Tendinopatía y bursitis del iliopsoas
Introducción
La tendinopatía del iliopsoas y la bursitis iliopectínea son causas relevantes de dolor anterior de cadera e ingle. Suelen relacionarse con sobreuso, fricción repetida, rigidez de la cadera o alteraciones del control lumbopélvico, y pueden pasar desapercibidas durante meses si no se exploran de forma específica.
La inflamación o degeneración del tendón del iliopsoas y la irritación de la bursa iliopectínea suelen coexistir por la proximidad anatómica de ambas estructuras. En la práctica clínica, muchos pacientes presentan un cuadro mixto de tendinopatía del iliopsoas con bursitis asociada o un síndrome funcional relacionado con la cadera en resorte.
Puede aparecer en deportistas, bailarines, corredores, futbolistas o personas con gestos repetidos de flexión de cadera, pero también en pacientes no deportistas con rigidez de cadera, debilidad abdominal y glútea, dolor lumbar asociado o cambios degenerativos del complejo lumbopélvico.
Índice de contenidos
- Anatomía funcional del iliopsoas
- Tendinopatía y bursitis del iliopsoas
- Condiciones asociadas
- Biomecánica y fisiopatología
- Causas y factores de riesgo
- Síntomas
- Exploración física
- Diagnóstico y pruebas complementarias
- Tratamiento
- Programa de rehabilitación
- Ejercicios para el iliopsoas
- Prevención
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Anatomía funcional del iliopsoas
El iliopsoas está formado por la unión del psoas mayor y el músculo ilíaco. El psoas se origina en la columna lumbar y el ilíaco en la fosa ilíaca. Ambos convergen en un tendón común que se inserta en el trocánter menor del fémur.
Es el principal flexor de la cadera y participa en la marcha, la carrera, la subida de escaleras, el control postural y determinados movimientos de rotación externa. También influye de forma importante en la relación entre pelvis, columna lumbar y extremidad inferior.
La bursa del iliopsoas o bursa iliopectínea se sitúa entre el tendón del iliopsoas y la cápsula anterior de la cadera. Su función es reducir la fricción durante el movimiento, especialmente en gestos repetidos de flexión y extensión de cadera.
Papel funcional del iliopsoas
- Flexiona la cadera al caminar, correr, subir escaleras o levantarse.
- Ayuda al control del tronco y la pelvis durante actividades dinámicas.
- Participa en la rotación externa y en el control de la extensión de cadera.
- Se relaciona con el equilibrio entre abdominales, glúteos, aductores y musculatura lumbar.
Cuando esta musculatura se encuentra acortada, sobrecargada o mal coordinada, puede contribuir a dolor inguinal, aumento de la anteversión pélvica, rigidez anterior de cadera y sobrecarga de estructuras vecinas.
Tendinopatía y bursitis del iliopsoas
La tendinopatía del iliopsoas implica irritación, sobrecarga o cambios degenerativos del tendón, generalmente en su trayecto anterior o en su inserción distal. La bursitis del iliopsoas afecta a la bursa que reduce la fricción entre el tendón y la cápsula articular anterior.
Ambas entidades pueden aparecer por separado, aunque con frecuencia se solapan. Por eso, en la práctica, muchos cuadros se describen como tendinopatía-bursitis del iliopsoas.
Conceptos útiles
- Tendinitis: término clásico para cuadros inflamatorios o irritativos agudos.
- Tendinopatía: término más actual, que incluye procesos reactivos, degenerativos o mixtos.
- Tendinosis: cambios degenerativos crónicos intratendinosos por sobrecarga repetida.
- Bursitis: inflamación o irritación de la bursa vecina al tendón.
También puede formar parte del síndrome del iliopsoas, que engloba dolor anterior de cadera, resalte, rigidez, espasmo y limitación funcional. En algunos pacientes se asocia a la cadera en resorte interna.
Condiciones asociadas
La patología del iliopsoas puede coexistir con otras alteraciones de cadera, pelvis o columna. Por eso, el diagnóstico no debe basarse solo en el punto de dolor, sino en una valoración global de la región lumbopélvica.
- Cadera en resorte.
- Bursitis trocantérea.
- Lesión del labrum acetabular.
- Dolor lumbar referido o disfunción lumbopélvica.
- Pubalgia u osteopatía dinámica de pubis.
- Tendinopatía de aductores.
- Artrosis de cadera.
Biomecánica y fisiopatología
Las dos vías principales de lesión son la sobrecarga repetida y la contracción brusca. Los movimientos repetidos de flexión de cadera, el trabajo explosivo, los gestos técnicos forzados o las posturas mantenidas pueden irritar el tendón y aumentar la fricción sobre la bursa.
Lesión aguda
Puede aparecer tras una contracción excéntrica brusca, un sprint, un chut, un cambio de dirección o un gesto explosivo que exige una activación intensa del flexor de cadera. En estos casos el dolor suele ser más repentino y localizado en la región anterior de la cadera o la ingle.
Lesión por sobreuso
Es más típica en carrera cuesta arriba, ballet, fútbol, remo, gimnasia o entrenamientos con muchas repeticiones de flexión de cadera. En estos cuadros el dolor suele comenzar de forma gradual y empeorar con la acumulación de carga.
Durante la adolescencia y en periodos de crecimiento, los flexores de la cadera tienden a acortarse con facilidad. Esto puede contribuir a anteversión pélvica, aumento de la lordosis lumbar y alteraciones del patrón de marcha.
En adultos, la combinación de rigidez de cadera, debilidad de glúteos, falta de control del core y cargas mal dosificadas puede mantener el dolor durante mucho tiempo si no se corrige la mecánica de base.
Causas y factores de riesgo
La tendinopatía y bursitis del iliopsoas pueden desarrollarse por mecanismos diversos, a menudo combinados. No siempre existe una única causa, sino una suma de carga, movilidad, fuerza y control motor.
Sobrecarga mecánica y fricción
Los movimientos repetidos de flexión de cadera y rotación externa pueden generar irritación del tendón y de la bursa iliopectínea. Son típicos en deportes como fútbol, ballet, gimnasia, hockey, carrera o ejercicios con elevación repetida de rodilla.
Contracción brusca o gesto explosivo
Una contracción intensa del iliopsoas puede provocar microlesiones en la unión musculotendinosa o desencadenar un dolor agudo inguinal, sobre todo cuando el músculo trabaja en situación de fatiga o falta de preparación.
Factores biomecánicos
- Rigidez de flexores de cadera.
- Anteversión pélvica aumentada.
- Debilidad abdominal o glútea.
- Dismetría de miembros inferiores.
- Mala técnica deportiva o cambios bruscos de carga.
Factores asociados
- Cambios anatómicos durante el crecimiento.
- Patología reumatológica o inflamatoria.
- Artrosis o alteraciones intraarticulares de cadera.
- Cambios en superficie de entrenamiento, calzado o volumen de trabajo.
Síntomas
El cuadro típico produce dolor en la ingle o en la parte anterior de la cadera, a veces irradiado hacia la cara anterior del muslo. Puede aparecer de forma gradual o brusca, según el mecanismo de lesión.
- Dolor profundo en la ingle o en la cara anterior de la cadera.
- Molestias al levantar la rodilla, subir escaleras, correr o chutar.
- Dolor al ponerse calcetines, calzarse o levantarse desde una posición sentada.
- Sensación de rigidez anterior de cadera.
- Debilidad, inseguridad o cojera al caminar o correr.
- Chasquido, clic o resalte anterior en algunos casos.
En fases iniciales, el dolor puede aparecer solo con la actividad y mejorar con el reposo. Con el tiempo, puede hacerse más persistente y aparecer también en actividades cotidianas. En algunos pacientes coexiste con dolor lumbar, molestias en pubis o alteraciones de la marcha.
Cuando existe cadera en resorte interna, el paciente puede describir un resalte o chasquido al mover la cadera desde flexión, abducción y rotación externa hacia extensión.
Exploración física
La exploración debe incluir abdomen, pelvis, ingle, cadera y región lumbar. Es importante valorar no solo el dolor local, sino también la mecánica global del complejo lumbopélvico, porque muchas tendinopatías del iliopsoas se mantienen por compensaciones de la pelvis, glúteos o columna lumbar.
Inspección y marcha
Durante la inspección se observa si el paciente mantiene la cadera en ligera flexión o rotación externa para reducir la tensión anterior. También conviene valorar la longitud de la zancada, la extensión de cadera al caminar, la presencia de cojera antiálgica y la posición de la pelvis.
- Actitud en ligera flexión o rotación externa para disminuir la tensión anterior.
- Marcha con zancada corta, menor extensión de cadera o cojera antiálgica.
- Anteversión pélvica o aumento de lordosis lumbar.
Palpación
La palpación puede reproducir dolor en la región inguinal profunda, en el triángulo femoral o a lo largo del trayecto del tendón. No siempre es fácil palpar directamente el iliopsoas, por lo que la exploración debe interpretarse junto con los tests funcionales y la historia clínica.
- Dolor en el triángulo femoral o en la región inguinal profunda.
- Sensibilidad a lo largo del trayecto del tendón.
- Molestias en la inserción distal o en la zona anterior de la cápsula.
Flexión resistida de cadera
Se solicita al paciente que eleve la rodilla contra resistencia. La prueba orienta hacia afectación del iliopsoas cuando reproduce el dolor anterior o inguinal habitual, especialmente si aparece con una contracción mantenida o en rangos altos de flexión. Si solo aparece debilidad sin dolor, conviene descartar causas neurológicas, dolor lumbar referido u otras alteraciones musculares.
Prueba de Ludloff
El paciente se coloca sentado, con la rodilla extendida, e intenta elevar el talón o la pierna del lado afectado. Al realizarse desde esta posición, se exige una contracción más específica del iliopsoas. Se considera sugestiva cuando reproduce el dolor profundo anterior de cadera o inguinal, no solo una sensación inespecífica de esfuerzo.
Test del chasquido o resalte interno
Se moviliza la cadera desde flexión, abducción y rotación externa hacia extensión. La aparición de un resalte anterior, especialmente si reproduce el dolor habitual, orienta hacia un conflicto dinámico del iliopsoas. Un chasquido no doloroso puede ser un hallazgo funcional y no siempre implica lesión.
Elevación activa de pierna recta
La elevación activa de la pierna recta valora la tolerancia del flexor de cadera y el control lumbopélvico. Puede ser positiva si reproduce dolor inguinal, sensación de debilidad o incapacidad para mantener la pelvis estable. Debe compararse siempre con el lado contrario.
Diagnóstico y pruebas complementarias
La tendinopatía y la bursitis del iliopsoas siguen siendo entidades relativamente infradiagnosticadas. Muchas veces se confunden con lesión inguinal, pubalgia, patología intraarticular de cadera o dolor lumbar referido.
Historia clínica
Conviene recoger de forma específica el gesto que desencadena el dolor, la evolución temporal, los cambios recientes de carga y la presencia de chasquidos, bloqueo, rigidez o síntomas lumbares asociados.
- Tiempo de evolución del dolor.
- Gesto desencadenante o cambio reciente de actividad.
- Dolor al levantar la pierna, correr, subir escaleras o ponerse los zapatos.
- Presencia de chasquidos, sensación de bloqueo o rigidez.
- Antecedentes de lesión lumbar, pubalgia o patología de cadera.
Pruebas de imagen
- Radiografía: útil para descartar lesiones óseas, avulsiones, pinzamiento femoroacetabular o cambios degenerativos.
- Ecografía: permite valorar el tendón, la bursa, el deslizamiento dinámico y guiar infiltraciones si fueran necesarias.
- Resonancia magnética: ayuda a estudiar tendón, bursa, musculatura vecina, labrum, cartílago y posibles lesiones asociadas.
Otros recursos diagnósticos
- Análisis de laboratorio si se sospecha enfermedad inflamatoria, infecciosa o sistémica.
- Infiltración diagnóstica guiada por ecografía en casos seleccionados.
Diagnóstico diferencial
- Cadera en resorte.
- Lesión del labrum acetabular.
- Tendinopatía de aductores.
- Pubalgia u osteopatía dinámica de pubis.
- Artrosis de cadera.
- Dolor lumbar referido o radiculopatía alta.
- Sinovitis u otras patologías intraarticulares de cadera.
Tratamiento
El tratamiento suele ser conservador y debe orientarse a controlar la irritabilidad del tejido, reducir la fricción, mejorar la movilidad útil y restaurar la fuerza y coordinación del complejo lumbopélvico.
El reposo absoluto prolongado no suele ser la mejor opción. Lo importante es modular la carga, evitando temporalmente los gestos que agravan el dolor, como carrera intensa, elevaciones explosivas de rodilla, escaleras repetidas o determinados movimientos técnicos.
Tratamiento conservador inicial
- Reducción temporal de actividades irritantes.
- Hielo local si mejora el dolor en fases irritativas.
- Analgesia o antiinflamatorios si están indicados por el médico.
- Corrección de hábitos posturales y de entrenamiento.
- Trabajo fisioterápico para dolor, movilidad y control motor.
Fisioterapia y readaptación
La rehabilitación debe incluir educación de carga, control lumbopélvico, trabajo de glúteos, abdominales, movilidad de cadera y progresión funcional. En muchos pacientes, mejorar la mecánica de pelvis y cadera resulta más importante que insistir solo en tratamientos pasivos.
Tratamientos complementarios
Según el caso, pueden valorarse técnicas analgésicas, terapia manual, punción o infiltración guiada. Deben reservarse para situaciones bien indicadas y dentro de un plan global, no como sustituto del trabajo activo.
Tratamiento quirúrgico
La cirugía es poco frecuente y se reserva para casos muy seleccionados con dolor persistente, fracaso del tratamiento conservador bien realizado y situaciones concretas como resalte interno incapacitante o lesiones asociadas. Debe valorarse siempre en contexto clínico completo.
Programa de rehabilitación
La rehabilitación debe adaptarse a la irritabilidad del paciente. No se trata solo de estirar el psoas, sino de recuperar una cadera que tolere carga, movimiento y gestos funcionales sin reproducir el dolor inguinal.
Fase 1: control del dolor e irritabilidad
- Reducir temporalmente los gestos claramente dolorosos.
- Disminuir la compresión y fricción anterior de cadera.
- Iniciar movilidad suave y control respiratorio-lumbopélvico.
- Evitar ejercicios agresivos de flexión resistida si aún son dolorosos.
Fase 2: recuperación de movilidad y control
- Mejorar movilidad de cadera sin irritar el tendón.
- Trabajar control abdominal y estabilidad pélvica.
- Reactivar glúteo mayor y glúteo medio.
- Introducir ejercicios suaves de flexores según tolerancia.
Fase 3: fortalecimiento progresivo
- Aumentar la tolerancia del iliopsoas a la carga.
- Mejorar patrón de marcha, subida de escalones y tareas funcionales.
- Trabajar coordinación entre flexores, abdominales y glúteos.
- Progresar la carga sin aumentos bruscos de volumen o intensidad.
Fase 4: retorno funcional o deportivo
- Progresar hacia gestos específicos del paciente.
- Introducir carrera, cambios de ritmo o gestos técnicos si procede.
- Valorar tolerancia a escaleras, zancadas, pendientes y cambios de dirección.
- Evitar volver a la actividad completa si persiste dolor inguinal claro.
Ejercicios para la tendinopatía del iliopsoas
Estos ejercicios deben realizarse de forma progresiva y sin empeorar claramente el dolor. En cuadros irritativos, es preferible priorizar control motor y movilidad suave antes de cargar fuerte el flexor de cadera.
1. Respiración diafragmática y control lumbar
Tumbado boca arriba, con rodillas flexionadas, colocar una mano sobre el abdomen y otra sobre el pecho. Inspirar por la nariz favoreciendo la expansión abdominal y espirar de forma lenta. Ayuda a reducir tensión refleja del psoas y mejorar el control lumbopélvico.
2. Estiramiento del iliopsoas en posición de caballero
En posición de zancada con una rodilla apoyada, llevar suavemente la pelvis hacia delante sin arquear la zona lumbar. Debe notarse tensión moderada en la parte anterior de la cadera retrasada.
3. Estiramiento con pierna colgando desde camilla
Tumbado al borde de una camilla o cama alta, sujetar una rodilla contra el pecho y dejar la otra pierna colgando. Este ejercicio favorece el alargamiento suave del iliopsoas del lado extendido.
4. Activación abdominal con piernas a 90 grados
Con caderas y rodillas a 90 grados, activar abdomen sin despegar la zona lumbar del suelo. Ayuda a mejorar el control anterior del tronco y a descargar el exceso de trabajo del psoas.
5. Puente de glúteos
En decúbito supino, elevar la pelvis de forma progresiva manteniendo alineación entre costillas, pelvis y rodillas. Refuerza glúteo mayor y mejora el equilibrio muscular entre la cara anterior y posterior de la cadera.
6. Marcha en supino con control de core
Desde posición tumbada, con una o ambas piernas en 90 grados, bajar lentamente una pierna sin perder el control lumbar. Es útil para trabajar la coordinación entre abdomen y flexores de cadera.
7. Elevación de pierna recta con control lumbar
Elevar una pierna extendida manteniendo la pelvis estable y la zona lumbar controlada. Debe realizarse solo si no reproduce dolor inguinal claro.
8. Step-up bajo controlado
Subir a una plataforma baja manteniendo tronco estable y pelvis alineada. Mejora la fuerza funcional de cadera y la tolerancia a tareas como escaleras o marcha en pendiente.
9. Lunge frontal progresivo
Ejercicio funcional útil en fases avanzadas para recuperar movilidad, control y carga progresiva. Debe realizarse con técnica correcta y sin dolor importante.
10. Bicicleta estática sin resistencia
Puede ser una buena opción de readaptación aeróbica si no reproduce dolor, especialmente en fases de transición hacia mayor actividad.
Prevención
La prevención de la tendinopatía y bursitis del iliopsoas se basa en controlar la carga, mejorar la mecánica de cadera y mantener un buen equilibrio muscular entre flexores, glúteos, abdominales y musculatura lumbar.
- Fortalecer glúteos, abdominales y musculatura estabilizadora de pelvis.
- Mejorar movilidad de cadera sin abusar de estiramientos agresivos.
- Progresar de forma gradual el volumen e intensidad del entrenamiento.
- Evitar sobrecargas repetidas si ya existe dolor inguinal.
- Corregir técnica, calzado y hábitos posturales cuando sea necesario.
- Alternar actividades de impacto con otras de menor carga.