Escafoides tarsiano y escafoides accesorio
El escafoides tarsiano, también llamado navicular, es un hueso situado en la parte interna del mediopié. Forma parte del arco medial del pie y actúa como una pieza clave en la transmisión de cargas entre el retropié y el antepié.
Su importancia clínica se debe a varias razones: recibe la inserción principal del tendón tibial posterior, participa en el mantenimiento del arco plantar y puede ser origen de dolor por sobrecarga, traumatismos, fracturas por estrés o por la presencia de un escafoides accesorio o supernumerario.
El dolor en esta zona suele localizarse en la cara interna del mediopié, por encima del arco plantar. Puede confundirse con tendinopatía del tibial posterior, pie plano doloroso, esguince medial, lesión ósea o dolor inespecífico del tarso.
Índice de contenidos
- Qué es el escafoides tarsiano
- Función en el arco medial del pie
- Dolor medial del mediopié
- Escafoides accesorio o supernumerario
- Tipos de escafoides accesorio
- Relación con el tibial posterior
- Fractura por estrés del escafoides
- Lesiones traumáticas del escafoides
- Síntomas
- Diagnóstico
- Tratamiento conservador
- Tratamiento quirúrgico
- Pronóstico
- Contenido relacionado
Qué es el escafoides tarsiano
El escafoides tarsiano es un hueso del mediopié situado entre el astrágalo y las cuñas. Forma parte de la columna medial del pie y participa en la estabilidad del arco longitudinal interno.
No debe confundirse con el escafoides de la muñeca. En el pie, el escafoides tarsiano se localiza en la zona interna del mediopié, justo por delante del astrágalo y por detrás de las cuñas.
Desde el punto de vista funcional, es una zona sometida a fuerzas importantes durante la marcha, la carrera y el salto. Además, sirve de punto de inserción para el tendón tibial posterior, uno de los tendones más relevantes para mantener el arco plantar.
Función en el arco medial del pie
El escafoides tarsiano actúa como una pieza central del arco medial. Su posición condiciona la altura del arco, la función del tendón tibial posterior y la distribución de cargas durante el apoyo.
Funciones principales
- Contribuir al mantenimiento del arco longitudinal interno.
- Servir de inserción al tendón tibial posterior.
- Transmitir carga entre el astrágalo, las cuñas y el antepié.
- Participar en la adaptación del pie durante la marcha.
- Colaborar en la estabilidad del mediopié.
Cuando esta zona se inflama, se sobrecarga o presenta una variante anatómica dolorosa, el paciente suele notar dolor en la parte interna del pie, especialmente con la marcha prolongada, el deporte o el uso de calzado que comprime la prominencia medial.
Dolor medial del mediopié
El dolor medial del mediopié puede tener distintas causas. Algunas proceden del propio hueso escafoides, mientras que otras se relacionan con el tendón tibial posterior, el arco plantar, el calzado o alteraciones del apoyo.
Causas frecuentes
- Escafoides accesorio sintomático.
- Irritación por roce del calzado sobre una prominencia ósea medial.
- Tendinopatía o sobrecarga del tibial posterior.
- Pie plano con aumento de tensión sobre la columna medial.
- Fractura por estrés del escafoides.
- Traumatismo directo o esguince del mediopié.
- Artrosis o degeneración de articulaciones vecinas.
- Dolor de origen inflamatorio en pacientes con artritis.
La localización exacta del dolor es muy útil. El dolor sobre una prominencia ósea medial orienta hacia escafoides accesorio; el dolor más profundo dorsal o central puede hacer pensar en una fractura por estrés; y el dolor asociado a caída del arco sugiere valorar el tibial posterior y el pie plano.
Escafoides accesorio o supernumerario
El escafoides accesorio, también llamado escafoides supernumerario u os naviculare accesorium, es un hueso adicional o fragmento óseo situado en la cara interna del pie, junto al escafoides tarsiano.
Muchas personas tienen un escafoides accesorio sin síntomas. En esos casos no requiere tratamiento. El problema aparece cuando esa pieza ósea se irrita, aumenta de volumen, roza con el calzado o altera la inserción del tendón tibial posterior.
Cuando produce dolor se habla de síndrome del escafoides accesorio. Es más frecuente que dé síntomas en adolescentes, deportistas, personas con pie plano o pacientes que utilizan calzado que presiona la zona medial del mediopié.
Tipos de escafoides accesorio
Clásicamente se describen tres tipos de escafoides accesorio. Esta clasificación ayuda a interpretar las radiografías y a entender por qué algunos casos son más sintomáticos que otros.
| Tipo | Descripción | Relevancia clínica |
|---|---|---|
| Tipo I | Pequeño hueso redondeado incluido en el tendón tibial posterior. | Suele ser menos sintomático. |
| Tipo II | Fragmento mayor unido al escafoides por una unión cartilaginosa o fibrocartilaginosa. | Es el tipo que con más frecuencia se vuelve doloroso. |
| Tipo III | Prominencia ósea medial por fusión del accesorio con el escafoides principal. | Puede doler por roce con el calzado o prominencia medial. |
Relación con el tendón tibial posterior
El tendón tibial posterior se inserta principalmente en la región del escafoides tarsiano y contribuye al mantenimiento del arco medial. Por eso, las alteraciones del escafoides accesorio y la patología del tibial posterior están muy relacionadas.
En algunos pacientes, el escafoides accesorio modifica la inserción del tendón o aumenta la tensión local. Si además existe pie plano, sobrepeso, aumento de actividad o calzado que comprime la zona, el tendón puede irritarse y aparecer dolor medial del pie.
Datos que sugieren afectación del tibial posterior
- Dolor en la cara interna del tobillo o mediopié.
- Dolor al ponerse de puntillas.
- Debilidad para elevar el talón en apoyo monopodal.
- Cansancio del arco plantar al caminar.
- Pie plano progresivo o pérdida de altura del arco.
- Dolor que se extiende hacia el trayecto del tendón.
En estos casos conviene valorar también la página de disfunción del tibial posterior, porque el problema puede no estar limitado al hueso accesorio.
Fractura por estrés del escafoides
La fractura por estrés del escafoides tarsiano es una lesión por sobrecarga que afecta al hueso navicular. Es importante porque puede pasar desapercibida al principio y porque esta zona tiene una vascularización particular que puede dificultar la consolidación en algunos casos.
Suele verse en deportistas, corredores, saltadores o personas que aumentan de forma brusca la carga. El dolor puede ser profundo, localizado en la zona dorsal o medial del mediopié, y empeora con la carrera, el salto o la carga repetida.
Datos orientativos
- Dolor progresivo en el mediopié.
- Molestias al correr, saltar o impulsarse.
- Dolor a la palpación del dorso o cara medial del escafoides.
- Radiografías iniciales que pueden ser normales.
- Necesidad de resonancia magnética o TC si la sospecha clínica es alta.
Imagen: Wikimedia Commons. Autor: James Heilman, MD (Doc James). Licencia CC BY-SA 4.0.
El tratamiento suele requerir descarga y protección estricta durante varias semanas. Las lesiones desplazadas, las que no consolidan o las diagnosticadas de forma tardía pueden necesitar tratamiento quirúrgico.
Lesiones traumáticas del escafoides tarsiano
Además de las fracturas por estrés, el escafoides tarsiano puede lesionarse por traumatismos directos, torsiones del mediopié, caídas o mecanismos de alta energía. Estas lesiones son menos frecuentes que los esguinces de tobillo, pero pueden generar dolor persistente si no se identifican.
Situaciones en las que conviene sospechar lesión ósea
- Dolor intenso tras traumatismo directo sobre el mediopié.
- Imposibilidad o dificultad marcada para apoyar.
- Inflamación localizada en la cara medial o dorsal del pie.
- Dolor que no mejora como un esguince habitual.
- Sospecha de lesión asociada de Lisfranc o mediopié.
Las radiografías pueden ser el primer estudio, pero en lesiones dudosas o complejas puede ser necesaria una resonancia magnética o una tomografía computarizada para valorar correctamente el hueso y las articulaciones vecinas.
Síntomas
Los síntomas varían según se trate de un escafoides accesorio doloroso, una tendinopatía asociada, una fractura por estrés o una lesión traumática.
- Dolor en la cara interna del mediopié.
- Molestias sobre una prominencia ósea medial.
- Dolor con el roce del calzado.
- Inflamación local o sensibilidad al tacto.
- Dolor al caminar, correr o estar mucho tiempo de pie.
- Cansancio del arco plantar.
- Molestias al ponerse de puntillas.
- Dolor profundo del mediopié en fracturas por estrés.
En niños y adolescentes, el escafoides accesorio puede hacerse sintomático cuando madura el hueso o aumenta la actividad deportiva. En adultos puede manifestarse por sobrecarga, calzado, pie plano o irritación del tibial posterior.
Diagnóstico
El diagnóstico se basa en la localización del dolor, la exploración del pie y las pruebas de imagen. Es importante diferenciar un escafoides accesorio doloroso de una tendinopatía del tibial posterior, una fractura por estrés o una lesión del mediopié.
Exploración clínica
- Palpación de la prominencia medial del escafoides.
- Valoración de inflamación o roce con el calzado.
- Estudio de la altura del arco plantar.
- Exploración del tendón tibial posterior.
- Prueba de elevación del talón en apoyo monopodal.
- Valoración de la marcha y del tipo de pie.
- Palpación dorsal y medial del mediopié si se sospecha fractura por estrés.
Pruebas de imagen
| Prueba | Utilidad principal |
|---|---|
| Radiografías en carga | Permiten identificar el escafoides accesorio, valorar el arco medial y descartar alteraciones óseas evidentes. |
| Ecografía | Puede ayudar a valorar el tendón tibial posterior y la inflamación de partes blandas. |
| Resonancia magnética | Útil para detectar edema óseo, irritación del accesorio, tendinopatía asociada o fractura por estrés. |
| Tomografía computarizada | Ayuda a definir mejor la anatomía ósea, fracturas, consolidación o planificación quirúrgica. |
Un escafoides accesorio visible en una radiografía no siempre explica el dolor. Debe correlacionarse con la clínica, la palpación dolorosa y, si hace falta, con la resonancia magnética.
Tratamiento conservador
El tratamiento inicial suele ser conservador, especialmente cuando el dolor se debe a irritación local del escafoides accesorio o sobrecarga del tibial posterior sin deformidad avanzada.
Medidas habituales
- Reposo relativo y reducción temporal de la actividad dolorosa.
- Evitar calzado que comprima la prominencia medial.
- Uso de calzado más amplio o con contrafuerte menos irritante.
- Plantillas para mejorar el soporte del arco medial si existe pie plano.
- Ortesis o inmovilización temporal en fases dolorosas.
- Hielo local y control del dolor cuando esté indicado.
- Fisioterapia para trabajar tibial posterior, musculatura intrínseca y control del apoyo.
- Reincorporación progresiva a la actividad física.
En las fracturas por estrés del escafoides, el tratamiento conservador suele ser más estricto y puede requerir descarga completa e inmovilización durante varias semanas, según la lesión y la indicación médica.
Rehabilitación
La rehabilitación debe adaptarse a la causa. En el escafoides accesorio doloroso se busca reducir la irritación y mejorar el control del arco. En la sobrecarga del tibial posterior se trabaja fuerza, resistencia y control del retropié. En fracturas por estrés, la progresión de carga debe ser mucho más cautelosa.
Tratamiento quirúrgico
La cirugía se reserva para casos persistentes que no responden al tratamiento conservador, para escafoides accesorio claramente sintomático o para determinadas fracturas que no consolidan, están desplazadas o tienen alto riesgo de mala evolución.
Escafoides accesorio sintomático
Cuando el dolor procede del escafoides accesorio y no mejora con medidas conservadoras, puede valorarse la resección del hueso accesorio y la reparación o reinserción del tendón tibial posterior si es necesario.
Fractura por estrés del escafoides
En fracturas desplazadas, casos de no consolidación, deportistas con lesiones de alto riesgo o cuadros diagnosticados tarde, puede plantearse fijación quirúrgica, a veces asociada a injerto óseo según el caso.
Pie plano asociado
Si existe una deformidad significativa del pie plano o disfunción importante del tibial posterior, la cirugía no debe centrarse solo en el escafoides accesorio. Puede ser necesario valorar el pie de forma global para corregir la causa mecánica que mantiene el dolor.
Pronóstico
El pronóstico suele ser bueno cuando se identifica correctamente la causa del dolor. Muchos escafoides accesorios sintomáticos mejoran con modificación del calzado, soporte plantar, control de carga y rehabilitación.
Las fracturas por estrés requieren especial atención porque el diagnóstico tardío puede alargar la recuperación. En estos casos, la descarga adecuada y el seguimiento clínico e imagenológico son importantes para evitar dolor crónico o falta de consolidación.
Cuando el dolor se relaciona con pie plano o disfunción del tibial posterior, el resultado depende también de controlar la mecánica global del pie, no solo la prominencia ósea.
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