Tendinitis del extensor largo del pulgar
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Anatomía
El extensor largo del pulgar es un músculo profundo del compartimento posterior del antebrazo. Su tendón permite extender la falange distal del pulgar y participa también en la extensión de la metacarpofalángica y en la mecánica global del pulgar.
Origen
Se origina en la cara posterior del cúbito y en la membrana interósea. Su tendón discurre por el tercer compartimento extensor y gira alrededor del tubérculo de Lister, que actúa como una polea anatómica en la cara dorsal del radio distal.
Tras rodear el tubérculo de Lister, cruza oblicuamente el dorso de la muñeca y se dirige hacia el pulgar, delimitando junto con otros tendones la tabaquera anatómica, donde también discurre la arteria radial.
Finalmente se inserta en la base de la falange distal del pulgar. El tendón desliza dentro de una vaina sinovial larga, lo que facilita su movimiento, pero también puede favorecer fenómenos inflamatorios o degenerativos si existe fricción repetida.
Inervación
Está inervado por el nervio interóseo posterior (C7-C8), continuación de la rama profunda del nervio radial.
Función
Su función principal es la extensión de la falange distal del pulgar. También contribuye a la extensión de la metacarpofalángica y participa en la estabilización del pulgar durante la pinza y la prensión.
¿Qué la causa?
La tendinitis del extensor largo del pulgar consiste en la inflamación o irritación de su tendón o de su vaina sinovial. Este tendón es especialmente vulnerable a la fricción en el paso por el tubérculo de Lister y el tercer compartimento extensor.
Principalmente es una lesión por sobreuso, provocada por movimientos repetitivos del pulgar o de la muñeca. Puede aparecer al usar herramientas, teclear, escribir en el móvil, hacer tareas de precisión o practicar deportes como escalada, tenis o golf.
También puede desarrollarse tras una fractura del radio distal, por cambios en el deslizamiento tendinoso, o asociarse al uso prolongado del ratón y a gestos repetitivos mantenidos.
Síntomas comunes
- Dolor localizado en la parte posterior de la muñeca, hacia el lado radial.
- Sensibilidad al tacto sobre el trayecto del tendón.
- Dolor que aumenta al extender el pulgar.
- Sensación de resalte o bloqueo al mover el pulgar.
- Pérdida de fuerza de prensión.
- Dificultad para extender completamente el pulgar.
Diagnóstico
El diagnóstico se basa principalmente en la exploración clínica. La ecografía de alta resolución puede confirmar el diagnóstico y mostrar engrosamiento tendinoso, líquido en la vaina o alteraciones del deslizamiento.
No debe confundirse con la tenosinovitis de De Quervain, que afecta al primer compartimento extensor, ni con otros cuadros de dolor radial de muñeca.
Factores de riesgo
- Actividades laborales repetitivas con movimientos de pinza.
- Deportes con esfuerzo repetido de la muñeca y el pulgar.
- Fracturas o cirugías previas del radio distal.
- Mala ergonomía o mala técnica de movimiento.
- Falta de fuerza o flexibilidad en muñeca y antebrazo.
Prevención
- Calentamiento adecuado antes de actividades manuales intensas.
- Pausas regulares durante el trabajo repetitivo.
- Mejora de la ergonomía al usar teclado, ratón o herramientas.
- Fortalecimiento y estiramiento de la musculatura del antebrazo.
- Corrección de la técnica deportiva o gestual.
Tratamiento
Fase inicial
- Reposo relativo y modificación de la actividad.
- Crioterapia local 10-15 minutos cada 2-3 horas.
- Antiinflamatorios no esteroideos.
- Férulas o vendajes para inmovilizar la muñeca y el pulgar.
- Estiramientos y ejercicios progresivos según tolerancia.
Fase intermedia
- Ejercicios de fortalecimiento progresivo.
- Terapia manual y fisioterapia.
- Infiltraciones de corticosteroides en casos seleccionados.
Fase final o casos crónicos
- Cirugía para liberar el tendón si existe atrapamiento severo, rotura o fracaso del tratamiento conservador.
Ejercicios de rehabilitación
Fase 1: aguda
- Crioterapia: aplicar hielo envuelto en un paño o compresa fría sobre la zona dolorosa durante 10-15 minutos, varias veces al día.
- Reposo funcional: evitar movimientos que agraven los síntomas, especialmente la extensión repetida del pulgar.
- Movilidad pasiva: con ayuda de la otra mano, mover suavemente el pulgar en varias direcciones sin dolor.
Fase 2: subaguda
- Deslizamiento tendinoso: con el antebrazo apoyado, mover suavemente el pulgar desde una posición de reposo hasta la extensión completa y volver de forma controlada.
- Movilidad activa asistida: colocar una goma elástica suave entre el pulgar y el índice y realizar movimientos controlados de apertura del pulgar.
Fase 3: fortalecimiento
- Ejercicio con esponja blanda: apretar una esponja o pelota blanda incluyendo el pulgar, mantener 5 segundos y relajar.
- Extensión con goma elástica: estirar lateralmente el pulgar contra una resistencia suave, sin provocar dolor.
Fase 4: retorno funcional
- Simulación de actividades: practicar tareas cotidianas como abrir botellas, sujetar objetos pequeños o girar llaves.
- Coordinación fina y pinza: ejercicios con monedas, botones o pinzas para mejorar la destreza.
Consejo: detener el ejercicio si aparece dolor agudo y progresar siempre de forma individualizada.
Pronóstico
Con tratamiento adecuado y reposo, la mayoría de los casos mejora en pocas semanas. Sin embargo, si no se trata a tiempo, pueden aparecer complicaciones como dolor crónico, atrapamiento persistente o incluso rotura tendinosa en casos avanzados.
Rehabilitación de muñeca y mano
La recuperación funcional suele requerir un programa de rehabilitación adaptado al tipo de lesión, al tratamiento realizado y a la evolución clínica del paciente.