Artrosis
La artrosis (osteoartritis, enfermedad degenerativa de las
articulaciones) es la afección degenerativa de las superficies sinoviales.
El proceso se inicia en el cartílago hialino, el cual recubre las
articulaciones diartrodiales, afectándose secundariamente las
otras estructuras articulares.
La artrosis, el trastorno articular más frecuente, afecta en algún grado
a muchas personas alrededor de los 70 años de edad, tanto varones como
mujeres. Sin embargo, la enfermedad tiende a desarrollarse en los
varones a una edad más temprana. La artrosis también puede aparecer en
casi todos los vertebrados, incluyendo peces, anfibios y aves. Los
animales acuáticos como los delfines y las ballenas pueden padecer
artrosis, sin embargo, ésta no afecta a ninguno de los dos tipos de
animales que permanecen colgados con la cabeza hacia abajo, los
murciélagos y los perezosos. La enfermedad está tan ampliamente
difundida en el reino animal que algunos médicos piensan que puede haber
evolucionado a partir de un antiguo método de reparación del cartílago.
Por otra parte, la asociación entre edad y artrosis puede dar la
impresión de que la primera es el resultado del envejecimiento del
cartílago. La incidencia de la artrosis pasa de 2% a los 45 años a 68%
después de los 65. Además, existen cambios relacionados con la edad en
la composición del cartílago normal y de las propiedades biomateriales
de este tejido, del mismo modo que el condorcito senil parece ser menos
capaz de mantener normal la matriz extra-celular. Pero si la artrosis
fuese la consecuencia del envejecimiento, todo el mundo sería artrósico
en un momento determinado, y esto no es así. Los cambios que el
cartílago experimenta con el paso de los años no conducen necesariamente
a la artrosis; estos cambios son fisiológicos en edades avanzadas.
Aunque la artrosis es más frecuente en personas de edad, su causa no es
el simple deterioro que conlleva el envejecimiento. La mayoría de los
afectados por esta enfermedad, especialmente los más jóvenes, presentan
pocos síntomas o ninguno; sin embargo, algunas personas mayores
desarrollan discapacidades significativas. La artrosis, por tanto, no es
la simple consecuencia del envejecimiento pero es posible que las
alteraciones del cartílago senil favorezcan o sean un prerrequisito para
el desarrollo de ciertas artrosis.
La historia natural de la artrosis revela que es una enfermedad poco
clara, ya que puede permanecer muda y estática, que trasformarse en
evolutiva y agresiva. Las imágenes radiográficas no pueden predecir el
curso de la enfermedad.
El cartílago está formado por una abundante matriz extracelular en la
cuál los condrocitos se ubican en espacios llamados lagunas.
Son los condrocitos los que sintetizan y secretan los componentes orgánicos de la
matriz extracelular que, básicamente son colágeno, ácido hialurónico.
proteoglicanos y glicoproteínas.
Según las características de la
matriz el cartílago puede ser: hialino y fibroso. Además existe el
cartílago elástico en el cuál la elastina forma parte de la matriz
extracelular.
Los vasos sanguíneos no penetran a la matriz cartilaginosa y los
condrocitos se nutren con material que difunde desde de los capilares
sanguíneos del tejido conjuntivo adyacente.
Cada placa o lámina de tejido cartilaginoso está rodeada por el
pericondrio. El pericondrio es una membrana de tejido conjuntivo
fibroso, denso que cubre la superficie del cartílago y en la que se
distingue una capa externa fibrosa y una capa interna celular en la cual
se ubican las células que pueden dar origen a los condroblastos,
que son los precursores de los condrocitos y que difieren de
ellos solo en su edad y en su mayor actividad en la síntesis de
componentes de la matriz intercelular cartilaginosa.
Este tejido es único: no posee inervación, vasos sanguíneos, linfáticos
ni membrana basal. Las células del cartílago, condrocitos, se nutren por
difusión desde el hueso subcondral y más importante, a través del fluido
sinovial.
Las propiedades biomecánicas tan especiales del cartílago dependen de la
matriz extracelular.
Los principales componentes del cartílago son:
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Agua (65% a 80% del peso
tisular). En dependencia del estatus de carga y la presencia o
ausencia de cambios degenerativos. La resistencia a las cargas
de presión depende de la presión de agua y el tamaño de la
matriz, lo cual a la vez se debe a la concentración de
proteoglicanos los cuales determinan la permeabilidad de este
tejido y su resistencia de fricción. Además, el agua contribuye
a la lubricación y el transporte de nutrientes.
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Colágenos (10% - 30%). En
un 90% es del tipo II. Se dispone en forma de una red
tridimensional de fibras dando la forma, volumen y la fuerza
ténsil del cartílago. El otro 10% es de colágenos tipos VI, IX,
X y XI. |
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Proteoglicanos (5% - 10%).
Los proteoglicanos, están formados por un núcleo central
proteico unido a cadenas de mucopolisacáridos o
glicosaminoglicanos. Los glicosaminoglicanos son largas cadenas de polisacáridos no
ramificadas formadas por la repetición sucesiva de la unidad de
disacáridos formada por: ácido urónico y hexosamina acetilada, la cual
puede estar sulfatada. Existen cuatro glucosaminoglicanos que pueden
asociarse con proteoglicanos: Hyaluronan, condroitín sulfato,
dermatán sulfato, hiparán sulfato y keratán sulfato.
El ácido hialurónico (hialuronato o hialuronano) es un
glicosaminoglicano no sulfatado formado por una secuencia de 25.000
unidades sucesivas de (ácido D-glucouronico- N-acetilglucosamina).
Por su riqueza en grupos ácidos está cargado negativamente y tiende a
atraer cationes como el Na+ que, al ser osmóticamente activos, atraen
agua disponiéndose cada molécula de hialuronato como un ovillo laxamente
plegado y altamente hidratado, que ocupa un volumen importante del
espacio intercelular.
Los glicosaminoglicanos sulfatados no existen en general en forma libre
sino asociados a proteínas. Los principales de ellos son: condroitín sulfato y
dermatán sulfato, que se caracterizan por estar
formados por una secuencia de 70 a 200 unidades sucesivas de (N-acetil-galactosamina
sulfatada y ácido D-glucourónico o L-idurónico). El
heparán sulfato formado por una secuencia de 20 a 100 unidades sucesivas
de (N- acetil-glucosamina sulfatada y ácido glucourónico o L-idurónico).
El
keratan sulfato formado por la secuencia de un numero variable de unidades
de (D-galactosa y N-acetyl glucosamina sulfatada). Se encuentran
embebidos en el interior de la red de colágeno. Estos son
agregados hidrofílicos altamente cargados, crean presión por
retención de agua, la que es comprimida por la red de fibras de
colágeno. Esta organización confiere al tejido articular una
estructura con la propiedad de revertir la deformación.
En definitiva, los mucopolisacáridos son uno de los
constituyentes de la matriz extracelular del cartílago y cumplen
una función estructural importante, aportando al cartílago
elasticidad y capacidad de recuperación frente a las
compresiones. El principal proteoglicano del cartílago se llama agrecan. Consiste en un cordón de proteína de 210 kd al
cual se le unen más de 100 cadenas de condroitín sulfato y 20 de
keratán sulfato. La parte terminal del cordón de proteína se une
al ácido hialurónico con la ayuda de una proteína de enlace. Más
de 100 moléculas de agrecanos se pueden unir a una sola molécula
de hialuronato y formar un agregado masivo. En el cartílago se
encuentran además otros tipos de proteoglicanos como dermatán
sulfato, que es importante en mantener la integridad del
cartílago. Hay muchas otras proteínas como la fibromodulina,
ancorina y fibronectina. La naturaleza, tipo y cantidad de los
PG y de las proteínas no colágenas cambian con la edad, y
también en las enfermedades como la artrosis.
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Condrocitos: Los
condrocitos representan solo el 2 % del volumen total del
cartílago articular normal y son sus únicas células. La
integridad del cartílago depende de los condrocitos. El recambio
(turnover) de la matriz normal es lento, en especial del
colágeno. El tejido se mantiene por un control del balance de
las actividades de anabolismo y catabolismo de estas células.
Hay un flujo continuo hacia el líquido sinovial de moléculas
sintetizadas y degradadas. Los condrocitos responden a estímulos
químicos y a estímulos mecánicos, mediadores solubles
(factor de crecimiento e interleukinas), composición de la matriz, cargas
mecánicas, presiones hidrostáticas y campos eléctricos. Por la baja
concentración de oxígeno en la que existen los condrocitos, su
metabolismo es fundamentalmente anaerobio. Los condrocitos sintetizan
todas las macromoléculas (fibras colágenas, proteínas no colágenas y
proteoglicanos) y además las enzimas degradativas en el cartílago
articular normal, esta es la razón por la que tienen un importante papel
en la remodelación y regeneración del cartílago articular.. Poseen
receptores para numerosas citoquinas. Existen distintos tipos de
condrocitos según su disposición en las distintas capas del
cartílago. |
La artrosis se podría definir como un síndrome clínico-radiológico y de
laboratorio consistente en:
-
Perdida progresiva del cartílago articular por destrucción
enzimática, que provoca una reducción del espacio interarticular y
presencia anómala de metabolitos y enzimas en la sangre, en el
líquido articular y en la orina..
-
Remodelación de las epífisis y metáfisis ósea con formación de
nuevo hueso (osteofitos) esclerosis subcondral y quistes
subcondrales.
-
Sinovitis secundaria que puede provocar una fibrosis capsular
La artrosis es un proceso bioquímico que tiene más de intento reparador
que de degenerativo, siendo el mecanismo final a diversos factores:
sexo, obesidad, edad, así como sistémicos, genéticos, traumáticos,
metabólicos, infecciosos y esenciales entre otros.
Clásicamente la artrosis se ha clasificado en:
-
Artrosis primarias o idiopáticas, donde no aparecen factores
desencadenantes en la degeneración del cartílago articular.
-
Artrosis secundarias, donde existen alteraciones morfológicas previas:
traumáticas congénitas, metabólicas…
La artrosis secundaria, también necesita de unas condiciones terreno
previo para desarrollarse, por lo que su clasificación como primaria y
secundaria puede ser relativo.
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CLASIFICACIÓN DE LA ARTROSIS |
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Primaria
o Idiopática
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Localizada
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Manos: nódulos
de Heberden y de Bouchard, artrosis erosiva
interfalángica, rizartrosis del pulgar.
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Pies: hallux
valgus, hallux rígidus, artrosis
talonavicular.
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Rodilla:
compartimentos femorotibial externo e
interno, y fémoro-rotuliano.
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Cadera:
excéntrica (superior), concéntrica (medial),
difusa (coxa senilis).
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Raquis:
interapofisaria, disco-vertebral,
espondilosis (osteofitosis), ligamentosa
(hiperostosis anquilosante vertebral).
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6. Otras
localizaciones: hombro, acromioclavicular,
etc.
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Generalizada (3 o
más de las siguientes)
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Pequeñas
articulaciones periféricas y del raquis
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Grandes
articulaciones centrales y raquis
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Mixta
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Secundaria
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Postraumática
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Congénita
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Localizada
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Cadera: luxación, displasias,
enfermedad de Perthes,
epifisiolisis.
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Factores mecánicos y locales:
valgo, varo, disimetrías,
hipermovilidad, escoliosis,
obesidad.
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Generalizada
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Displasias óseas:
poliepifisaria,
espondiloepifisaria ...
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Enfermedades metabólicas:
hemocromatosis, ocronosis
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Artropatías
por deposición de cristales cálcicos
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Pirofosfato de calcio
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Fosfato básico de calcio
(apatita)
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Artropatía destructiva de
rodilla y cadera
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Otras
enfermedades articulares: necrosis
avascular, gota, artritis reumatoide,
seronegativas y sépticas, E. de Paget,
meniscectomía, hemofilia, rotura del tendón
supraespinoso ...
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Otras
enfermedades: endocrinas (diabetes,
acromegalia, hipotiroidismo,
hiperparatiroidismo), neurológi-cas
(siringomielia, tabes) lepra, enfermedad de
Kashin-Beck y Mseleni...
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El aspecto más evidente por lo que se refiere a la artrosis es que su
frecuencia aumenta con la edad. Esto no significa que sea una expresión
de vejez; muestra simplemente que la artrosis requiere muchos años para
su desarrollo. En realidad, tiene lugar el envejecimiento del cartílago,
lo que conduce a disociación y laminación de su superficie, disminución
de la celularidad, reducción de la sustancia fundamental de
proteoglicanos y pérdida de la elasticidad, con la consiguiente
disminución en la resistencia a la rotura. Pero, si bien estas
alteraciones son cualitativamente similares a las de la artrosis,
difieren de ellas en dos aspectos importantes: no son progresivas y se
producen en áreas que rara vez se manifiestan como artrosis clínica.
Distinguimos, por consiguiente, dos tipos de degeneración del cartílago:
a) pérdida limitada del cartílago, que se observa principalmente fuera
de las áreas de carga y obedece con toda probabilidad al «uso y
desgaste», y b) destrucción progresiva del cartílago, que es siempre
máxima en el área principal de carga y se asocia con la artrosis
sintomática.
No existe una sola causa de artrosis; es el resultado de una disparidad
entre la carga o tensión aplicada al cartílago articular y la capacidad
del cartílago para sufrir esta carga. Esto puede obedecer a un aumento
de la carga, a debilitamiento del cartílago o a hueso subcondral
defectuoso.
Aumento de la carga. La carga es el peso por unidad de
área. Puede aumentar a consecuencia de un mayor peso (p. ej., en las
deformidades que afectan el sistema de palanca alrededor de una
articulación) o a causa de la disminución del área de contacto (p. ej.,
por incongruencia o inestabilidad articular). Ambos factores actúan en
la deformidad vara de la rodilla, que es la precursora común de la
artrosis.
Debilidad del cartílago. Con la edad existe normalmente
una pérdida de la resistencia a la tensión en el cartílago; a esto se
añade cualquier trastorno que ocasione rigidez del cartílago, contribuya
a hacerlo menos resistente (p. ej., ocronosis) o lo reblandezca (p. ej.,
inflamación crónica), y puede aparecer destrucción progresiva. Como
causa de artrosis se ha considerado la deposición de cristales. La
artrosis poliarticular y la artritis de Heberden obedecen con mayor
probabilidad a un defecto generalizado del cartílago que a una
disfunción mecánica. Las displasias óseas generalizadas tienden también
a producir artrosis en más de una articulación.
Sostén articular defectuoso. El hueso subcondral puede ser
anormalmente frágil (p. ej., en la osteonecrosis) y proporciona un
sostén inadecuado al cartílago articular o bien es anormalmente denso
(p. ej., después de consolidación de una fractura) y de esta manera
absorbe defectuosamente el choque representado por la carga.
El cartílago articular se ha especializado para proveer una superficie
suave, de baja fricción y muy resistente a las fuerzas de compresión que
son inherentes a las articulaciones artrodiales. Las relaciones
fisiológicas de las características estructurales individuales de los
proteoglicanos y colágeno en una única matriz extracelular aumentan la
capacidad del cartílago articular de funcionar adecuadamente.
CAMBIOS FISIOLÓGICOS RELACIONADOS CON LA EDAD
Con la edad existe un descenso de la hidratación del colágeno y de la
concentración de glucosaminoglicanos especialmente del condroitín
sulfato y del tamaño de proteoglicanos. Aunque el total de la
concentración de glucosaminoglicanos puede no variar mucho con el
incremento de la edad la proporción de Keratán sulfato y Condroitín
sulfato se incrementa. Con respecto al condroitín sulfato se demuestra
también que el componente 4-sulfatado decrece mientras que el componente
6-sulfatado aumenta. La alteración en la composición y tamaño de los
proteoglicanos aparece como resultando de divisiones proteolíticas que
aparecen en todas las edades y no sólo durante el crecimiento y
maduración. Las proteínas de enlace también se hallan sujetas a
divisiones proteolíticas, según la edad avanza, esto provoca la
desestabilización del componente proteoglicano de la matriz
extracelular. El resultado de estos cambios relacionados con la edad del
cartílago articular dará lugar a una matriz con capacidad reducida para
soportar las fuerzas asociadas al funcionamiento normal de la
articulación.
CAMBIOS ASOCIADOS A LESIONES O ENFERMEDAD ARTICULAR
En este caso se altera la matriz extracelular y secundariamente se
provoca un daño en los condrocitos.
Las tres lesiones típicas del cartílago articular son:
-
Daño microscópico (lesiones contusas). Por un lado se puede
causar un daño microscópico por un impacto simple o
repetitivo. Esto provocar un pérdida de los componentes de la
matriz, la mayoría proteoglicanos sin daño a los condrocitos. Si el
daño es de corta duración, los condrocitos pueden ser capaces de
reparar el cartílago restaurando los proteoglicanos y los
componentes de la matriz. El daño consecutivo a una lesión
repetitiva, puede ser irreversible.
-
Fracturas de cartílago. Las fracturas condrales resultan
de la penetración traumática que altera la superficie articular por
lesión de la placa subcondral. La respuesta fisiopatológica resulta
en una proliferación de condrocitos y síntesis de la proteína de la
matriz extracelular. Como los condrocitos no pueden migrar a la
lesión, los esfuerzos no resultan en una reparación completa.
-
Fracturas osteocondrales. Estas lesiones se caracterizan
por un insulto que cruza la línea en el hueso basal, apareciendo
daño en condrocitos y afectación de células de la médula. En la
fractura osteocondral a diferencia de aquélla limitada al cartílago
se evidencia hemorragia y formación de coágulo de fibrina que activa
la respuesta inflamatoria alterando el líquido sinovial. La reacción
inflamatoria y el coágulo de fibrina se extienden sobre la
superficie articular dependiendo de la lesión, las plaquetas que
participan de esta reacción liberan factores mediadores vasoactivos
y factores de crecimiento o citoquinas que son proteínas que
influencian múltiples funciones celulares. Dado que también hay
compromiso óseo, la matriz extracelular a este nivel también
participa, con múltiples factores de crecimiento que contribuyen de
manera importante en la curación, estimulando la invasión vascular y
la migración de células indiferenciadas que evolucionarán a
condrocitos con todas sus capacidades funcionales. Los fibroblastos
actúan como los condrocitos e inician la reparación del tejido, pero
el tejido fibrocartilaginoso producido no es un cartílago articular
normal. Después de diversas fases de remodelación, el tejido de
reparación tiene un menor contenido en proteoglicanos y una
sustancia fundamental de tipo I de colágeno más que de tipo II. Por
lo tanto, la reparación resultante es a menudo de subóptima cualidad
y resultando en una función articular comprometida.
CAMBIOS ASOCIADOS CON ARTROSIS
La artrosis se define como una enfermedad articular degenerativa no
inflamatoria caracterizada por degeneración del cartílago articular,
hipertrofia del hueso en sus márgenes y cambios en la membrana sinovial.
A diferencia de la artritis en que el daño empieza en la membrana
sinovial y secundariamente se afecta el cartílago.
Lo característico de la artrosis es la aparición de áreas focales de
daño a la integridad del cartílago con fibrilación y pérdida de volumen
de éste. Factores mecánicos determinan en gran parte el sitio y gravedad
de las lesiones
Las lesiones artrósicas se inician en el cartílago, en las zonas de
mayor contacto, apareciendo áreas focales de daño a su integridad, causando fisuras superficiales que se van
aumentando en profundidad; progresivamente avanza la destrucción focal del cartílago
pudiendo llegar a exponer el hueso subcondral. Inicialmente aparece una
pérdida gradual de los componentes de la matriz, en especial pérdida de
los proteoglicanos, aunque la integridad de la red de colágeno también
parece alterarse. En etapas tardías las fibras de colágeno también se
destruyen. Los cambios precoces no son uniformes, hay áreas en las que
predomina la pérdida de la matriz pericelular y en otras la
intercelular. Histológicamente esto es traduce en pérdida de las
propiedades tintoriales de los proteoglicanos, fibrilación de la capa
superficial del cartílago y la agrupación de los condrocitos en clones.
Las células son metabólicamente muy activas en esta etapa, proliferan y
aumentan la producción de componentes de la matriz pero cualitativamente
los proteoglicanos sintetizados tiene una composición anormal y son
sensible a las proteasas e hidrolasas que también produce en exceso el
condrocito en la artrosis.. En etapas tardías hay destrucción de la red
de colágeno, pérdida de todos los componentes de la matriz, exposición
del hueso subyacente y muerte celular.
Normalmente, el turnover de la matriz extracelular es relativamente
bajo y los condrocitos son capaces de sintetizar los proteoglicanos,
colágeno, fibronectinas y otros componentes necesarios para mantener la
homeostasis e integridad articular. Cuando un traumatismo crónico o una
enfermedad altera su homeostasis, el cartílago articular puede tener una
progresiva degeneración y resultando al final en una artrosis. Este es
el equilibrio entre síntesis y degradación de los componentes de la
matriz que sostienen la progresión del daño del cartílago articular y
promueven la artrosis.
A la vez que aparece una respuesta de síntesis incrementada de
condrocitos se observa una degradación de la matriz. La destrucción de
la matriz es mediada por incremento de varias proteinasas, especialmente
las metaloproteinasas (colagenasa, gelatinasa, estromelisina) y las
cisteína-proteinasas (catepsinas). La actividad enzimática se regula por
la presencia de un inhibidor tisular natural de las metaloproteinasas,
la TIMP (6-tionosina monofosfato). La actividad de las enzimas está
controlada por secreción de proenzimas, que necesitan ser activadas por
factores como la plasmina y por la cosecreción del TIMP, que forman
complejos que inactivan la proteinasa. El balance de estos factores,
controlado por el condrocito, es la vía final común que está
comprometida en la destrucción del cartílago. Los condrocitos son
dependientes del ambiente químico y mecánico, respondiendo a hormonas
sistémicas (estrógenos) y a hormonas locales o citoquinas. Los factores
de crecimiento, como el TGF-β (transforming growth factor beta) y
citoquinas como la interleuquina 1 (IL-1) y el factor de necrosis
tumoral (TNF), que derivan del cartílago o del hueso subcondral, son
investigados como potenciales controladores de la degradación del
cartílago en la artrosis, ya que estimulan a los condrocitos para
sintetizar metaloproteinasas y proteínas séricas, ya que se ha visto que también
sirven para frenar la biosíntesis proteica de los condrocitos. Ambas, la
IL-1 y la TNF-β pueden causar substancial pérdida de matriz molecular
presumiblemente por degradación proteolítica. La presencia de fragmentos
de fibronectina y posiblemente de otros péptidos aumenta la actividad
catabólica y los niveles de citoquinas. La IL-1 también estimula los
condrocitos y las células sinoviales para liberar metabolitos del ácido araquidónico tales como PGE, leukotrieno B4, tromboxano. La inflamación
de la sinovial se presenta en la artrosis establecida, aunque la
respuesta inflamatoria es considerablemente menor que la que se podría
esperar en otras enfermedades articulares.. Estos factores alteran la actividad de síntesis del
condrocito y aumentan la producción de proteinasas. En etapas tardías el
daño depende directamente de proteinasas presentes en líquido sinovial.
Desafortunadamente, los proteoglicanos sintetizados recientemente
tienen una composición anormal. En un cartílago artrósico reciente la
concentración de keratán sulfato está disminuida la longitud de la
cadena del condroitín sulfato se halla reducida y el ratio de condroitín
4 sulfato a condroitín 6 sulfato está incrementado de subunidades de
proteoglicanos sintetizadas recientemente no demuestran agregación
normal de ácido hialurónico.
Uno de los cambios tempranos observados en modelos experimentales de
artrosis fue el incremento de la hidratación (2-3%) en la cartílago
articular. Esta hidratación aparece como el resultado de la división del
tipo II de colágeno por colagenasa.
La red de colágeno funcional se rompe, permitiendo a los proteoglicanos
tener cantidades incrementadas de agua, resultando en una inflamación
del cartílago descrito en la artrosis temprana.
En la evolución de la artrosis, la necrosis de los condrocitos llega a
ser evidente; la síntesis de la matriz extracelular cesa, mientras la
actividad degradativa permanece elevada. La red de colágeno llega a
desorganizarse y desintegrarse. El contenido de diversos compuestos
extracelulares incluyendo colágeno y proteoglicanos se reduce
progresivamente. La eliminación de los proteoglicanos funcionales de la
matriz extracelular da lugar a un descenso del contenido de agua del
cartílago y a una subsiguiente pérdida de las propiedades biomecánicas,
tales como resistencia y elasticidad. Como resultado, los condrocitos son
sometidos a traumatismos y estrés mecánico, lo que acelera el proceso
artrósico.
En las fase finales, la superficie lisa y regular del cartílago se vuelve áspera
y agujereada, impidiendo que la articulación pueda moverse con
facilidad. Se produce una alteración de la articulación por el deterioro
de todos sus componentes, es decir, el hueso, la cápsula articular, la membrana sinovial, los tendones y el cartílago.
Las demás estructuras articulares se alteran secundariamente. El hueso
subcondral responde a la agresión proliferando (esclerosis subcondral) y
formando excrecencias en los márgenes de la articulación (osteofitos).
En ciertos casos de lesiones cartilaginosas profundas, puede surgir un
proceso reparador del hueso subcondral formando un neocartílago que
rellena la zona de cartílago destruida. En ciertos momentos puede
existir una moderada sinovitis reactiva a la fagocitosis de los detritus
cartilaginosos resultantes de la degradación artrósica o precipitación
secundaria de micro-cristales cálcicos.
Las artrosis se dividen en idiopáticas - de causa desconocida - y
secundarias - de causa conocida (Tabla). En la artrosis idiopática
han sido identificados algunos factores que contribuyen en la
etiopatogenia de la enfermedad. La edad es el más fuertemente asociado a
la artrosis, pero ya hemos visto que esto requiere matizaciones. Los
nódulos de Heberden se heredan de manera autosómica dominante en la
mujer y recesiva en el varón; en la artrosis generalizada la influencia
genética es también muy marcada. La artrosis de manos y rodillas es más
frecuente en las mujeres, mientras que la coxartrosis predomina en los
varones. La obesidad, o bien otros factores asociados a ella, contribuye
a la gonartrosis. Las hormonas sexuales, quizás un aumento relativo de
los estrógenos, parecen implicadas en algunos tipos de artrosis humana y
experimental. Quizás relacionado con lo anterior es la comprobada
correlación negativa entre osteoporosis y artrosis. Los
microtraumatismos repetidos favorecen la aparición o una más rápida
progresión, aunque parece indispensable la suma de otros factores. Es
posible que sutiles alteraciones anatómicas sean capacees de originar
una artrosis (que entonces no sería idiopática), e incluso hay algunos
argumentos en favor de la coparticipación en la génesis de la
degradación cartilaginosa de mecanismos inmunológicos como respuesta a
la presencia de proteínas de la matriz cartilaginosa en la cavidad
sinovial y no reconocidas como propias, dada la naturaleza avascular del
cartílago.
De las causas de artrosis secundaria que figuran en la tabla, algunas
pueden actuar conjuntamente. Por ejemplo, la meniscectomía total
predispone a la aparición de una artrosis compartimental de rodilla,
pero el riesgo es más alto en aquéllos que tienen nódulos de Heberden.
Un subgrupo de pacientes con condrocalcinosis desarrollaron una artrosis
bastante agresiva, con localizaciones poco habituales (muñeca,
metacarpofalángicas), con osteofitos y quistes subcondrales prominentes
y mayor potencial destructivo. La presencia de cristales de
hidroxiapatita en el cartílago se asocia a artrosis destructiva o a
agudizaciones de tipo inflamatorio. En conclusión, la diversidad de los
factores etiológicos sugiere que la artrosis es un proceso heterogéneo,
con diferentes formas de inicio que alteran la integridad del cartílago
y secundariamente a las demás estructuras articulares.
FACTORES DE RIESGO
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Factores de Riesgo
asociados con Artrosis Generales |
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Riesgo fuerte
positivo
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Aumento de la edad
|
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Historia familiar
positiva |
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Obesidad
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Riesgo débil positivo
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Menopausia precoz
|
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Post ooforectomía
|
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Diabetes
|
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Hipertensión
|
Riesgo negativo
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Osteoporosis
|
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Tabaco
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Locales
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Inestabilidad
articular / hipermovilidad
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Forma articular
anormal (congénita o adquirida)
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Trauma
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Actividades físicas
especiales |
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ANATOMÍA PATOLÓGICA
E1 dato, más significativo de degeneración artrósica del cartílago
articular, lo constituye la pérdida de su característico brillo azulado
y lisura para tornarse de un color amarillento y felpudo, con menor
consistencia y firmeza.
Macroscópicamente depende de la fase en que se encuentre
la artrosis:
Fase I: CARTÍLAGO SANO
Fase II: FIBRILACIÓN: Esta fase marca el inicio del desgaste del
cartílago.
Fase III: FISURACIÓN: Degradación más profunda del cartílago. Presencia
de fisuras pronunciadas en el mismo.
Fase IV: ULCERACIÓN: Aparición del hueso subcondral en la superficie
articular, debido a la desaparición total del cartílago.
Microscópicamente se observa:
Disminución de la sustancia fundamental del cartílago.
Aumento de la celularidad del cartílago articular, inicialmente.
Autodegradación irreversible por acción enzimática.
Cartílago articular. La anormalidad más temprana es un aumento en
el contenido de agua del cartílago: a continuación se produce la
desintegración de las grandes moléculas de condromucoproteínas y pérdida
de proteoglicanos. Estos aspectos pueden atribuirse a la insuficiencia
por fatiga de la red del colágeno. A medida que el cartílago se i vuelve
edematoso y blando, la lesión secundaria de los condrocitos puede ser
causa de sucesiva desintegración de la matriz debida a la liberación de
enzimas celulares. La progresiva deformación del cartílago añade una
ulterior sobrecarga a la red del colágeno. Los primeros signos visibles
son el reblandecimiento y disociación de la superficie del cartílago.
Gradualmente, las hendiduras llegan a ser más acentuadas, hasta que se
produce el desgaste evidente o fibrilación del cartílago normalmente
liso y deslizante. Las alteraciones tempranas se describen a veces como
condromalacia y, si bien no son reversibles, no avanzan necesariamente
hasta la destrucción articular completa. Existen incluso pruebas de
intentos de reparación en la formación de acumulaciones de condrocitos
en el cartílago vaciado de su matriz, y algunos autores afirman que, con
ocasión de la insuficiencia del cartílago, aumenta la síntesis de
proteoglicanos.
Hueso. Hay aumento en la vascularidad y en la actividad del hueso
subcondral con áreas de esclerosis y áreas de quistes (quistes
subcondrales en las áreas epifisarias de sobrecarga.) o poróticas. El
hueso subarticular reacciona en forma de engrosamiento al aumento de la
sobrecarga y en la radiografía se manifiesta en forma de esclerosis en
el segmento sobrecargado. Las fisuras en la placa ósea subcondral
permiten la transmisión de la presión al hueso esponjoso, lo que conduce
a la formación de quistes. La desintegración progresiva del cartílago
puede conducir eventualmente a la abrasión de la superficie y a la
denudación completa del hueso en las áreas de sobrecarga máxima.
Borde o margen articular: A medida que aumenta la inestabilidad,
el cartílago intacto en las áreas desprovistas de carga prolifera y se
osifica, produciendo excrecencias óseas (osteofitos). También aparecen
crecimientos de cartílago (condrofitos). Este proceso de «remodelación»
restaura en cierta medida la congruencia de las superficies articulares
con malposición progresiva. Por tanto, el aspecto final está determinado
por el equilibrio entre pérdida de cartílago, fragmentación del hueso,
esclerosis trabecular y remodelación osteofítica, o sea, equilibrio
entre destrucción y reparación.
Cuerpos libres intraarticulares, que pueden ser elementos
cartilaginosos, osteocartilaginosos u osteofitos rotos, recubiertos de
cartílago hialino.
Membrana y cápsulas sinoviales. Por regla general existe cierto
grado de inflamación en la artrosis; en ocasiones, la inflamación
precede a la lesión del cartílago, pero habitualmente es el resultado de
la deposición de restos de cartílago y hueso en la cavidad sinovial. Las
partículas penetran entonces hasta las capas subsinoviales y la fibrosis
resultante puede extenderse a la cápsula, que llega a engrosarse y se
convierte en inelástica; a medida que madura el tejido fibroso, se
retrae y limita de esta manera el movimiento.
Tejido periarticular: se encuentran tendonitis o bursitis
acompañando a la artrosis tal vez por la sobrecarga mecánica de la
articulación. La pérdida de la masa muscular es importante y determina
incapacidad o invalidez.
Hidrartros. Es decir, aumento del líquido sinovial que aparece
amarillento y viscoso.
Síntomas
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Dolor. Es la manifestación más típica. Está relacionado con el
movimientos se agudiza con su iniciación y se calma en el curso del
mismo para volver a aparecer al cabo del tiempo. Es el llamado "ritmo
artrósico del dolor. El dolor temprano se alivia con el reposo, pero con
el tiempo el alivio se consigue más lentamente. El dolor puede
tener tres orígenes distintos: capsular (por acción de fuerzas
extremas), muscular (después de ejercicio) y venoso (dolor en
reposo). |
 |
Rigidez. Provoca limitación de la movilidad de la articulación y de la capacidad
funcional del miembro. La rigidez de puesta en marcha dura solo unos
minutos y reaparece después del reposo prolongado. Con la
evolución de la artrosis se hace constante y progresiva.
|
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Deformidad de la articulación,
en ocasiones y en algunas localizaciones. Generalmente precede
al comienzo de la artrosis( genu varo), pero puede ser también
el resultado de un desequilibrio muscular, contractura capsular
o inestabilidad articular. |
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Crepitación y ruidos articulares,
que traducen la pérdida la lisura del cartílago.
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Tumefacción. En las
articulaciones periféricas puede observarse un derrame
articular, engrosamiento sinovial o capsular u osteofitos.
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Dato importante es la ausencia da fenómenos infecciosos, locales o
generales. |
Signos
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Atrofia muscular. En los casos
evolucionados. |
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Palpación dolorosa.
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Movilidad limitada, pero
con frecuencia es indolora excepto en posiciones forzadas.
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Crepitación.
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Inestabilidad articular en
fase tardía por pérdida de cartílago y hueso, contractura
capsular asimétrica y debilidad muscular.
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Tumefacción por
engrosamiento sinovial o por derrame.
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Los signos radiológicos cardinales son:
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Disminución de la interlínea
articular, como reflejo de la pérdida del cartílago;
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Osteofitos en los márgenes de la
articulación, que no son sino el resultado de la proliferación
reactiva del hueso subcondral a la destrucción cartilaginosa;
están recubiertos de fibrocartílago;
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Esclerosis del hueso subcondral, y
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En ciertas localizaciones
(cadera), presencia de geodas o quistes subcondrales que se
originan a consecuencia de la hiperpresión intraarticular que
escapa a través de pequeñas fallas de la cortical. Como signo
negativo, no hay osteoporosis regional.
|
En estadios tempranos, la radiografía puede ser normal. En las
artrosis avanzadas son comunes grandes deformidades y subluxaciones.
Recordaremos que en sujetos asintomáticos la radiografía puede dar
signos radiológicos de artrosis, en particular osteofitos, y que más del
40% de los que tienen signos radiológicos de artrosis no tienen clínica.
En ocasiones, las radiografías sucesivas muestran una destrucción
ósea rápida e importante. Esto ocurre , particularmente en pacientes a
quienes se les ha administrado grandes cantidades de analgésicos y
antiinflamatorios y que continúan con una actividad vigorosa.
Basándose en las radiografías anteroposteriores de la rodilla con
carga Archibeck ha clasificado la artrosis en 5 estadios, :
Estadio I. Interlínea articular disminuida en altura al 50 %
en el compartimiento afectado (habitualmente interno); normal en el
opuesto.
Estadio II. Desaparición completa de la interlínea del lado
afectado, rodilla inestable; compartimiento opuesto indemne.
Estadio III. Usura ósea inferior a 5 mm; rodilla más inestable
y comienza a lesionarse el cóndilo femoral opuesto por acción de la
espina tibial.
Estadio IV. Usura ósea mayor, entre 5 mm y 1 cm; afectación
notable del compartimiento contralateral.
Estadio V. Usura ósea superior a 1 cm; subluxación lateral de
la tibia y lesión femorotibial global, que normalmente se extiende a la
articulación femoropatelar.
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Hallazgos Radiológicos de
Artrosis |
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Articulaciones diartrodiales
Formación de osteofitos
Disminución del espacio articular
Esclerosis del hueso subcondral
Formación de quistes óseos
Alteración en el contorno óseo
Calcificaciones periarticulares
Edema de partes blandas |
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Columna
Osteofitos anteriores y laterales (espondilosis)
Disminución del espacio del disco
Cambios en las articulaciones facetarias (diartrodiales) y en
las estructuras óseas del arco
neural posterior (espondilolisis)
Subluxación (espondilolistesis)
Calcificaciones ligamentosas (en la hiperostosis esquelética
idiopática difusa) |
Se sabe muy poco de la evolución natural de la artrosis. En general
la enfermedad evoluciona lentamente de modo no lineal y parte del
deterioro funcional o de los síntomas pueden deberse al envejecimiento
de la persona. También hay mejorías sintomáticas que pueden depender en
parte a adaptación a la artrosis y a cambios en las demandas del
enfermo. Los cambios en la Radiología no se correlacionan con cambios en
los síntomas ni en la función. A largo plazo muchos enfermos se
estabilizan y la mejoría sintomática es común. Posibles factores de mal
pronóstico son la obesidad y la inestabilidad articular. Si ninguna de
estas condiciones está presente se puede entregar a los enfermos un
pronóstico relativamente optimista.
Según su localización o especial peculiaridad, pueden diferenciarse
varios subgrupos dentro de las artrosis:
-
Artrosis de las IFD o nódulos deHeberden.
Predomina en mujeres, con clara historia familiar casi siempre. A
veces de comienzo agudo, progresa lentamente terminando por afectar
a todos los dedos, formando unos pequeños nódulos dorsolaterales
casi siempre indoloros. Constituyen más un problema estético que
médico.
-
Artrosis de las IFP o nódulos de Bouchard. Son el
equivalente de los nódulos de Heberden en estas articulaciones, con
los que pueden coexistir.
-
Artrosis trapezometacarpiana o rizartrosis del pulgar.
Puede asociarse a las anteriores. A veces bien tolerada, otras muy
dolorosa o incapacitante (para hacer la "pinza" con el pulgar). En
estadios avanzados, la articulación se deforma; entonces suele
disminuir el dolor.
-
Artrosis de las grandes articulaciones, rodilla,
columna, cadera, etc. Pueden ser idiopáticas y secundarias.
-
Artrosis generalizada idiopática. Se presenta en
mujeres alrededor de la perimenopausia; tiene un fuerte componente
genético. Afecta las articulaciones interfalángicas de los dedos,
trapezometacarpianas, rodillas, interapofisiarias cervicales y
lumbares, y a veces la primera metatarsofalángica. Después de un
comienzo más aparatoso que los demás tipos de artrosis los síntomas
van remitiendo paulatinamente en la mayoría de los casos, con poca
repercusión funcional.
-
Artrosis erosiva de las manos. Existen signos
inflamatorios y erosiones radiológicas en las articulaciones
interfalángicas y en las trapezometacarpianas, que progresan
rápidamente en 1-2 años para luego ralentizarse. A veces se asocia a
artrosis de rodillas y del raquis, lo que plantea la duda de si este
tipo de artrosis es realmente distinto de la artrosis generalizada o
si la agresividad del proceso es debida a factores locales añadidos
a factores sistémicos.
La artrosi puede localizarse, prácticamente en cualquier articulacion, pero los sitios más frecuentes se muestran en la figura:
Está dirigido a cubrir cuatro aspectos:
Las principales guías de práctica clínica consideran que las medidas
no farmacológicas deben ser la intervención inicial y constituyen el
pilar básico del tratamiento del paciente con artrosis de miembros
inferiores.
Va encaminado a:
 |
Corregir la obesidad.
|
 |
Mejorar la movilidad articular con
ejercicios. |
 |
Restringir las actividades
(laborales) que sobreutilicen la articulación afecta.
|
 |
Preparación psicológica del futuro
paciente artrósico, haciéndole
comprender que va a llevar una vida activa, aunque con ciertas
limitaciones. |
En primer lugar la educación del paciente. Las
enfermedades crónicas requieren que el paciente asuma responsabilidad en
su cuidado. Un paciente bien informado sobre su enfermedad, su
pronóstico y su tratamiento, estará mejor preparado para enfrentarse a
ella y minimizar sus consecuencias. El enfermo debe conocer su enfermedad y
saber que a diferencia de la artritis reumatoide no es probable que
desarrolle en el futuro una incapacidad importante. Debe saber que hay
que proteger la articulación del sobreuso, pero evitar el reposo total.
El entrenamiento en normas de protección articular permite a la persona
con artrosis conocer los cambios que puede introducir en la forma de
realizar algunas actividades y/o cuáles evitar.
Las técnicas de conservación de la energía reducen el cansancio y
permiten ahorrar esfuerzo sobre las actividades cotidianas.
En segundo lugar deben aprender el ejercicio
terapéutico. La terapia física es muy importante, así
deben aprender ejercicios suaves que deben realizar a diario, con el fin
de mantener la potencia muscular y un rango de movilidad lo más completo
posible de las articulaciones afectadas. En las frases tempranas
el dolor se acusa principalmente en los grados extremos de movimiento
por lo que el aumento de la amplitud (por el ejercicio o manipulación
suave) reduce la sobrecarga capsular. Con esto se consigue aliviar los
síntomas y mejorar la función. La mayoría de los enfermos necesita
estimulación para mantenerse activos y aprender a alternar períodos
cortos de trabajo o actividad con períodos cortos de reposo.
En tercer lugar, se debe reducir el "stress" (la carga)
articular lo que puede aliviar y mejorar el pronóstico. Los obesos con
artrosis de las articulaciones de las extremidades inferiores deben ser
ayudados a bajar de peso. El uso de bastón reduce la carga de la rodilla
o cadera contralateral en un 30% a un 60%. Otras medidas son el uso de
zapatos con suelas que absorban el shock, corregir un largo de piernas
desigual o de deformaciones en angulación (corregir un genu varo).
Evitar las actividades que resulten en impacto repetido (algunos
deportes, posiciones del trabajo) o las que produzcan dolor prolongado
post ejercicio.
-
TRATAMIENTO SINTOMÁTICO DEL DOLOR.
 |
Reposo relativo o periodos
intermitentes de reposos completo.
|
 |
Calor local
|
 |
Fármacos. En La artrosis hay un
abuso en el uso de drogas.
 |
El uso de analgésicos simples regularmente o según demanda es útil.
 |
Paracetamol. Debe
ser utilizado como fármaco de primera línea en
el tratamiento de la artrosis en pacientes con
dolor leve o moderado en dosis de hasta 4 gramos
al día. |
 |
Analgésico
opioides. Su uso se reserva a los episodios de
reagudización del dolor crónico, en breves
periodos de tiempo y considerando la posible
aparición de efectos adversos.
|
|
 |
Los antiinflamatorios
no esteroideos (AINE) alivian el dolor y la rigidez
en un grupo de enfermos, al menos por un corto plazo.
Están indicados en pacientes que no responden de forma
adecuada al tratamiento con paracetamol. El
uso prolongado de AINE conduce a numerosas
complicaciones por su toxicidad potencial y se ha
descrito que algunos AINE aceleran el daño articular.
|
 |
Los corticoides
intraarticulares sólo están indicados en los casos
de sinovitis agudas con derrame inducidas o no por
cristales. |
 |
Condroprotectores. Son unas sustancias, que tienen un efecto beneficioso
sobre el cartílago articular afectado por una enfermedad
degenerativa articular.
|
|
Algunas sustancias se encuentran formando parte de los
proteoglicanos, componentes normales del cartílago
articular y del líquido sinovial. Entre estos se
encuentran los:
-
glicosaminoglicanos polisulfatados (Gags),
-
los precursores de los mismos (Pre Gags),
-
y el glicosaminoglicano no sulfatado como el ácido
hialurónico.
El uso de componentes naturales del cartílago hialino y
líquido sinovial, tales como los glicosaminoglicanos (Gags)
o sus precursores aminoazúcares (Pre Gags), así como el
ácido hialurónico, tienen un efecto beneficioso en el
tratamiento de la enfermedad degenerativa articular. Sin
embargo, la utilización racional de los mismos no debe
generar expectativas desmesuradas.
Los Gags son productos mayormente extraídos de
traquea y pulmón bovinos, y de cartílago de tiburón,
siendo el más utilizado el condroitin sulfato.
Estructuralmente son cadenas de polisacáridos y
constituyen uno de los cuatro componentes de los
proteoglicanos. Estos a su vez forman una parte
importante del cartílago hialino. Su efecto
condroprotector fue demostrado en estudios in vitro e in
vivo, ya que inhiben la fibrilación y erosión del
cartílago mejorando la retención de proteoglicanos por
él mismo. A su vez tienen un efecto antiinflamatorio al
bloquear las enzimas condrodestructoras que aparecen en
los procesos degenerativos.
Los pre Gags son las sustancias precursores de
los Gags. La glucosamina es el sacárido más importante
que se encuentra en los Gags. Su efecto provendría del
aporte a los condrocitos, de una matriz para la síntesis
de glicosaminoglicanos articulares. Actualmente se
comercializa en forma de sulfato de glucosamina e hidrocloruro de glucosamina.
Existen varias hipótesis en cuanto al mecanismo por el
cual ejerce su acción analgésica: disminución de los radicales
superoxido e inhibición de la síntesis de óxido nítrico
inicialmente. Posteriormente se complementaría a largo plazo con
un efecto sobre las actividades metabólicas del cartílago,
estimulando la fase anabólica con producción de proteoglicanos y
deprimiendo las catabólicas, frenando así la actividad de las
metaloproteasas.
Los estudios que se han efectuado sugieren que la dosis
ideal es de 1500 mg de glucosamina y 1200 mg de
condroitin sulfato.
La duración del tratamiento debe ser al menos de 8
semanas o constante mientras dure el beneficio.
Se obtiene menos benéficos en pacientes en estados
avanzados de enfermedad degenerativa, ya que el
cartílago articular ha desaparecido, y la articulación
se ha vuelto "seca" por falta de líquido sinovial.
El sulfato de glucosamina y de condroitina, presenta un
efecto antiinflamatorio entre 50 y 300 veces más bajo
que la indometacina, pero la toxicidad de ésta es de
1000 a 4000 veces mayor. Por otra parte, la tolerancia
de este fármaco es similar a la del placebo por lo que,
cuando se administra no precisa ningún otro medicamento
adicional para proteger la mucosa gástrica.
Efectos adversos
Se han hecho estudios para valorar los efectos adversos
del tratamiento con glucosamina y han habido pocos efectos
adversos o abandonos de estos estudios. Tendieron a
ocurrir menos frecuentemente en los pacientes con
glucosamina que en los que se encontraban en el grupo de
los AINEs. Un estudio de gran tamaño no enmascarado con
1208 pacientes tomando glucosamina oral a dosis de 1.5
g/día durante 13 a 99 días presentó 28 pacientes que
suspendieron el tratamiento debido a efectos adversos.
Los efectos adversos que se hallaron en más de 1% de los
pacientes fueron dolor epigástrico/molestia, pirosis,
diarrea, y náuseas.
Comentario
La evidencia que la glucosamina y la condroitina son
efectivas en artrosis continua en construcción. Hay dos
revisiones de las "buenas" de los estudios más antiguos
y pequeños, que han llegado a esta conclusión, y un
nuevo ensayo aleatorizado de cierta calidad que
demuestra un claro efecto modificante de la enfermedad,
demostrando también una mejoría en el dolor y la
funcionalidad y ausencia de daño a largo plazo. Añadido
a esto es el volumen acumulativo de evidencias
anecdóticas de profesionales quienes han prescrito
glucosamina con buenos resultados, y de aquellos
individuos que lo han usado y han informado de los
mismos buenos efectos.
Podríamos aun argumentar que carecemos de resultados de
un gran estudio aleatorizado usando una preparación
estandarizada de glucosamina, e independiente de los
fabricantes. Eso está en camino. Los Institutos
Nacionales de Salud en USA están financiando cuantiosas
investigaciones en el área de terapias complementarias,
y la glucosamina esta cerca de, si no en la cima, de la
lista.
Un punto práctico que surge de varios estudios es que la
glucosamina tarda un mes en demostrar sus efectos
plenamente. Otra cosa es que ahora tenemos alguna
evidencia que la condroitina es también eficaz . Una
tercera, es la evidencia sobre la formulación y la
estabilidad, que es notable por su ausencia. No hay
ayuda, hasta ahora, para escoger una de las diferentes
preparaciones disponibles como la mejor (si es que
existe alguna mejor). La más barata podría ser un buen
principio para empezar.
Bibliografía:
1. TE Towheed et al. Glucosamine therapy for treating
osteoarthritis (Cochrane Review). In: The Cochrane
Library, Issue 1, 2001. Oxford: Update Software.
2. TE McAlindon et al. Glucosamine and chondroitin for
treatment of osteoarthritis. A systematic quality
assessment and meta-analysis. JAMA 2000 283: 1469-1473.
3. JY Reginster et al. Long-term effects of glucosamine
sulphate on osteoarthritis progression: a randomised,
placebo-controlled clinical trial. Lancet 2001 357:
251-256.
Ácido hialurónico intraarticular: (Viscosuplementación). Es el componente principal del
líquido sinovial, pero el que se utiliza comercialmente
es sintético. Cuando se lo inyecta en una articulación
artrósica aumenta la viscosidad del mismo, mejorando la
lubricación y la nutrición del cartílago. Permanece en
la articulación solamente 48 horas, pero la duración de
la mejoría es de 6 a 12 meses. Se dan una serie de 3-5
inyecciones intraarticulares. Usted no puede tener éstos
inyecciones si usted es alérgico a los huevos o a las
plumas.
El ácido hialurónico es una terapéutica cada vez más
utilizada en el tratamiento de la artrosis debido a sus
propiedades analgésicas y regeneradoras del cartílago
articular.
Acción. El ácido hialurónico es un componente importante
de las matrices extracelulares corporales y está
presente en unas concentraciones particularmente altas
en el cartílago y líquido sinovial. El ácido hialurónico
endógeno proporciona viscoelasticidad al líquido
sinovial, fundamental para sus propiedades de lubricante
y amortiguador, y esencial para la correcta estructura
de los proteoglicanos en el cartílago articular. La
administración intraarticular de ácido hialurónico
mejora la movilidad de las articulaciones con la
superficie del cartílago degenerada y con alteraciones
patológicas en el líquido sinovial. Los efectos
beneficiosos del ácido hialurónico exógeno pueden
derivarse de sus interacciones con algunos componentes
de la cavidad sinovial (sinoviocitos y condrocitos).
El mecanismo de acción de este ácido y su máxima
tolerancia la tiene cuando se administra por
infiltración intraarticular. Está indicado no sólo para
rodilla, sino también en hombro, tobillo y cadera. La
efectividad de la terapia con la administración de ácido
hialurónico se produce en las fases iniciales o
intermedias de la artrosis.
El ácido hialurónico es una molécula de acción
sintomática lenta y duradera, de modo que se prolonga
durante seis meses o más tiempo incluso. Ejerce un
efecto sobre la inflamación al actuar sobre determinados
radicales libres del oxígeno e inhibir la migración y
quimiotaxis leucocitaria así como la fagocitosis por
mononucleares y al reducir la síntesis de
prostaglandinas E2 y de bradicinina.
Uso terapéutico: Tratamiento sintomático del dolor y de
la función articular en la artrosis de rodilla. También
se puede usar en la postcirugía de osteotomía.
Se indicó en condromalacia rotuliana, condromalacia
fémoro-patelar y lesiones unicompartimentales con mejora
funcional y reducción del dolor. Se ha demostrado que,
la inyección intraarticular de ácido hialurónico en la
rodilla mejora los parámetros de calidad de vida, como
andar, subir escaleras o entrar y salir de vehículos, y
que después de un año del ciclo de inyecciones no se han
observarse pérdidas adicionales de espacio articular
radiológico.
Presentación: Se presenta en viales y jeringas
precargadas conteniendo 2 ml de solución.
Como conclusión, para un uso racional de los
condroprotectores no debemos esperar de ellos más de lo
que pueden aportar. Si no se lo acompaña de un manejo
dietético y un control de la actividad física, la
artrosis evolucionará sin ningún retraso. Su efecto
antiinflamatorio mejorará el bienestar del paciente,
pero el ejercicio y el sobrepeso, tarde o temprano
destruirán el cartílago, agravando el proceso
degenerativo.
Otros condroprotectores son el ácido graso omega 3.
Su acción protectora se debe a un efecto
antiinflamatorio al bloquear leucotrienos y
prostaglandinas que aparecen en la enfermedad
degenerativa articular. Actualmente no están
comercializados.
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Diacereína
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MECANISMO DE ACCIÓN. Inhibe las citoquinas pro-inflamatorias
y pro-catabólicas como la interleuquina-1, que desempeña un
importante papel en la degradación del cartílago articular, e
inhibe la producción y liberación de enzimas que degradan el
cartílago (colagenasa y estromelisina).
1. La diacereína se ha comercializado únicamente para el
tratamiento sintomático de la artrosis, no habiendo demostrado
su utilidad en frenar la progresión de la enfermedad.
2. Su inicio de acción es lento, entre 4-6 semanas, siendo
necesario en ocasiones simultanear su administración con la de
un analgésicos o AINE hasta la aparición del efecto. La
reducción sintomática alcanzada permanece por lo menos 2 meses
tras la suspensión del tratamiento.
3. Comparado su eficacia frente a otro fármaco, no ha
mostrado claras diferencias en el control del dolor o la
progresión del deterioro funcional.
4. La principal reacción adversa es la diarrea, de alta
incidencia, dependiente de la dosis. La tasa de abandonos en
ensayos clínicos fue muy alta.
5. Se han realizado pocos ensayos clínicos del medicamento, y
se desconoce la relevancia clínica de los resultados obtenidos
en ellos.
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Infiltraciones intraarticulares
con corticoides |
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Ortesis en algunos casos.
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TRATAMIENTO QUIRÚRGICO.
El tratamiento quirúrgico está indicado cuando el dolor y la función
articular no son controlados con medidas conservadoras. La oportunidad
de la cirugía y la mejor operación para cada paciente requiere de una
cuidadosa evaluación conjunta entre los enfermos y sus médicos.
Hay diversos procedimientos, todos ellos encaminados a suprimir el dolor
y mejorar la movilidad de la articulación artrósica
Hay técnicas:
-
Extraarticulares.
-
Intraarticulares.
Extraarticulares
Intraarticulares
-
Artrotomía.
No es una técnica del todo aceptable ya que respeta la estructura
dolorosa más importante la cápsula.
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Artroplastias, la cirugía de reemplazo de cadera o rodilla está
indicada en la mayoría de los casos avanzados
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Artrodesis. Es la fusión ósea articular.
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