Atrapamiento del nervio safeno
Índice de contenidos
Qué es el nervio safeno
El nervio safeno es una rama sensitiva del nervio femoral (L3-L4). Es un nervio exclusivamente sensitivo, por lo que su lesión no produce debilidad muscular, sino dolor, hormigueo o alteraciones de la sensibilidad.
Inerva la cara medial de la rodilla, pierna y tobillo. Su afectación puede confundirse con patología de rodilla, menisco medial, ligamento colateral medial o incluso con radiculopatías lumbares.
El atrapamiento del nervio safeno es una causa poco diagnosticada de dolor medial de rodilla o pierna, especialmente en pacientes con cirugía previa, traumatismos o sobrecarga repetitiva.
Localizaciones de atrapamiento
El nervio safeno puede comprimirse en distintos puntos de su trayecto. Conocer estas localizaciones es clave para el diagnóstico clínico.
- Canal de los aductores (canal de Hunter): es la localización más frecuente. El nervio atraviesa este canal junto a la arteria femoral y puede comprimirse por tensión muscular, fibrosis o hipertrofia.
- Salida del canal aductor: punto donde el nervio se hace más superficial y vulnerable a atrapamientos.
- Región medial de la rodilla: especialmente en la rama infrapatelar del nervio safeno, frecuente tras cirugía de rodilla.
- Zona infrapatelar: el nervio puede lesionarse en artroscopias, prótesis o incisiones quirúrgicas.
- Trayecto distal en la pierna: menos frecuente, pero puede comprimirse por traumatismos, cicatrices o vendajes.
Causas y factores de riesgo
- Cirugía de rodilla (artroscopia, prótesis, reconstrucción ligamentaria).
- Cicatrices quirúrgicas o fibrosis local.
- Traumatismos en la cara medial de la rodilla o muslo.
- Compresión en el canal de los aductores.
- Ejercicio repetitivo (carrera, ciclismo).
- Vendajes o ortesis compresivas.
- Posturas mantenidas o presión directa.
- Variantes anatómicas o predisposición individual.
Es frecuente tras cirugía de rodilla, donde la rama infrapatelar puede lesionarse de forma directa o por cicatrización.
Síntomas
- Dolor en la cara medial de la rodilla.
- Dolor que se irradia hacia la cara medial de la pierna.
- Hormigueo o sensación de quemazón.
- Hipersensibilidad cutánea (al roce o presión).
- Dolor al arrodillarse o al contacto con la ropa.
- Molestias persistentes tras cirugía de rodilla.
A diferencia de otras neuropatías, no hay debilidad muscular, lo que ayuda a diferenciarla de lesiones femorales o radiculares.
Diagnóstico
El diagnóstico es fundamentalmente clínico. Es importante sospecharlo cuando hay dolor medial persistente sin hallazgos claros en pruebas de imagen.
- Dolor localizado en trayecto del nervio.
- Hipersensibilidad cutánea.
- Signo de Tinel positivo sobre el nervio.
- Dolor reproducible a la palpación.
- Ausencia de déficit motor.
Una infiltración diagnóstica con anestésico local puede confirmar el origen del dolor si lo elimina temporalmente.
Tratamiento
Tratamiento conservador
- Evitar presión directa sobre la zona.
- Antiinflamatorios o analgésicos si están indicados.
- Tratamiento del dolor neuropático si es necesario.
- Fisioterapia y terapia manual.
- Modificación de actividad deportiva.
Infiltraciones
- Infiltración con anestésico y corticoide.
- Infiltración ecoguiada en casos persistentes.
Las infiltraciones pueden ser tanto diagnósticas como terapéuticas.
Rehabilitación
- Movilización de tejidos blandos.
- Trabajo de movilidad de rodilla y cadera.
- Ejercicios de control biomecánico.
- Reeducación de la marcha.
- Desensibilización cutánea progresiva.
La rehabilitación busca reducir la irritación neural y mejorar la función sin sobrecargar la zona medial de la rodilla.
Diagnóstico diferencial
- Lesión de menisco medial
- Lesión del ligamento colateral medial
- Dolor de rodilla inespecífico
- Neuropatía femoral
- Radiculopatía lumbar L3-L4
- Dolor referido de cadera
Conclusión
El atrapamiento del nervio safeno es una causa infradiagnosticada de dolor medial de rodilla y pierna. Su carácter puramente sensitivo y su similitud con otras patologías articulares hacen que pase desapercibido con frecuencia.
El diagnóstico clínico y la respuesta a infiltraciones son claves. El tratamiento suele ser conservador, con buen pronóstico en la mayoría de los casos.