Fase 2: rehabilitación funcional de la rodilla
Introducción
La fase 2 comienza cuando el dolor y la inflamación están más controlados y el paciente puede tolerar una carga mayor. El objetivo es recuperar movilidad activa, mejorar la fuerza básica y entrenar la estabilidad necesaria para las tareas cotidianas.
En esta etapa la calidad del movimiento es fundamental: conviene evitar compensaciones, movimientos desalineados o progresiones demasiado rápidas.
Es una fase de transición entre el trabajo inicial de protección y activación y una rehabilitación más exigente. Aquí suelen recuperarse muchos gestos básicos de la vida diaria, como caminar con mayor normalidad, subir escalones, levantarse de una silla con más seguridad o tolerar mejor el apoyo prolongado.
Índice de contenidos
Objetivos terapéuticos
- Recuperar un rango articular más amplio y funcional.
- Mejorar el control neuromuscular.
- Fortalecer la musculatura estabilizadora de rodilla y cadera.
- Reintroducir movimientos funcionales básicos.
- Preparar la transición a una fase de mayor exigencia.
En muchos pacientes esta etapa también sirve para corregir déficits persistentes de marcha, apoyo, extensión, flexión o control del eje de la pierna, que pueden pasar desapercibidos en reposo pero hacerse evidentes durante el movimiento.
Ejercicios recomendados
Estos ejercicios deben realizarse de forma progresiva, con buena técnica y evitando dolor relevante durante y después de la sesión.
Mini-sentadillas
Permiten empezar a trabajar la fuerza de forma global sin exigir todavía una gran profundidad de flexión. Es importante mantener buena alineación de rodillas y pies.
Puente de glúteos
Favorece la extensión de cadera y la estabilidad lumbopélvica, dos elementos importantes para una buena mecánica de la rodilla.
Step-up bajo
Introduce una tarea funcional muy útil para trabajar fuerza, control y tolerancia a la carga en el apoyo.
Bicicleta estática
Ayuda a mejorar movilidad y activación cardiovascular con bajo impacto. Puede iniciarse con poca o ninguna resistencia según tolerancia.
Equilibrio en un solo pie
Es una base excelente para el trabajo propioceptivo. Puede realizarse sobre suelo firme y progresar después a superficies más inestables.
Claves de progresión en esta fase
- Primero consolidar técnica, después aumentar repeticiones o dificultad.
- Progresar del apoyo bilateral al unilateral cuando sea posible.
- Evitar que la rodilla colapse hacia dentro durante las tareas funcionales.
- Controlar la reacción articular en las horas posteriores al ejercicio.
- Avanzar solo si el paciente mantiene una tolerancia adecuada a la carga.
Una progresión adecuada implica que la rodilla tolere mejor el ejercicio sin aumento significativo del dolor, del derrame o de la inseguridad al apoyar. Si la respuesta empeora claramente, conviene revisar volumen, intensidad o técnica antes de seguir avanzando.
Frecuencia recomendada
- Realizar 1 a 2 sesiones diarias según tolerancia.
- Hacer 2 a 3 series de 10 a 15 repeticiones por ejercicio.
- Combinar fuerza, movilidad y equilibrio dentro de la misma semana.
La frecuencia real debe adaptarse a la situación clínica, al tipo de lesión o cirugía y a la respuesta del paciente. En algunos casos resulta preferible una práctica más regular y moderada que sesiones muy intensas mal toleradas.
Cuándo pasar a la fase 3
Se puede pasar a la fase 3 cuando el paciente realiza con buena técnica los ejercicios funcionales básicos, tolera mejor la carga y necesita progresar hacia tareas más exigentes de fuerza, control dinámico y preparación funcional.