Pinzamiento interno de hombro
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Qué es el pinzamiento interno de hombro
El pinzamiento interno de hombro es un problema que aparece cuando ciertas estructuras del hombro contactan entre sí en posiciones extremas, sobre todo durante la abducción y la rotación externa. A diferencia del síndrome subacromial, aquí el conflicto no se produce en el espacio subacromial, sino en la parte interna o posterosuperior de la articulación glenohumeral.
En términos simples, durante algunos movimientos el manguito rotador y el labrum pueden quedar sometidos a un roce o contacto repetido que favorece dolor y lesiones asociadas. Este cuadro se observa especialmente en deportistas que lanzan o realizan gestos repetidos por encima de la cabeza.
No se trata de un “pinzamiento” igual al subacromial, y por eso conviene diferenciar ambas entidades para no mezclar causas, exploración y tratamiento.
Cómo se produce
El mecanismo clásico del pinzamiento interno aparece cuando el hombro se coloca en abducción y rotación externa. En esa posición, la cara articular de algunos tendones del manguito rotador, sobre todo supraespinoso e infraespinoso, puede contactar con la región posterosuperior de la glenoides y con el labrum.
Este contacto puede ser fisiológico hasta cierto punto, pero cuando se repite mucho o existe una alteración del gesto, de la estabilidad o de la movilidad, el roce se vuelve patológico y empieza a producir síntomas.
En muchos pacientes influyen varios factores a la vez: microinestabilidad, rigidez capsular posterior, discinesia escapular, mala técnica deportiva o sobrecarga repetida.
| Factor | Cómo influye |
|---|---|
| Gestos repetidos de lanzamiento | Aumentan la exposición a posiciones extremas del hombro |
| Microinestabilidad | Favorece una mecánica menos estable de la cabeza humeral |
| Rigidez capsular posterior | Altera la cinemática glenohumeral y cambia el patrón de contacto interno |
| Discinesia escapular | Modifica la posición y la eficiencia del hombro durante el gesto |
En quién es más frecuente
El pinzamiento interno se describe con especial frecuencia en deportistas que realizan lanzamientos o gestos repetidos por encima de la cabeza. Es típico en béisbol, balonmano, tenis, voleibol y en otras disciplinas en las que el hombro trabaja de forma explosiva y repetitiva en rangos altos.
También puede aparecer en personas no deportistas, pero en ese contexto suele ser menos típico y obliga a valorar si predominan otros problemas asociados, como inestabilidad, lesiones del labrum o alteraciones del control escapular.
- Deportistas de lanzamiento.
- Jugadores de deportes por encima de la cabeza.
- Pacientes con microinestabilidad glenohumeral.
- Personas con rigidez capsular posterior o alteraciones del patrón escapular.
Síntomas
Los síntomas suelen aparecer durante gestos concretos, más que como un dolor constante en reposo. El paciente a menudo refiere molestias cuando coloca el brazo hacia atrás y gira el hombro, especialmente en fases de armado o aceleración del lanzamiento.
- Dolor profundo en la parte posterior o posterosuperior del hombro.
- Molestias durante el lanzamiento o durante gestos por encima de la cabeza.
- Pérdida de rendimiento deportivo.
- Sensación de hombro menos preciso, menos estable o fatigado.
- Dolor asociado a determinadas posiciones extremas del brazo.
A diferencia del pinzamiento subacromial, no siempre predomina el dolor lateral típico al elevar el brazo. Aquí la localización y el gesto desencadenante son pistas importantes.
Lesiones asociadas
El pinzamiento interno rara vez se interpreta de forma aislada. Muchas veces forma parte de un problema funcional más amplio y se asocia a lesiones del manguito, del labrum o a alteraciones de la estabilidad del hombro.
- Lesiones parciales articulares del manguito rotador.
- Lesión SLAP u otras lesiones del labrum glenoideo.
- Microinestabilidad o inestabilidad de hombro.
- Discinesia escapular.
- Rigidez capsular posterior y déficit de rotación interna.
Por eso, cuando se diagnostica este cuadro, conviene buscar qué otros factores están manteniendo la mala mecánica del hombro.
Diagnóstico
El diagnóstico se basa en la historia clínica, la exploración física y, cuando hace falta, en pruebas de imagen. Es importante distinguir este cuadro de otras causas de dolor de hombro en deportistas.
Historia clínica
Orienta mucho saber en qué gesto aparece el dolor, si el paciente practica deporte de lanzamiento, si ha notado pérdida de rendimiento y si existen antecedentes de inestabilidad o de dolor posterior del hombro.
Exploración física
Se valoran rangos articulares, estabilidad, dolor provocado en posiciones de abducción y rotación externa, movilidad capsular, fuerza del manguito y patrón escapular. No suele bastar con una sola maniobra; lo importante es el conjunto clínico.
Pruebas de imagen
La resonancia magnética puede ayudar a detectar lesiones parciales del manguito, afectación del labrum y otros hallazgos asociados. Las radiografías pueden complementar el estudio, aunque muchas veces no explican por sí solas el problema funcional.
| Elemento diagnóstico | Utilidad |
|---|---|
| Historia clínica | Relacionar dolor con gestos de lanzamiento o posiciones extremas |
| Exploración física | Valorar estabilidad, movilidad, dolor posterior y control escapular |
| Resonancia magnética | Buscar lesiones del manguito y del labrum asociadas |
| Radiografías | Complementar el estudio y descartar otras alteraciones |
Tratamiento
El tratamiento suele empezar de forma conservadora. El objetivo no es solo reducir el dolor, sino corregir los factores mecánicos que favorecen el conflicto interno del hombro.
Tratamiento conservador
- Reposo relativo o modificación temporal del gesto deportivo.
- Control del dolor y de la inflamación cuando estén presentes.
- Trabajo de movilidad, especialmente si existe rigidez capsular posterior.
- Fortalecimiento del manguito rotador y de la musculatura escapular.
- Reeducación técnica y progresión controlada hacia la vuelta al deporte.
En muchos deportistas, la clave está en combinar tratamiento local con una revisión del gesto, de la carga de entrenamiento y del patrón escapular. Si solo se trata el dolor, el problema puede reaparecer.
Tratamiento quirúrgico
La cirugía se reserva para casos seleccionados en los que persisten síntomas, hay lesiones estructurales asociadas importantes o el tratamiento conservador bien realizado no consigue mejorar la función. La indicación depende mucho del tipo de lesión acompañante y del nivel de exigencia del paciente.