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Hernia discal lumbar
Verificar la patología discal
Verificar si hay compresión radicular
Averiguar el nivel de la lesión
Entre el 12% y 40% de la población sufrirá a lo largo de su vida una
lumbalgia aguda de origen discal (dolor ciático). Entre el 80% y 90% no
requerirá más que dos o tres días iniciales de reposo y unas semanas de terapia
farmacológica, en las que se recomienda mantenerse activo. Transcurrido ese
plazo, el dolor remitirá espontáneamente.
En la actualidad no es posible establecer con seguridad la historia natural de
la hernia discal, ya que todos los enfermos son tratados de alguna manera y hay
que aceptar la posibilidad de que el tratamiento influya en el desarrollo de la
enfermedad. Lo que conocemos no es propiamente la historia natural, sino la
evolución influida por medios conservadores o quirúrgicos. Los estudios
existentes nos dan una idea bastante uniforme sobre la evolución de la hernia
discal y de la ciática, con una perspectiva de al menos 10 años de seguimiento.
Hay evidencia de que la hernia puede disminuir de tamaño o incluso desaparecer
en el curso de pocos meses, incluso en los casos de hernia extruida o
migratoria. Asimismo, puede disminuir el tamaño del prolapso discal. Se han
propuesto hipótesis acerca de que la disminución de tamaño se produce por
deshidratación del núcleo pulposo herniado.
Según los datos, con el tratamiento conservador de la
ciática hay mejoría en días o pocos meses, que además se mantiene en la gran
mayoría de casos. Para McCulloch, el 90 % de los pacientes que presentan hernia
discal mejoran con tratamiento conservador y solo del 2 al 4 % tienen
indicación quirúrgica. Él sugiere que en caso de ser necesaria la
cirugía, no se debe intervenir a los pacientes antes de las 6 semanas de
haberse establecido el dolor y nunca más tarde del tercer o cuarto o
mes.
No está establecido cuál es el tratamiento conservador más
adecuado y tampoco está claro si cualquiera de los tratamientos que se realizan
tienen una eficacia superior al placebo. La lista de medidas terapéuticas es
enorme y es de sobra conocida por todos los especialistas, así que carece de
sentido insistir sobre ellas. Si bien el tratamiento quirúrgico cabria dividirlo
en dos tipos de cirugía: la abierta y la cerrada. Sobre las técnicas cerradas o tratamiento percutáneo en sus modalidades de quimonucleolisis,
nucleotomía percutánea automatizada, discectomía percutánea manual y discectomía
por láser, nucleoplastia por coblación y nucleolisis percutánea con ozono.
Con el tratamiento quirúrgico, en los 2 ó 3 primeros meses hay resultados
satisfactorios en alrededor del 85% de casos. Con los años pueden aparecer
recaídas, con lo cual los resultados a largo plazo son algo menos favorables.
Hay algunas indicaciones absolutas para la cirugía:
- síndrome de la cola de
caballo,
- déficit motor muy acentuado y de comienzo reciente, y
- dolor
intenso resistente al tratamiento médico.
En los dos primeros casos la
posibilidad de recuperación es mayor si la intervención se realiza de manera
precoz.
Además, hay otra serie de indicaciones relativas:
- persistencia del
dolor intenso y de irradiación bien delimitada después de 3 meses,
- extrusión
o migración del fragmento herniado y,
- estenosis del canal o del agujero de conjunción.
No hay que caer en la tentación de intervenir quirúrgicamente en casos de
déficit motor moderado o ligero, déficit sensitivo, cuando existan trastornos
psicógenos o problemas legales o en el caso del denominado prolapso (sin
verdadera hernia). Hay que asegurarse de que el dolor en la extremidad inferior es
realmente de origen discal (una verdadera radiculopatía), ya que un problema
lumbar puede asociarse a dolor referido de la propia columna, de la cadera o de
alguna otra estructura. En estos casos los síntomas no se limitan al dermatoma
correspondiente, sino que suelen ser difusos y poco precisos.
Sin embargo, hay
controversia en cuánto al tiempo que hay que esperar para ver si el proceso se
resuelve. Para unos el tiempo el límite está entre las seis y 12 semanas.
«Muchas hernias se reabsorben espontáneamente y mejoran». Para otros
profesionales no consideran necesario que el enfermo se mortifique durante dos
o tres meses meses. En ocasiones no es necesario, "Si la hernia pinza el nervio
hay que intervenir". "No tiene sentido cuando se trata de hernias grandes,
claramente visibles en una resonancia magnética".
Pero la misma validez diagnóstica de la imagen que ofrece la resonancia
magnética está en entredicho. Los estudios han revelado que cuando se somete a
la población sana a esta prueba se encuentran hernias discales que no producen
ningún síntoma. Esto ocurre en hasta un 30% de los menores de 40 años, en un 60%
entre los 40 y 60 y en el 95% con más de 60. Estas hernias discales silentes son
indistinguibles con respecto al tamaño, pero no en la localización de aquellos
pacientes que son intervenidos quirúrgicamente y en estos casos, se evocan
factores psicológicos y sociales como causa importante de la intensidad y
características del dolor lumbociático.
Weber encontró que el 60 % de los pacientes tratados quirúrgicamente
o no, estaban asintomáticos a los 10 años de evolución de su enfermedad,
si bien el alivio del dolor se produjo más tardíamente en los no
operados. La diferencia fundamental en estos 2 grupos radica en que los
operados tuvieron una buena evolución inicial, con un deterioro lento
posterior, igualándose los resultados evolutivos a largo plazo (más de 5
a), y el dolor se comportó entonces de forma igual.
Los problemas actuales más importantes son: cuándo operar, a que
paciente y qué técnica utilizar.
El mensaje es que la hernia de disco es, en su mayoría, una patología banal,
salvo que produzca dolor ciático persistente e intolerable o se acompañe de
procesos degenerativos asociados al envejecimiento.
Una última cuestión espinosa es el motivo por el que los expertos son
partidarios de limitar la cirugía al máximo a pesar de su eficacia. Además del
riesgo asociado a cualquier intervención (infección, reacción alérgica a la
anestesia...), se sabe que el dolor reaparece, aunque con menor intensidad, en
alrededor del 25% de los operados entre seis y 12 meses después. Estos enfermos
desarrollan una fibrosis en la zona de la cicatriz quirúrgica que puede afectar
de nuevo a la raíz ciática. El dilema se repite entonces. ¿Cómo erradicar el
dolor?
Una vez decidido por la intervención del paciente, surge otra
interrogante: ¿cuál es la mejor técnica quirúrgica a utilizar? Con el
advenimiento de la microcirugía de la columna se pensó que se había
logrado la técnica ideal para el abordaje abierto al disco lumbar, pero
no ha sido así. Trabajos recientes no encuentran diferencias entre la
macro y la microcirugía, y queda en manos del cirujano la decisión del
tipo de técnica a emplear.
Por otro lado han surgido además otras técnicas quirúrgicas menos
invasivas como son la disectomía lumbar percutánea, la microdiscectomía
artroscópica, la nucleoplastia por ablación, y la nucleolisis percutánea
con ozono, pero aún están por ver su comportamiento a largo plazo. Todas
tienen una limitación fundamental: solo permiten trabajar en los discos
intervertebrales cuyos anillos fibrosos no se han roto. Otra limitación
importante es que no intervienen en los factores anómalos asociados, que
podemos encontrar dentro del canal raquídeo, y por lo tanto requieren de
un alto grado de selectividad. Para lograr esta selectividad, se
requiere también de unos medios diagnósticos de última generación, que
equivale a altos costos en su adquisición y utilización. Sus ventajas
estriban en que siempre se puede abordar posteriormente la columna por
métodos tradicionales en caso de que esta cirugía falle, sin encontrarse
con la fibrosis del canal raquídeo ni con otras lesiones propias de una
intervención abierta, ya que no se producen lesiones sobre el sistema
óseo-ligamentario, así como una minimiza la estancia hospitalaria.
Por lo antes expuesto se puede comprender lo difícil que resulta
predecir los resultados finales en este tipo de enfermedad, donde no
juegan solamente factores objetivos como la presencia de la hernia del
disco y lesiones asociadas, sino factores tan importantes o más que los
anteriores, como el factor económico y la psiquis del paciente.
¿Cuál es la actitud a adoptar en los casos de hernia recurrente?
Se entiende por
hernia recurrente la que, después de una discectomía, aparece en el mismo disco
y en el mismo lado que la anterior. Para considerar que se trata de una hernia
recurrente se exige que haya pasado algunos meses sin síntomas. Si los síntomas
persisten después de la intervención no se trata de una recidivas, sino de un
fracaso de la intervención. Hay escasa información sobre la evolución de las
hernias recurrentes. Los datos de la experiencia aconsejan la
siguiente actitud:
1) Tratamiento conservador durante unos cuatro meses.
2) Si persiste el dolor lumbociático en uno o dos meses no vale la pena
continuar el tratamiento conservador.
3) Los resultados satisfactorios con un nuevo tratamiento quirúrgico oscilan
entre 65 y el 85%
4) En general, los mejores resultados se obtienen en aquellos casos en que la
respuesta a la primera intervención fue más satisfactoria y cuando se trata de
hernias de grandes o mediano tamaño. Por el contrario, el resultado de espliego
cuando hay fibrosis y hernias de pequeño tamaño.
5) Los resultados son menos satisfactorios cuando el intervalo entre la primera
y la nueva intervención es menor de 1 año.
Conclusiones
Se puede concluir que, excepto en los casos de síndrome de la cola de caballo y
déficit motor muy acentuado, vale la pena ensayar previamente alguno de los
tratamientos conservadores, pues las posibilidades de remisión son muy altas.
Una actitud similar debe adoptarse en las hernias recurrentes.
La fisura discal consiste en el desgarro de la envuelta fibrosa
(ánulus) del disco. La forma más típica es la fisura radial, en la que el
desgarro es perpendicular a la dirección de las fibras.
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| Fisura |
Protusión |
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| Hernia discal |
Visión lateral |
La protrusión discal consiste en la deformación de la envuelta fibrosa
por el impacto del material gelatinoso del núcleo pulposo contra ella.
Si la envuelta llega a romperse y parte del núcleo pulposo sale fuera de la
envuelta, se diagnostica una hernia discal.

Las principales causas que originan una hernia discal son las siguientes:
- Por degeneración o envejecimiento articular, con formación de osteofitos
vertebrales. No se conocen aún los mecanismos pero se han reportado la
existencia de varios genes
- Por microtraumatismos.
- Por un mecanismo repetitivo de flexión - extensión del tronco cargando mucho
peso (profesiones donde se exige grandes esfuerzos). Una continua presión sobre
el disco hace que éste se vaya deteriorando.
- Por movimientos de rotación continuados en el tiempo (profesiones donde se
está mucho tiempo sentado, realizando continuos cambios de dirección y sentido
mediante sillas giratorias, impulsadas la mayor parte de las veces por los pies
- efecto cizallamiento).
- Por exceso de peso y volumen corporal, acentuándose el riesgo con un abdomen
voluminoso. Se produce entonces una presión excesiva en la parte posterior
vertebral debido al acentuamiento de la curva lordótica lumbar (hiperlordosis).
- Atrofia de la musculatura paravertebral dorso lumbar.
El mecanismo de producción de la hernia discal es idéntico a los procesos de
degeneración fisiológica del disco por la edad pero de una forma más acelerada.
Fases de desarrollo:
- Fase de degeneración nuclear
- Núcleo pulposo: es el primero que degenera: hay inversión de
la relación CS/QS. baja CS y crecimiento de la colágena que se agrupa en
fragmentos sueltos en la periferia del núcleo. Debido a esto hay una
pérdida de la elasticidad.
- Ánulus fibroso: hay una rotura del colágeno más proximal al
núcleo, en la parte posterior, lo que origina la formación de un túnel
por donde discurrirá el núcleo.
- Fase de desplazamiento. Ante una flexión hay una disminución de
volumen entre los somas vertebrales, con lo que aparece una presión positiva
que empuja hacia atrás a la masa degenerada de el núcleo pulposo, de forma
que la última barrera que queda es el ligamento vertebral común posterior,
originando una hernia discal. El núcleo pomposo ya no vuelve a su lugar,
porque la presión positiva del espacio intervertebral es demasiado grande
para permitir la reducción. Además cualquier mecanismo que modifique la
presión intervertebral variará la protusión del núcleo. La tos y los
esfuerzos aumentar esta presión, de modo que aumenta la protusión, mientras
que la relajación muscular disminuirá la presión, por lo que no habrá una
presión suficiente para completar la lesión expulsiva, de modo que el núcleo
volverá a su lugar.
- Protusión. El material discal emigra hacia la cavidad
espinal de varias formas:
- Protusión lateral. Es la más frecuente. El material discal
emigra por un lado de ligamento vertebral posterior. Lo más lógico sería
pensar que debido a la compresión se producirá el dolor, pero se ha
demostrado experimentalmente que esto es insuficiente. Lo que realmente
produce dolor es la inflamación y junto a ella la infiltración de la
raíz hasta acabar destruyéndola. Las manifestaciones aparecen en una
sola raíz ya que es una afección monorradicular.
- Protusión central . Es más rara pero posible que el material
nuclear es expulsado a través de una porción central del ánulus quedando
contenido en el ligamentos vertebral posterior pudiendo ocurrir que el
ligamento siga indemne, y el fragmento emigre hacia la porción lateral,
o que ante un esfuerzo violento se rompa el ligamento y el material
nuclear salga al canal raquídeo. Los síntomas son polirradiculares.
- Intraforaminal. La masa herniada llega hasta el agujero
de conjunción. El núcleo desgarrado en pequeños trozos, comprime la raíz
en el mismo agujero.
- Hernia discal a doble nivel. En el de 10-20% de los enfermos
hay lesión discal en dos niveles diferentes. Generalmente cuando hay dos
hernias las tiene en discos consecutivos.
- Hernia discal bilateral. Ocasionará un síndrome
monorradicular bilateral.
- Extrusión masiva. En un esfuerzo físico violento de flexión
busca, se expulsa a presión el disco y se pone en contacto con la
duramadre. Puede dar bloqueos en las mielografías, y clínicamente un
síndrome de hemisección medular. Generalmente las raíces afectadas son
L1-L2, lo que originará en síndrome de la cola de caballo o cauda
equina, que une manifestaciones parapléjicas a déficit esfinteriano, por
lo que es una urgencia quirúrgica.
- Fase final o de fibrosis. Se inicia cuando aparecen los
procesos reparadores:
- Ánulus, en las anteriores fases degenerativas queda surcado
de fenestraciones y fisuras radiales, mientras que las placas
cartilaginosas sufren un proceso de fibrilación con pérdida de
sustancias. A través de estos defectos, el tejido de granulación se
infiltra en el espacio discal hasta llegar a reemplazar completamente el
disco.
- Núcleo pulposo: la degradación de los polisacáridos continúa
en los fragmentos nucleares no prolapsados hasta que todo el tejido
nuclear ha perdido su hidrofilia y se fibrosa. Durante esta fase final,
los últimos fragmentos nucleares pueden todavía prolapsarse, hasta que
la fibrosis completa haga definitivamente estable al disco.
Mientras que duran los procesos inflamatorio y los de cicatrización
continúan las manifestaciones dolorosas locales. Pero una vez se llega a la
fibrosis completa (se funden los dos platillos vertebrales), que suele
ocurrir a los dos años cesa el dolor.
Es muy variable debido a que la degeneración discal pasa por diversos
estadios y aque hay distintos niveles de lesión discal. A nivel cervical al
tendrá una sintomatología radicular y medular además de haber fenómenos
superpuestos: inflamación, infiltración, etc. Al nivel lumbar la sintomatología
se expresa en forma de fenómenos radiculares. Recordemos que el cono medular se
acaba al nivel del cuerpo de L2.
Pueden haber hernias discales que cursen con dolor y/o déficit neurológico.
DOLOR
Son las más valoradas subjetivamente por el paciente.
Hay dos tipos:
- Dolor escleratógeno: se debe a la ruptura de las estructuras
posteriores, recordemos que las estructuras paralelas al disco son inervadas
por el nervio sinus vertebral. Es un dolor profundo, sordo, que cambia de un
día para otro, se modifica por el clima y con la postura, y se irradia hacia
las zonas de igual origen embrionario. Tiene una localización imprecisa. Se
puede acompañar de correlato vegetativo (náuseas, vómitos disminución de la
presión arterial, etc.).
- Dolor dermatógeno: debido a la protusión discal se comprime una
raíz o varias, originando el dolor. Es irradiado a la zona de la raíz, muy
bien delimitado a la zona de matojos la correspondiente es un dolor
continuo, que no cambia con la postura ni con el clima.
DÉFICITS NEUROLÓGICOS
- Alteraciones sensitivas. Disestesias, parestesias, etc.
- Alteraciones motoras. Impotencia funcional de los músculos, o sea
paresias o parálisis.
Recordando la neurología, para que aparezca un síndrome de neurona motora
inferior es preciso que estén afectadas la raíz superior e inferior a la que
corresponde a la hernia, o que se trate de una raíz cuyas fibras van a inervar
fundamentalmente a un músculo pequeño.
FORMAS CLÍNICAS
Antes de entrar en ellas hay que hacer unas consideraciones:
Los procesos degenerativos se correlacionan con la clínica de forma que ésta se
puede presentar de distinta forma, dependiendo del período de degeneración y de
la idiosincrasia de cada sujeto, lo cual determina que un período de
degeneración destaque más que otro.
La degeneración comienza por la ruptura de la parte posterior del ánulus, con lo
que se origina el dolor escleratógeno. El túnel labrado en el ánulus lo usa el
núcleo degenerado para escapar del espacio intervertebral y comprimir la raíz,
con lo que se origina el dolor dermatógeno. Cuando la compresión alcance niveles
severos, aparecerán los déficits neurológicos.
El filme de la hernia discal no tratada es la fibrosis completa de los platillos
discales, es decir aparecerá entonces una artrosis.
La clínica cursa a brotes, ya que hay procesos que se desarrollan en paralelo a
la hernia, por la injuria que esto supone sobre las estructuras y los mecanismos
defensivos de las mismas:
- Edema local, con lo que se aumenta la compresión.
- variaciones en la relación protusión-raíz, no es igual que comprima toda
la raíz o parte de ella.
- Adaptamiento de la raíz a la compresión.
- Supuesto alargamiento de la raíz.
- Adherencias nerviosas.
Con estos tres últimos supuestos disminuiría la clínica.
Hay que destacar el hecho de que el paciente asocia frecuentemente el inicio de
los síntomas con un traumatismo (al agacharse, al intentar levantar un peso,
etc.), cuya intensidad suele depender de la edad del sujeto. Esto solo es
posible en jóvenes con un fuerte traumatismo y afectaría a niveles superiores a
L3-L4.
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Lumbago crónico. Dolor no muy
intenso en la zona baja de la espalda. Es de tipo escleratógeno. En este
cuadro no hay todavía hernia discal y suele coincidir con una fase de
degeneración precoz del núcleo o en las últimas fases, cuando los
procesos reparadores no bastan para estabilizar el segmento afecto. No
hay déficits neurológicos.
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Lumbago agudo o lumbalgias súbita. Hay un fuerte dolor, muy difícil de explorar, por la no cooperación del
paciente, el cual adopta la postura fetal, juntó a un fuerte espasmo
muscular. Se debe a que ante el una flexión el núcleo sale y queda
emparedado entre dos vértebras, posteriormente puede variar el dolor,
cuando salga al canal raquídeo.
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Dolor ciático con o sin dolor lumbar. Aparece dolor en el trayecto del nervio ciático. Es de tipo dermatógeno,
se debe a la compresión de las raíces. Tiene un inicio brusco, y además
no calma con el reposo, y aumenta extraordinariamente al realizar la
maniobra de Valsalva. Si la salida del disco es brusca, habrá un dolor
escleratógeno (lumbalgias), por ruptura de las fibras del ánulus. Aunque
este dolor también puede aparecer de forma progresiva y gradual. En el
dolor ciático sin lumbalgias, la cadera y la rodilla están
semiflexionadas, para prevenir tracciones anormales sobre la raíz. La
espalda puede no doler y sus movimientos serán libres; a veces el dolor
ciático desaparece bruscamente, pero persiste el déficit sensitivo y
motor. La ciatalgia y lumbalgia, puede ser de igual intensidad o
diferentes, predominando entonces un síndrome dolorosos sobre el otro.
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Síndrome de la cola de caballo. Se
debe a una comprensión por extrusión masiva. Una flexión súbita del
raquis lumbar, puede producir una hernia masiva en un disco afectado, de
tal forma que comprometa a toda la cola de caballo, ocasionando una
paraplejia más una pérdida de la función esfinteriana. Se considera una
urgencia quirúrgica, ya que hay que descomprimir cuanto antes para
evitar lesiones irreversibles.
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Claudicación intermitente. Cuando
una configuración estenótica del canal es comprometida por una protusión
aguda o crónica, aparecerá un dolor en la cara posterior de los muslos y
pantorrilla, que aumenta con el ejercicio y con la marcha. No hay
afectación vascular periférica, que siempre es el diagnóstico
diferencial que se nos plantea
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Está encaminada a:
- Verificar si hay patología discal.
- Verificar si existe comprensión de la raíz.
- Detectar el nivel de la lesión.
VERIFICAR LA PATOLOGÍA DISCAL
- INSPECCIÓN:
- Postura.
- En el lumbago crónico no está alterada.
- En el lumbago agudo adopta la posición fetal.
- En la ciatalgia aparece:
- Raquis envarado.
- Semiflexión de la cadera.
- Semiflexión de la rodilla.
- Dorsiflexión del pie.
- Escoliosis reactiva del raquis, que puede ser al lado de la
bernia, o al lado contrario
- Marcha
Se le obliga a que deambule:
- Con los talones, dará dolor de compresión radicular ya que estira el
ciático.
- De puntillas, para hacerlo se precisa la acción del tríceps sural, que
depende de S1
- Movilidad del raquis.
-Generalmente se le obliga al enfermo a realizar movimientos de
flexo-extensión. En la ciatalgia, al flexionar el raquis, lo hace por la
cadera, por lo que realmente no flexiona la columna.
-Signo de KEMP, en la ciatalgia realizaremos la hiperextensión y la
lateralización del raquis enfermo, con lo que aumentará el dolor. Con
estas maniobras, lo que pretendemos es que aumente la presión del
líquido cefalorraquídeo. Tiene además multitud de variantes, como poner
al paciente de puntillas y dejarse caer sobre los talones bruscamente.
- PALPACIÓN
Para valorar la contractura o no de la musculatura retrosomática
- PERCUSIÓN
En las apófisis espinosas, producirán dolor en aquellas que correspondan a
la vértebra conflictiva. En el recorrido del ciático aparecen los puntos de
Valeix: Al presionar sobre ellos aparece dolor y parestesias.
VERIFICAR SI HAY
COMPRESIÓN RADICULAR
- Prueba de Naffziger
- Maniobra de Valsalva
- Maniobra de Lasègue
- maniobra de Bragard
- maniobra de Kernig
- maniobra de Lasègue invertida
AVERIGUAR EL NIVEL DE LA LESIÓN
- Siguiendo los dermatomos correspondientes
- Explorando la potencia muscular
- Explorando los reflejos
- reflejo rotuliano, dependen de L4 fundamentalmente
- reflejo aquíleo, depende de S 1 fundamentalmente
- reflejo de los flexores de los dedos de los pies, depende de
S1-S2 fundamentalmente
No debemos basar la localización de la hernia en la exploración física que
luego nos sirva de base para proceder al tratamiento quirúrgico, ya que puede
ser que sea una hernia emigrada, es decir que el material nuclear se expulsó a
al canal raquídeo y que puede estar desplazado en otro nivel diferente del disco
que originó la hernia.

Síndromes radiculares específicos.
S 1: El dolor y los síntomas
sensoriales se irradian por la parte posterior del muslo y pantorrilla
hasta el aspecto lateral del tobillo y pie. Hay debilidad o abolición de
los movimientos de flexión e inversión del pie y puede haber atrofia de
los gastrocnemios con disminución o abolición del reflejo aquiliano.
L 5: La irradiación del dolor es muy parecida al de la raíz
anterior pero los trastornos de sensibilidad son en la parte lateral de
la pantorrilla, en el dorso del pie y el primer dedo. Hay debilidad del
músculo extensor largo o menos común debilidad a la dorsiflexión del
pie, puede estar afectada la eversión del pie y usualmente los reflejos
están intactos, sin embargo se pueden afectar el reflejo aquiliano por
la inervación compartida o por compresión de múltiples raíces a nivel de
la cauda equina.
L 4 : El dolor se irradia por la parte anterior del muslo y media
de la pantorrilla, los pacientes se quejan que les falla la rodilla de
ese lado, hay debilidad para la extensión de la rodilla y menos
frecuente para la aducción del muslo. Hay trastornos sensoriales en la
cara interna de la pantorrilla y frecuentemente está abolido el reflejo
patelar.
L 1, L 2, L3 : Estos niveles son menos afectados, el dolor y los
trastornos sensoriales son el en área de la ingle cuando son las raíces
L1 y L2 y en la parte anterior del muslo cuando es L3. Se produce
debilidad del músculo Psoas y puede estar disminuido el reflejo patelar.
Manifestación |
Nivel de la hernia Discal |
L3-L4 |
L4-L5 |
L5-S1 |
Raíz Comprimida |
L4 |
L5 |
S1 |
Debilidad |
cuadriceps, tibia anterior |
extensión del dedo gordo |
flexión del tobillo |
Reflejo alterado |
rotuliano |
no significativa (¿tibial posterior?) |
aquíleo |
Pérdida Sensorial |
parte interna de la
pierna y del pie |
disminuye la fuerza del extensor propio del primer dedo |
lado externo del pie y talón asta el 5º dedo |
Distribución del Dolor |
parte delantera muslo |
parte trasera muslo |
parte trasera muslo, lateral pantorrilla |
| Porcentaje |
4% |
48% |
48% |
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Nervios y principales raíces que inervan a los
músculos del miembro inferior
(La lista que se da a continuación no incluye todos los músculos
inervados por estos nervios, sólo los que se exploran más
comúnmente, clínica o eléctricamente, por orden de inervación.) |
| N. Crural |
 |
Psoas ilíaco
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Cuadriceps: Recto anterior, Vasto interno, Vasto medio, Vasto externo
|
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L1, L2, L3
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 |
L2, L3, L4
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| N. Obturador |
 |
Aductor mayor y
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 |
Aductor largo
|
|
 |
L2, L3, L4
|
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| N. Glúteo Superior |
 |
Glúteos mediano y menor
|
 |
Tensor de la fascia lata
|
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L4, L5, S1
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| N. Glúteo Inferior |
 |
Glúteo mayor
|
|
 |
L5, S1, S2
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| N. Ciático y Tibial |
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Semitendinoso
|
 |
Bíceps
|
 |
Semimembranoso
|
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Gemelos y Soleo
|
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Tibial posterior
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Flexor largo de los dedos
|
 |
Flexor largo del pulgar
|
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Músculos cortos del pie:
Abductor del pulgar y Abductor del V
dedo,
Interóseos
|
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 |
L5, S1, S2
|
 |
L5, S1, S2
|
 |
L5, S1, S2
|
 |
S1, S2
|
 |
L4, L5
|
 |
L5, S1, S2
|
 |
L5, S1, S2
|
 |
S1, S2
|
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| N. Ciático y Peroneo Común |
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Tibial anterior
|
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Extensor largo de los dedos
|
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Extensor largo del dedo gordo
|
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Pedio
|
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Peroneo lateral largo
|
 |
Peroneo lateral corto
|
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L4, L5
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L5, S1
|
 |
L5, S1
|
 |
L5, S1
|
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L5, S1
|
 |
L5, S1
|
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- Diagnóstico del nivel de localización de la hernia con pruebas
complementarias.
- Radiografías Simples. Signos indirectos
- TAC
- Resonancia magnética y mielo-resonancia. Es la mejor técnica para el
estudio de la hernia discal.
- Mielografía.
- Discografía
- Electromiograma. Sólo es útil en los casos crónicos, ya que detecta
anomalías en la capacidad muscular (potenciales de denervación), lo que
nos indica cual es la raíz que se encuentra afecta. Pero sólo nos indica
que hay una comprensión de una raíz la cual puede deberse a otros muchos
factores
Tratamiento
Existen múltiples técnicas conservadoras para lograr la recuperación en un
paciente con dolor ciático, sin embargo ninguna es superior al mantenimiento de
la actividad al mayor nivel tolerado por el paciente.
La cirugía tiene su rol después de que las medidas conservadoras
fallan o si hay déficit neurológico progresivo.
La compresión de la raíz nerviosa puede disminuir con el tiempo por
pérdida del contenido de agua en el material discal herniado. Otras
estructuras como la grasa también son absorbidas, con lo que se
disminuye la presión, permitiendo al nervio que se relaje. Un curso
corto de reposo absoluto puede ser beneficioso ya que se evita el
continuo roce del nervio inflamado con el material discal rompiendo así
el ciclo irritación-inflamación.
Existen diferentes terapias para controlar la respuesta inflamatoria
(antiinflamatorios esteroideos y no esteroideos), las cuales funcionan
bien para aliviar el dolor y controlar la inflamación, pero hay que
tener en cuenta que su respuesta no es inmediata y se necesita de un
tiempo par ver los resultados. Por eso para evitar recurrencia de los
síntomas es necesario que el paciente continúe tomando el medicamento
aún cuando el dolor haya desaparecido. No hay ningún AINE superior a
otro. Si hay problemas gástricos se recomienda agregar misoprostol
(inhibidor de las prostaglandinas).
Siempre que sea posible se instaurará el tratamiento de la enfermedad de base. En las ciáticas primarias, el tratamiento conservador
continúa siendo la forma terapéutica más eficaz para la mayoría de los
pacientes. Las medidas que a continuación se indican constituyen la base de
este tratamiento.
Fase aguda
En el inicio del cuadro clínico indicaremos:
- Información al paciente: si el
paciente sabe lo que le ocurre y las posibilidades de solución que
existen; si se le proporcionan conejos adecuados para ayudarle a
sobrellevar el episodio doloroso y disminuir la duración y el riesgo
de repetición, el paciente podrá participar activamente en su
curación, evitando factores de riesgo y tomando medidas para
prevenir su reaparición. por otro lado el grado de ansiedad será
menor y por tanto mejor su calidad de vida.
- Reposo relativo, no necesariamente en cama. Se ha demostrado que
el reposo absoluto en cama es más perjudicial que el mantener un
cierto grado de actividad, toda la que el dolor permita. La
intensidad del dolor puede obligar a algunos pacientes a permanecer
en cama durante unos días, generalmente menos de cuatro, esto se
debe interpretar como una consecuencia del dolor y no como un
tratamiento, ya que no tiene ningún efecto beneficioso sobre la
duración del episodio. El reposo en cama, sobre todo si dura más de
4 días, supone una pérdida de fuerza y un aumento de la dificultad
para la rehabilitación posterior. La reincorporación posterior a su actividad se realizará
progresivamente.
- Terapia física mediante la aplicación de calor local seco o húmedo, que
ejercerá acción analgésica y relajante muscular. Asimismo pueden administrarse
masajes en las zonas dolorosas.
- Medicación: se basa en la prescripción aislada o combinada de los siguientes
grupos farmacológicos:
- Relajantes musculares.
- Analgésicos.
- Antiinflamatorios no esteroideos y/ o esteroideos
- Antidepresivos tricíclicos a dosis bajas.
Fase de convalecencia
- Deambulación según la tolerancia del paciente,
así como la práctica habitual de ejercicios de rehabilitación lumbar.
- La utilización de un corsé ortopédico lumbosacro será de utilidad en casos
aislados y ante problemas de inestabilidad de columna. Su uso prolongado
favorece la
aparición de osteoporosis y atrofia muscular.
- La natación ayudará a potenciar la musculatura paravertebral.
- Igualmente será conveniente la disminución del sobrepeso, en
caso de que lo haya.
- La modificación de hábitos de vida, con una educación postural adecuada, van
a constituir una beneficiosa medida complementaria en el tratamiento de
estos pacientes. Evitar sobrecargar la espalda con normas de higiene
postural aprendiendo realizar los esfuerzos de la vida cotidiana de
forma adecuada, se disminuye el riesgo de agravar o de desencadenar
las crisis de lumbalgia.
- Las infiltraciones paravertebrales con
ozono, anestésicos locales, y/o corticoides o las epidurales con esteroides y anestésicos locales pueden hacer
innecesaria la descompresión quirúrgica en más del 80% de los casos. Con este
tratamiento se ha objetivado la resolución de las hernias discales, mediante TAC,
en el 76% de los pacientes, pues, el tratamiento conservador «agresivo»
continua siendo adecuado para las hernias de disco en la mayoría de las
circunstancias.
- Otros aspectos terapéuticos de más restringida justificación son las
manipulaciones vertebrales y la estimulación transcutánea.
- Ejercicio. Con una buena masa muscular
equilibrada se mejora la estabilidad y el funcionamiento de la
columna vertebral, con lo que disminuye el riesgo de lesión del
disco intervertebral y mejora la movilidad. Esta demostrado que el
estado físico en general y de la musculatura dorsal y abdominal en
particular influyen en la frecuencia, duración e intensidad de los
episodios de dolor de espalda. Se inicia con actividades como andar
o nadar incluso en la fase dolorosa si el dolor lo permite.
Progresivamente se incrementa la intensidad. Aunque este ejercicio
puede incrementar levemente el dolor, suele ser beneficioso a medio
y largo plazo, aunque a veces hay que modificar o suspender el
ejercicio. Cuando haya desaparecido el dolor se incrementa la
duración y la intensidad.
Tratamiento quirúrgico en las ciáticas
Los objetivos fundamentales de la intervención quirúrgica consisten en
eliminar la compresión nerviosa y la consiguiente radiculopatía, al mismo tiempo
que se minimizan las complicaciones. El abordaje más utilizado en la actualidad
es una laminectomía limitada con extirpación del fragmento del disco. Los
resultados de esta intervención son similares tanto si se lleva a cabo con las
técnicas habituales, como si se emplean lupas de aumento o microscopios
quirúrgicos. Más recientemente, se han defendido métodos percutáneos menos
drásticos, en los que se utilizan aspiración, láser o técnicas artroscópicas.
La extirpación limitada del disco herniado para aliviar la ciática conseguirá
una mejoría sintomática en más del 90 % de los pacientes, si la selección ha
sido adecuada. Parece ser que los resultados de la cirugía son directamente
proporcionales al grado de herniación discal; se obtiene un alivio completo en
más del 90 % de las ciáticas cuando en la intervención se encuentra un fragmento
libre de disco (secuestro), alrededor de un 80 % cuando existe una hernia
incompleta y del 60 al 70 % cuando sólo hay herniación del disco.
Estos resultados subrayan la importancia de seleccionar adecuadamente a los
pacientes. El alivio del dolor de espalada como síntoma predominante es
imprevisible y no suele lograrse con la cirugía. Incluso aunque el dolor de
espalda no sea un componente importante de los síntomas previos a la
intervención, puede aparecer después de ésta. Los factores que influyen en el
fracaso quirúrgico con respecto al dolor de espalda son los aspectos de
compensación laboral, el consumo de tabaco y una edad superior a 40 años.
Las complicaciones más frecuentes de las extirpaciones de discos lumbares son la
patología que pasa inadvertida, desgarros de la dura e infección del espacio
intervertebral. Algunos creen que estas complicaciones son más frecuentes cuando
se utiliza el microscopio, pero otros opinan que están relacionadas
fundamentalmente con el grado de experiencia del cirujano o con los problemas
médicos subyacentes.
Sus indicaciones más frecuentes se realizan en cuadros de lumbociática motivados
por hernias discales. En estos casos, la indicación quirúrgica se
estableced cuando haya fracasado el tratamiento conservador y si se da una o más
de las circunstancias siguientes:
1. Lumbociática aguda de más de 6 semanas de evolución.
2. Lumbociática recidivante o incapacitante.
3. Hernia discal con lesión radicular.
4. Hernia discal en niños o adolescentes.
5. Síndrome de la cola de caballo.
Indicaciones quirúrgicas relativas:
-
Falla del tratamiento conservador: es la
causa más frecuente de indicación del tratamiento quirúrgico. Si
el paciente en el período ya mencionado no ha respondido al
tratamiento debe ser intervenido quirúrgicamente, y se evita así
con una mayor cronicidad los cambios patológicos que se producen
en la raíz.
-
Lumbociatalgia recurrente: el tratamiento
conservador es efectivo y alivia al paciente, pero este tiene
recidivas frecuentes que le impiden llevar su vida
habitual.
-
Hernia discal en un canal estenótico: se
recomienda una intervención precoz para aquellos pacientes con
déficits neurológicos y ciatalgia. Generalmente son pacientes de
edad avanzada y se presentan con dolor severo. Deben realizarse
exposiciones amplias.
-
Recurrencia de déficit neurológico: un
paciente con ciatalgia y déficit neurológico puede mejorar con
tratamiento conservador. La reaparición con ciatalgia o sin ella
del déficit neurológico es una clara indicación de tratamiento
quirúrgico.
-
Dolor lumbociático extremo: estos pacientes
generalmente se asocian con déficit motor antiálgico, inmovilidad
y dolor extremo, siendo el tratamiento quirúrgico precoz la
elección y no la espera benéfica de un tratamiento conservador.
Indicaciones absolutas y de
urgencia:
-
Síndrome de la cola de caballo: se presenta
generalmente con una hernia dis- cal masiva que provoca
parálisis de las funciones motoras y trastornos esfinterianos
vesicales y anal. una tardanza en su tratamiento nos llevará a
una recuperación de los trastornos esfinterianos tardía o
imposible.
-
Déficit motor progresivo: cuando se presenta
un déficit motor progresivo la intervención quirúrgica precoz
resulta lo más efectiva.
Indicaciones cuestionables:
-
En ocasiones el médico está frente a un
paciente que no acepta el tratamiento conservador como primera
opción, ya sea por factores psicológicos, laborales, o
sociales. Se debe explicar a estos pacientes la importancia del
tratamiento conservador y no dejarse llevar por la presión
ejercida.
Riesgos y contraindicaciones
El riesgo de infección o hemorragia durante
una primera operación del disco intervertebral es menor del 1%, aunque
ese riesgo aumenta mucho con pacientes de más edad o cuando no es la
primera operación discal.
El verdadero riesgo es que la operación no tenga resultados
satisfactorios. Algunas de las recomendaciones basadas en la evidencia
científica disponible establecen que, entre los pacientes con hernia
discal pero sin signos evidentes de compresión del nervio por
exploración física o electromiograma, menos del 40% de los que se operan
obtienen resultados satisfactorios. Los estudios científicos realizados
demuestran que la principal causa de fracaso quirúrgico es operar a
pacientes que no deberían serlo y que cuanto más estricta es la
selección de los pacientes que se remite a cirugía, mejores son los
resultados de ésta.
Otro riesgo de la cirugía es la fibrosis post-quirúrgica. Se acepta que
cuanto menos agresiva sea la cirugía y menor el sangrado durante la
operación, menor es el riesgo de que aparezca.
Otras complicaciones de la cirugía
- Pseudomeningocele.
- Fibrosis perimedular.
- Dolor persistente.
- Aracnoiditis.
- Ruptura de la duramadre.
- Inestabilidad de la columna por daño
facetario.
Todas estas complicaciones llevan en alguna
medida a reintervenciones, que van teniendo una menor posibilidad de
éxito.
Por otra parte, la cirugía requiere un estado mínimo de salud general.
Algunas enfermedades generales, como cardíacas, pulmonares o
metabólicas, pueden impedirla.
Dependiendo de que el disco esté migrado
al canal medular o si se encuentra contenido dentro del anillo fibroso se indicarán, respectivamente, a)
técnicas abiertas o «invasivas»: cirugía estándar con discectomía y
laminectomía asociadas o no a fusión intervertebral (si existe inestabilidad
axial asociada) o b) técnicas cerradas o «no invasivas o semi-invasivas».
Principales técnicas quirúrgicas
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Laminotomía
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Consiste en llegar
hasta la raíz nerviosa y la hernia discal abriendo el espacio que hay
entre las láminas de dos vértebras yuxtapuestas (se quita sólo una
pequeña parte de la lámina para aliviar la presión sobre las raíces
nerviosa). Al ampliar el agujero
de conjunción, se descomprime la raíz nerviosa.

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Foraminotomía
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Cuando se quita el foramen
(el área en que las raíces nerviosas salen del canal medular) para
aumentar el espacio alrededor de un conducto nervioso. Esta cirugía
puede hacerse sola o junto con una laminotomía.
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Discectomía
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Consiste en extraer
exclusivamente el material discal herniado, sin romper ni extraer el
hueso vertebral. Con frecuencia es preciso ampliar
ligeramente el agujero de conjunción para acceder al material discal que
se extrae en una discectomía, denominándose al procedimiento discectomía
con laminotomía. Se inicia con la laminotomía que consiste en abrir un
pequeño orificio en la lámina para poder visualizar el nervio
atrapado. la microdiscectomía consiste en liberar el nervio dañado
mediante la remoción de los fragmentos de disco sueltos u
ocasionantes de la compresión de los nervios. Este
procedimiento quirúrgico que se lleva a cabo con una herida de 3 cms
en dos pasos:
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Microdiscectomía
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En un esfuerzo por mejorar
la visión intraoperatoria y limitar aún mas la disección quirúrgica,
se introdujo el uso del microscopio durante la cirugía.
Conceptualmente, es una discectomía que se realiza usando un
microscopio, con una incisión y manipulación quirúrgica muy pequeña.Sin
embargo, se ha encontrado que su utilización no mejora la evolución
postoperatoria, la cual depende más de la adecuada selección de los
pacientes que de la técnica en si. Aunque en una revisión de la
literatura, Hoffman y cols., informan mejores resultados con la
discectomía estándar comparada con la microdiscectomía y la
discectomía percutánea, no se han podido encontrar diferencias en
los resultados postoperatorios comparando la discectomía estándar,
con la discectomía microquirúrgica. La elección de la técnica va en
función de la experiencia del cirujano y los recursos disponibles
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Laminectomía
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Una de los primeras
técnicas utilizadas para el tratamiento quirúrgico de la hernia
discal fue la laminectomía con discectomía. Sin embargo, con el
transcurrir del tiempo y el advenimiento de la técnicas
microquirúrgicas o menos invasivas, esta técnica ha caído en desuso.
Consiste en quitar toda la lámina de una vértebra, lo que también
descomprime la raíz nerviosa. También se usa en casos de estenosis
espinal, para descomprimir la médula. Los estudios realizados demuestran
que obtiene peores resultados que la discectomía, la microdiscectomía o
la laminotomía para el tratamiento de la hernia discal.
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Artrodesis
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Consiste en fijar dos
vértebras. Se puede hacer colocando un injerto de hueso entre ambas
vértebras ("artrodesis no instrumentada") o usando además unas
placas metálicas para fijar ambos cuerpos vertebrales ("artrodesis
instrumentada"). En ocasiones se usa tras hacer una laminectomía,
para evitar la inestabilidad de la vértebra cuya lámina se extrae. Los estudios científicos realizados demuestran que, en los casos
de hernia discal que deben ser operados, obtiene peores resultados que
la discectomía, la microdiscectomía, la laminotomía o la laminectomía.
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Discectomía y
artrodesis:
Ha sido un punto de discusión la adición de artrodesis a una
cirugía primaria de hernia discal. White y cols. realizaron un
estudio de cohortes, comparando dos grupos de pacientes de
características semejantes: con hernia de disco lumbar y sin
patología lumbar asociada, como inestabilidad o canal lumbar
estrecho, a quienes se les practicó discectomía sin artrodesis
al primer grupo y discectomía con artrodesis posterolateral
asociada con fijación interna al segundo grupo. Los autores
encontraron que el primer grupo presentaba un 29% de excelentes
resultados, comparado con un 11% en el segundo. El grupo al cual
se le realizó artrodesis, presentó un tiempo de recuperación más
prolongado. En general se considera que la artrodesis asociada a
la discectomía simple está indicada en pocas ocasiones.
En relación a la discectomía lumbar y artrodesis por vía
anterior, Inoue y cols. en el seguimiento de 350 pacientes
informan que en el 94.3% se obtuvo una fusión sólida. Los
autores asumen que los buenos resultados clínicos se atribuyen a
la restauración de la altura discal, la recuperación de la
lordosis lumbar fisiológica y a la adecuada descompresión de la
raíz. Indican el procedimiento en adultos jóvenes, trabajadores
activos con dolor lumbar, ciática e inestabilidad segmentaria.
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Reemplazo de disco (prótesis y sustitución de núcleo pulposo).
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La mayoría de informes en la literatura en relación con prótesis
y sustitución del núcleo pulposo se relacionan con patología
degenerativa. Sin embargo, en un estudio reciente que incluyó
solamente pacientes con hernia discal se han reportado buenos
resultados clínicos con el uso de la prótesis de núcleo pulposo.
Desafortunadamente el estudio solo muestra 6 meses de
seguimiento.
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Quimionucleólisis.
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Requiere
la realización de una discografía previa. Consiste en inyectar una sustancia
-denominada "quimopapaína"- en el interior del disco. Esta sustancia
destruye el núcleo pulposo y con ello desciende la presión sobre la
raíz, al disminuir el volumen del disco. También destruye las
sustancias que contiene el núcleo que provocan inflamación
neurógena. Está demostrado que actúa más por la destrucción de las
sustancias que provocan la inflamación neurógena que por la
reducción del volumen de la hernia. De hecho, en el 70% de los
pacientes en los que la técnica es eficaz, el volumen del material
herniado permanece inalterado. Estará contraindicada si existe:
estenosis global del canal lumbar, síndrome de la cola de caballo, antecedentes
de discectomía quirúrgica, embarazo o alergia a la quimopapaína.
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Nucleotomía percutánea:
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Consiste en
extraer el núcleo pulposo del disco intervertebral a través de una
pequeña incisión en la piel. Los estudios científicos realizados han
demostrado que no es eficaz, y actualmente ya no se aplica.
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Nucleotomía
o Discectomía percutánea aspirativa (DLPA).
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En la discectomía por aspiración percutánea
se utilizan una sonda de aspiración y un accesorio de corte
rotatorio para extraer el material de la porción central del disco,
lo que facilita en teoría el colapso de la hernia discal contenida
y, por tanto, la reducción de la presión sobre la raíz afectada.
Aunque algunos autores han descrito resultados excelentes, estudios
más recientes diseñados científicamente demuestran que los éxitos
son mucho más numerosos cuando los pacientes aleatorizados se tratan
con quimopapaína (alrededor del 61 % de resultados satisfactorios) o
con microdiscectomía (alrededor del 80 % de resultados
satisfactorios) que con la DLPA (27 a 44 % de resultados
satisfactorios). Además, las tasas de éxitos en los pacientes en los
que la DLPA fracasó y fueron tratados después con cirugía abierta no
fueron tan buenas como las obtenidas en los tratados originariamente
con extirpación del disco a cielo abierto. Los estudios por imagen
realizados tras una discectomía percutánea demuestran que los
cambios del tamaño o de la configuración de la hernia discal son
escasos o nulos y no existe correlación alguna con el resultado
clínico.
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Discectomía con láser percutáneo.
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En esta técnica, la energía de ablación del
láser se aplica mediante una fibra óptica al interior del espacio
intervertebral. El material discal se extrae por vaporización, más que por
medios mecánicos como sucede en la DLPA. El volumen de sustancia discal
eliminado depende de la longitud de onda y de la cantidad de energía aplicada.
Pueden utilizarse diversos tipos de láser (C02; holmio:YAG; neodimio: YAG;
argón).
La experiencia clínica inicial con ablación/descompresión del disco con láser
mostró resultados muy buenos. Sin embargo, igual que sucedió con la DLPA, a
medida que el número de publicaciones fue creciendo, el entusiasmo por la
técnica disminuyó en cierta medida. Las tasas de éxito a largo plazo oscilan
entre el 55 y 70 %. Se sospecha que la razón principal de los fracasos es la
dificultad para seleccionar adecuadamente a los pacientes para la intervención.
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Discectomía artroscópica percutánea.
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Con el uso de
«portales» múltiples y de instrumentos manejables resulta posible, al menos en
teoría, acceder a la parte más externa del disco e incluso al material que ha
migrado hacia el conducto raquídeo. Hacen falta estudios más amplios.
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Extracción del disco mediante nucleotomía percutánea mecánica.
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Consiste en extraer el núcleo pulposo
del disco intervertebral a través de una pequeña incisión en la
piel. Los estudios científicos realizados han demostrado que no es
eficaz, y actualmente ya no se aplica.
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Nucleoplastia, o colocación de prótesis de núcleo pulposo.
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Consiste en extraer el núcleo pulposo y
colocar en su lugar una prótesis. Inicialmente se desarrolló para el
tratamiento de las fisuras discales, aunque existe una notable
presión comercial para promover su uso en los casos de "degeneración
discal". Los estudios científicos realizados son de muy pobre
calidad metodológica y no respaldan que sea eficaz para el
tratamiento de ninguna de esas afecciones.
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Ozonoterapia (discolisis intradiscal con ozono)
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Sobre la raíz comprimida e irritada por
la hernia actuaría de forma inmediata por su efecto analgésico y
antiinflamatorio a través de la liberación de enzimas antioxidantes
(superoxido-dismutasa, catalasa, etc.) que neutralizarían la
formación excesiva de radicales ácidos que intervienen en la
producción de inflamación y dolor; y sobre el núcleo pulposo del
disco actuaría a través de su efecto deshidratante y por tanto de
disminución del volumen del disco que es rico en proteoglicanos que
se degradarían por la acción oxidante.
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La
nucleoplastia por radiofrecuencia.
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Se basa en la introducción de una sonda
de radiofrecuencia que calentando el núcleo vaporiza su contenido,
disminuyendo así el volumen del mismo, aliviando de esa manera la
compresión sobre la raíz nerviosa. La anuloplastia se realiza
igualmente con radiofrecuencia, aplicada mediante un electrodo
especialmente diseñado para permanecer en el interior del anillo
fibroso y, al calentarse, destruir las terminaciones nociceptivas
del anillo. La nucleoplastia está indicada en el dolor ciático por
hernia discal contenida, y la anuloplastia está diseñada para el
dolor discogénico por degeneración del disco.
Para la aplicación de estas técnicas se requiere una indicación correcta y
amplios conocimientos anatómicos con objeto de minimizar los fracasos
terapéuticos y evitar provocar lesiones de estructuras neurovasculares
adyacentes o vísceras próximas.
La utilización de la microcirugía requiere que no hayan emigrado fragmentos al
canal. En casos de discos subligamentarios con fragmentos sueltos en el canal,
puede ser útil la nucleotomía artroscópica.
Existen otras múltiples posibilidades de tratamiento quirúrgico aplicables en
pacientes con lumbociática refractaria a tratamiento conservador, como por
ejemplo:
- Artrodesis intertransversas: pueden tener indicación en procesos de
degeneración discal única o múltiple con lumbalgia persistente, hernia discal
aguda con lumbalgia antigua, inestabilidad quirúrgica de columna o defectos del
arco neural con lesión discal.
- Artrodesis intersomáticas: pueden ser necesarias en algunos casos de discitis
(brucelar o estafilocócica), espondilolistesis, tumores (que precisen de
espondilectomías) o fracturas (si requiriesen aplicar injertos).
La laminotomía
múltiple está indicada en la estenosis progresiva y en la estenosis degenerativa
moderada. La laminectomía total se reserva para los casos de estenosis
degenerativa grave.
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