🦴 www.cto-am.com
Dr. Arturo Mahiques

Qué es el nervio cutáneo sural

El nervio cutáneo sural, habitualmente denominado nervio sural, es un nervio sensitivo de la pierna. Recoge sensibilidad de la parte posterior y lateral de la pierna, la región posterolateral del tobillo y el borde externo del pie.

Al ser un nervio principalmente sensitivo, su atrapamiento produce dolor, hormigueo, quemazón, adormecimiento o hipersensibilidad, pero no debería producir debilidad muscular. Si aparece pérdida de fuerza, debe sospecharse una lesión más proximal, como afectación del nervio ciático, peroneo común, tibial o una radiculopatía lumbar.

El atrapamiento del nervio sural puede confundirse con tendinopatía aquílea, esguince lateral de tobillo, dolor peroneo, radiculopatía S1 o problemas del retropié. Por eso es importante localizar bien el territorio sensitivo y buscar puntos de compresión.

Anatomía del nervio sural

El nervio sural se forma habitualmente por la unión de ramas sensitivas procedentes del nervio tibial y del nervio peroneo común. Desciende por la cara posterior de la pierna, cerca del tendón de Aquiles, y se dirige hacia la zona posterior del maléolo lateral.

Después pasa por detrás o por debajo del maléolo lateral y continúa hacia el borde externo del pie. En su trayecto se relaciona con la vena safena menor, la fascia de la pantorrilla, el tendón de Aquiles y los tejidos blandos del tobillo lateral.

  • Función sensitiva: sensibilidad de la cara posterolateral de la pierna, tobillo lateral y borde externo del pie.
  • Función motora: no tiene función motora relevante, por lo que no causa debilidad aislada.
  • Importancia clínica: su territorio puede confundirse con dolor del tendón de Aquiles, peroneos, tobillo lateral o raíz S1.
Trayecto del nervio sural en la pierna y el tobillo
El nervio sural recorre la cara posterior y lateral de la pierna y llega al borde externo del pie.

Localizaciones de atrapamiento

El nervio cutáneo sural puede irritarse o comprimirse en distintos puntos de su trayecto. Las zonas más vulnerables son la pantorrilla distal, el entorno del tendón de Aquiles y la región posterior del maléolo lateral.

  • Fosa poplítea y pantorrilla proximal: menos frecuente, pero puede afectarse por traumatismos, cirugía, cicatrices o lesiones asociadas de nervio tibial o peroneo común.
  • Unión con ramas sensitivas en la pantorrilla: variaciones anatómicas, fibrosis o cicatrices pueden irritar el nervio durante su formación.
  • Fascia de la pantorrilla: el nervio puede comprimirse al atravesar planos fasciales, sobre todo tras traumatismos, hematomas o cirugía.
  • Región posterolateral del tendón de Aquiles: puede irritarse por cicatrices, cirugía aquílea, tendinopatía, calzado rígido o traumatismos repetidos.
  • Zona posterior del maléolo lateral: punto vulnerable por presión del calzado, esguinces, fibrosis postraumática o cicatrices quirúrgicas.
  • Borde lateral del pie: las ramas terminales pueden irritarse por calzado, traumatismos, cirugía o atrapamiento local.

Causas y factores de riesgo

La neuropatía sural suele aparecer por compresión externa, traumatismo, fibrosis, cirugía, esguinces, cicatrices o irritación repetida en la región lateral del tobillo y retropié.

Causas frecuentes

  • Esguinces de tobillo, especialmente laterales o repetidos.
  • Traumatismos en la pantorrilla, tobillo lateral o borde externo del pie.
  • Cirugía del tendón de Aquiles, tobillo o retropié.
  • Cicatrices postquirúrgicas o postraumáticas.
  • Tendinopatía aquílea o cirugía previa del Aquiles.
  • Calzado rígido, botas, ortesis o vendajes que comprimen la zona.
  • Compresión por yesos o inmovilizaciones.
  • Fibrosis local tras hematomas o lesiones musculares.
  • Neuropatías periféricas, diabetes o mayor sensibilidad a compresiones.
  • Lesiones iatrogénicas durante abordajes quirúrgicos laterales o posteriores.

En deportistas puede verse tras esguinces repetidos, sobrecarga del retropié, cambios de calzado o irritación crónica por botas deportivas.

Síntomas y clínica

Los síntomas son sensitivos y se localizan en el territorio del nervio sural. La distribución puede variar según el punto de atrapamiento y las ramas afectadas.

  • Dolor en la cara posterolateral de la pierna.
  • Dolor, quemazón u hormigueo detrás del maléolo lateral.
  • Molestias en el borde externo del pie.
  • Adormecimiento o pérdida de sensibilidad en la zona lateral del pie.
  • Hipersensibilidad al roce del calzado o de la ropa.
  • Dolor al presionar cicatrices, zonas de fibrosis o trayecto del nervio.
  • Empeoramiento con calzado rígido, botas, vendajes o actividad repetida.

La ausencia de debilidad muscular es un dato importante. Si hay pie caído, pérdida de fuerza o alteración amplia de la pierna, deben descartarse lesiones del nervio peroneo común, nervio ciático o raíces lumbares.

Distribución del dolor en atrapamiento del nervio sural
El atrapamiento del nervio sural produce síntomas sensitivos en la cara posterolateral de la pierna, tobillo lateral y borde externo del pie.

Diagnóstico

El diagnóstico es principalmente clínico. Se basa en la localización de los síntomas, la exploración sensitiva y la reproducción del dolor al palpar el trayecto del nervio.

Exploración física

  • Palpación del trayecto del nervio en pantorrilla distal, zona aquílea lateral, maléolo lateral y borde externo del pie.
  • Búsqueda de signo de Tinel sobre el nervio.
  • Valoración de sensibilidad en cara posterolateral de pierna y borde externo del pie.
  • Exploración de cicatrices, zonas de fibrosis o puntos dolorosos tras cirugía o traumatismo.
  • Comprobación de fuerza de tobillo y pie para descartar lesión motora asociada.
  • Exploración de tendón de Aquiles, peroneos, tobillo lateral y columna lumbar.

La reproducción de hormigueo o dolor al percutir el trayecto del nervio, junto con síntomas sensitivos en su territorio, apoya el diagnóstico de atrapamiento sural.

Pruebas complementarias

Las pruebas se solicitan cuando el diagnóstico no está claro, el dolor persiste o se sospecha una causa estructural.

  • Ecografía musculoesquelética: útil para valorar el nervio, cicatrices, fibrosis, neuromas, engrosamiento o compresiones locales.
  • Electromiografía y estudios de conducción: pueden valorar alteraciones sensitivas del nervio sural y descartar neuropatías más amplias.
  • Resonancia magnética de tobillo o pierna: indicada si se sospechan masas, neuromas, cicatrices profundas, patología aquílea o lesiones asociadas.
  • Radiografías: útiles si existe antecedente traumático, dolor óseo o alteraciones del retropié.
  • Bloqueo diagnóstico: la infiltración con anestésico local puede confirmar el origen nervioso si alivia temporalmente los síntomas.

Diagnóstico diferencial

El dolor lateral de tobillo y borde externo del pie puede proceder de muchas estructuras. Conviene diferenciar la neuropatía sural de lesiones tendinosas, articulares y radiculares.

  • Neuropatía del nervio peroneo común.
  • Neuropatía del nervio tibial o túnel tarsiano.
  • Radiculopatía lumbar S1.
  • Lesión del nervio ciático.
  • Tendinopatía aquílea.
  • Tendinopatía de los peroneos.
  • Esguince lateral de tobillo.
  • Inestabilidad lateral crónica de tobillo.
  • Fracturas o lesiones del retropié.
  • Neuroma o dolor cicatricial postquirúrgico.

Tratamiento conservador

El tratamiento inicial suele ser conservador y se dirige a reducir la irritación del nervio, evitar la presión directa y tratar la causa local si existe.

Medidas iniciales

  • Evitar calzado, botas, vendajes u ortesis que compriman el trayecto del nervio.
  • Modificar temporalmente actividades que aumenten el dolor.
  • Proteger cicatrices o zonas de hipersensibilidad.
  • Tratamiento del dolor con analgésicos o fármacos para dolor neuropático si están indicados.
  • Corrección de alteraciones del apoyo o inestabilidad de tobillo si contribuyen al problema.
  • Tratamiento de tendinopatía aquílea, peroneos o lesiones asociadas si coexisten.

Infiltraciones y bloqueos

En casos persistentes puede plantearse una infiltración diagnóstica o terapéutica alrededor del nervio sural, preferiblemente guiada por ecografía si hay dudas anatómicas, cicatrices o sospecha de neuroma.

Rehabilitación

La rehabilitación busca reducir la irritabilidad del nervio, mejorar la tolerancia a la carga y corregir factores mecánicos que perpetúan el dolor.

  • Desensibilización cutánea progresiva si existe hipersensibilidad.
  • Movilidad suave de tobillo y pie.
  • Tratamiento de cicatrices y tejidos blandos si hay adherencias.
  • Reeducación de la marcha y del apoyo.
  • Fortalecimiento progresivo de tobillo y musculatura peronea si procede.
  • Trabajo propioceptivo en casos de esguince o inestabilidad lateral.
  • Retorno gradual a carrera, deporte o calzado específico.

En cuadros neurales irritables conviene evitar estiramientos agresivos o masajes intensos directamente sobre el nervio, porque pueden aumentar la sensibilidad.

Tratamiento quirúrgico

La cirugía es poco frecuente, pero puede considerarse si existe un neuroma doloroso, atrapamiento por cicatriz, masa compresiva o dolor persistente que no responde al tratamiento conservador.

Las opciones pueden incluir liberación del nervio, tratamiento de cicatrices, resección de neuroma o corrección de la causa estructural. La indicación debe individualizarse y confirmarse con exploración, imagen y respuesta a bloqueos diagnósticos.

Pronóstico y evolución

El pronóstico suele ser favorable cuando se identifica y elimina la causa de compresión. Las irritaciones leves por calzado, vendajes o traumatismos menores pueden mejorar con medidas conservadoras.

Los casos asociados a cirugía, neuroma, cicatrices o lesiones repetidas pueden ser más persistentes y requerir infiltraciones, tratamiento específico de la cicatriz o, en casos seleccionados, cirugía.

Conclusión

El atrapamiento del nervio cutáneo sural es una causa de dolor, hormigueo o quemazón en la cara posterolateral de la pierna, el tobillo lateral y el borde externo del pie. Al ser un nervio sensitivo, no debe producir debilidad muscular aislada.

El diagnóstico se basa en la distribución de los síntomas, el signo de Tinel, la palpación del trayecto nervioso y, en casos seleccionados, ecografía, electromiografía o bloqueo diagnóstico. El tratamiento suele ser conservador, corrigiendo la compresión y tratando los factores locales asociados.