios de movilidad, fuerza y estabilidad del pulgar.
- Reeducación de la pinza y adaptación de herramientas.
- Tratamiento analgésico o antiinflamatorio si está indicado.
- Infiltraciones en casos seleccionados.
- Terapia ocupacional para adaptar actividades de la vida diaria.
El objetivo es reducir el dolor, preservar la función y retrasar la progresión de la limitación funcional.
Tratamiento quirúrgico
La cirugía se valora cuando el dolor persiste a pesar del tratamiento conservador y limita de forma importante la función de la mano.
La técnica se elige según la edad, la demanda funcional, el grado de artrosis, la estabilidad del pulgar y la presencia de deformidades asociadas.
- Trapeciectomía: resección del hueso trapecio, con o sin interposición tendinosa.
- Artroplastia de suspensión: busca mantener el espacio y estabilizar el primer metacarpiano.
- Artrodesis trapeciometacarpiana: fusión de la articulación, indicada en casos seleccionados de alta demanda.
- Prótesis trapeciometacarpiana: opción en pacientes seleccionados para preservar movilidad.
- Corrección de deformidades asociadas: especialmente si existe hiperextensión metacarpofalángica.
Tras la cirugía, la recuperación funcional suele ser progresiva y requiere inmovilización inicial seguida de rehabilitación específica.
Pronóstico
La rizartrosis es una patología degenerativa de evolución variable. Algunos pacientes tienen síntomas leves durante años, mientras que otros desarrollan dolor y pérdida funcional más marcada.
El tratamiento conservador puede ser muy útil en fases iniciales. En fases avanzadas, la cirugía puede mejorar el dolor y la capacidad de pinza, aunque la recuperación requiere tiempo y rehabilitación.
La protección articular, el uso adecuado de férulas y la adaptación de actividades son claves para mantener la función del pulgar.
Rehabilitación de muñeca y mano
La recuperación funcional suele requerir un programa de rehabilitación adaptado al tipo de lesión, al tratamiento realizado y a la evolución clínica del paciente.