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Dr. Arturo Mahiques

Qué es el nervio safeno

El nervio safeno es una rama sensitiva del nervio femoral (L3-L4). Es un nervio exclusivamente sensitivo, por lo que su lesión no produce debilidad muscular, sino dolor, hormigueo o alteraciones de la sensibilidad.

Inerva la cara medial de la rodilla, pierna y tobillo. Su afectación puede confundirse con patología de rodilla, menisco medial, ligamento colateral medial o incluso con radiculopatías lumbares.

El atrapamiento del nervio safeno es una causa poco diagnosticada de dolor medial de rodilla o pierna, especialmente en pacientes con cirugía previa, traumatismos o sobrecarga repetitiva.

Localizaciones de atrapamiento

El nervio safeno puede comprimirse en distintos puntos de su trayecto. Conocer estas localizaciones es clave para el diagnóstico clínico.

  • Canal de los aductores (canal de Hunter): es la localización más frecuente. El nervio atraviesa este canal junto a la arteria femoral y puede comprimirse por tensión muscular, fibrosis o hipertrofia.
  • Salida del canal aductor: punto donde el nervio se hace más superficial y vulnerable a atrapamientos.
  • Región medial de la rodilla: especialmente en la rama infrapatelar del nervio safeno, frecuente tras cirugía de rodilla.
  • Zona infrapatelar: el nervio puede lesionarse en artroscopias, prótesis o incisiones quirúrgicas.
  • Trayecto distal en la pierna: menos frecuente, pero puede comprimirse por traumatismos, cicatrices o vendajes.
Trayecto del nervio safeno en la pierna
El nervio safeno recorre la cara medial de la rodilla y la pierna.

Causas y factores de riesgo

  • Cirugía de rodilla (artroscopia, prótesis, reconstrucción ligamentaria).
  • Cicatrices quirúrgicas o fibrosis local.
  • Traumatismos en la cara medial de la rodilla o muslo.
  • Compresión en el canal de los aductores.
  • Ejercicio repetitivo (carrera, ciclismo).
  • Vendajes o ortesis compresivas.
  • Posturas mantenidas o presión directa.
  • Variantes anatómicas o predisposición individual.

Es frecuente tras cirugía de rodilla, donde la rama infrapatelar puede lesionarse de forma directa o por cicatrización.

Síntomas

  • Dolor en la cara medial de la rodilla.
  • Dolor que se irradia hacia la cara medial de la pierna.
  • Hormigueo o sensación de quemazón.
  • Hipersensibilidad cutánea (al roce o presión).
  • Dolor al arrodillarse o al contacto con la ropa.
  • Molestias persistentes tras cirugía de rodilla.

A diferencia de otras neuropatías, no hay debilidad muscular, lo que ayuda a diferenciarla de lesiones femorales o radiculares.

Dolor medial de rodilla y pierna en neuropatía del nervio safeno
Distribución típica del dolor en el atrapamiento del nervio safeno.

Diagnóstico

El diagnóstico es fundamentalmente clínico. Es importante sospecharlo cuando hay dolor medial persistente sin hallazgos claros en pruebas de imagen.

  • Dolor localizado en trayecto del nervio.
  • Hipersensibilidad cutánea.
  • Signo de Tinel positivo sobre el nervio.
  • Dolor reproducible a la palpación.
  • Ausencia de déficit motor.

Una infiltración diagnóstica con anestésico local puede confirmar el origen del dolor si lo elimina temporalmente.

Tratamiento

Tratamiento conservador

  • Evitar presión directa sobre la zona.
  • Antiinflamatorios o analgésicos si están indicados.
  • Tratamiento del dolor neuropático si es necesario.
  • Fisioterapia y terapia manual.
  • Modificación de actividad deportiva.

Infiltraciones

  • Infiltración con anestésico y corticoide.
  • Infiltración ecoguiada en casos persistentes.

Las infiltraciones pueden ser tanto diagnósticas como terapéuticas.

Rehabilitación

  • Movilización de tejidos blandos.
  • Trabajo de movilidad de rodilla y cadera.
  • Ejercicios de control biomecánico.
  • Reeducación de la marcha.
  • Desensibilización cutánea progresiva.

La rehabilitación busca reducir la irritación neural y mejorar la función sin sobrecargar la zona medial de la rodilla.

Diagnóstico diferencial

Conclusión

El atrapamiento del nervio safeno es una causa infradiagnosticada de dolor medial de rodilla y pierna. Su carácter puramente sensitivo y su similitud con otras patologías articulares hacen que pase desapercibido con frecuencia.

El diagnóstico clínico y la respuesta a infiltraciones son claves. El tratamiento suele ser conservador, con buen pronóstico en la mayoría de los casos.