Ozonoterapia en el tratamiento de la hernia discal lumbar
La ozonoterapia intradiscal o quimionucleólisis con oxígeno-ozono es un procedimiento percutáneo estudiado sobre todo en pacientes con hernia discal lumbar y dolor radicular. Mediante guía por imagen se accede al disco y se administra una mezcla de oxígeno y ozono con el objetivo de modificar el núcleo pulposo y reducir la irritación asociada a la hernia.
La técnica cuenta con ensayos y metaanálisis que muestran resultados clínicos favorables en pacientes seleccionados. Al mismo tiempo, no existe una indicación universal ni un protocolo único, los estudios son heterogéneos y una parte de los pacientes termina necesitando cirugía. Por eso la pregunta correcta no es “¿funciona el ozono?”, sino “¿qué evidencia existe para este paciente, esta hernia y esta técnica frente a sus alternativas?”. La revisión general de ozonoterapia musculoesquelética separa sus usos, evidencia y limitaciones fuera de la indicación intradiscal lumbar.
Índice de contenidos
- Qué problema intenta tratar
- Mecanismo propuesto
- Qué dice la evidencia clínica
- Ozono, infiltración y microdiscectomía
- Selección del paciente
- Cuándo no es la prioridad
- Cómo se realiza de forma general
- Variantes de los protocolos
- Riesgos y complicaciones
- Seguimiento después del procedimiento
- Qué significa que no funcione
- Decisión compartida
- Fuentes
- Preguntas frecuentes
Qué problema intenta tratar: radiculalgia por hernia, no cualquier dolor lumbar
La indicación más estudiada es una hernia lumbar que produce síntomas radiculares concordantes —por ejemplo ciática— después de un manejo conservador insuficiente. Dolor lumbar aislado, degeneración discal, protrusión incidental y estenosis multisegmentaria son escenarios diferentes y no deberían agruparse bajo la misma expectativa de resultado.
La correlación importa porque las hernias discales son frecuentes en personas sin síntomas. Antes de un procedimiento intradiscal se comprueba que nivel, lado, distribución del dolor y exploración neurológica sean razonablemente concordantes. Si la imagen y la clínica cuentan historias diferentes, debe revisarse el diagnóstico antes de pinchar el disco.
Mecanismo propuesto: reducción de volumen y modulación local, no “regeneración”
El ozono es un oxidante potente. Dentro del núcleo pulposo se ha propuesto que reaccione con componentes de la matriz, reduzca su capacidad de retener agua y favorezca una disminución del volumen. También se investigan efectos sobre mediadores inflamatorios alrededor del disco y la raíz.

Es preferible hablar de estos efectos como mecanismos propuestos. La reducción de dolor o incluso una disminución del volumen herniado no demuestra que el disco se regenere ni que recupere su estructura original.
Qué dice la evidencia clínica
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2024 encontró mejoría del dolor con ozono intradiscal frente a algunos comparadores, incluidos esteroides o tratamiento farmacológico, y resultados similares a microdiscectomía en algunas comparaciones. La conclusión fue favorable, pero los estudios incluidos no son idénticos: varían selección, técnica, combinaciones terapéuticas y calidad metodológica.
Un ensayo aleatorizado multicéntrico publicado en 2022 comparó quimionucleólisis con oxígeno-ozono y microdiscectomía en hernias lumbares de un nivel que no habían respondido al tratamiento médico. El ozono cumplió el criterio de no inferioridad para la mejoría media del dolor de pierna a seis meses; alrededor del 71% de quienes iniciaron el grupo de ozono evitaron cirugía durante el periodo descrito. Esa misma cifra implica la lectura complementaria: una parte relevante necesitó finalmente una intervención quirúrgica.
Por tanto, la evidencia permite considerar el procedimiento en pacientes bien seleccionados, pero no justificar mensajes como “evita la cirugía” o “es igual que operar” para toda hernia discal.
Ozono, infiltración epidural y microdiscectomía responden a preguntas diferentes
| Opción | Objetivo | Ventaja potencial | Limitación relevante |
|---|---|---|---|
| Rehabilitación y tratamiento conservador | Control de síntomas y recuperación funcional | Evita un procedimiento invasivo | Puede ser insuficiente en dolor radicular persistente o déficit |
| Infiltración epidural/transforaminal | Reducir inflamación/dolor radicular | No entra en el disco | El alivio puede ser temporal y no modifica la hernia |
| Ozono intradiscal | Modificar núcleo/volumen y entorno inflamatorio | Procedimiento percutáneo | Evidencia y protocolos heterogéneos; riesgo intradiscal |
| Microdiscectomía | Retirar material que comprime la raíz | Descompresión directa | Cirugía con riesgos perioperatorios y posibilidad de recurrencia |
La elección depende de intensidad y duración de síntomas, déficit neurológico, morfología de la hernia, respuesta previa, preferencias y acceso a equipos con experiencia. “Menos invasivo” no debe sustituir a “más apropiado”.
Selección del paciente: donde probablemente se decide gran parte del resultado
No existe un único perfil universal, pero los estudios suelen seleccionar con cuidado. Antes del procedimiento se valora:
- Dolor radicular concordante con un nivel y lado.
- Hernia discal demostrada por imagen y compatible con los síntomas.
- Ausencia de una urgencia neurológica.
- Tratamiento conservador previo razonable, salvo escenarios que requieren otra prioridad.
- Morfología del disco y acceso técnicamente seguro.
- Ausencia de infección y control de trastornos de coagulación.
- Expectativas realistas y aceptación de que puede ser necesaria cirugía posterior.
La edad, el “tamaño” de la hernia o una palabra del informe de RM no deberían actuar por sí solos como interruptores terapéuticos.
Cuándo no debe ser la prioridad
Hay situaciones en las que probar una técnica percutánea puede retrasar un tratamiento más importante. Debe buscarse valoración urgente ante:
- debilidad motora progresiva o déficit neurológico importante;
- anestesia en silla de montar o alteración nueva de esfínteres;
- sospecha de síndrome de cola de caballo;
- fiebre, bacteriemia o sospecha de infección vertebral/discal;
- sospecha de tumor, fractura inestable u otra causa no discal grave.
Una extrusión o migración no convierte automáticamente a una persona en no candidata, pero puede cambiar la probabilidad de éxito y hacer más razonable una descompresión directa. La decisión debe ser anatómica y clínica, no comercial.
Cómo se realiza de forma general
La técnica intradiscal requiere colocar una aguja en el disco bajo control de imagen, respetando estructuras nerviosas y vasculares y utilizando condiciones de asepsia. Según el protocolo se administra la mezcla en el disco y, en algunos estudios, se combina con una aplicación periforaminal o con otros fármacos.
Esta página deliberadamente no publica una receta de concentraciones, volúmenes o tiempos. Los protocolos difieren entre estudios y centros; además, esos parámetros forman parte de una técnica invasiva que debe definirse por profesionales entrenados, equipos adecuados y normativa aplicable.
Variantes de los protocolos: una fuente importante de heterogeneidad
La literatura mezcla procedimientos que no son idénticos: ozono exclusivamente intradiscal, combinación intradiscal-periforaminal, múltiples sesiones paravertebrales, asociación con corticoide o anestésico y distintas guías radiológicas. Por ello, dos estudios que utilizan la palabra “ozonoterapia” pueden estar evaluando intervenciones clínicamente distintas.
Esta heterogeneidad limita la posibilidad de ofrecer un porcentaje universal de éxito. Un resultado publicado en un centro experto y una población muy seleccionada no debe trasladarse sin ajustes a cualquier paciente con “hernia” en la resonancia.
Riesgos y complicaciones
El acceso intradiscal no es inocuo. Aunque las complicaciones graves son poco frecuentes, se han descrito:
- discitis e infección profunda;
- dolor transitorio o irritación radicular;
- lesión neurológica;
- complicaciones vasculares o embólicas excepcionales;
- sangrado;
- complicaciones relacionadas con el acceso o con sustancias administradas conjuntamente.
Una revisión de seguridad de 2025 encontró mayor tasa de eventos graves en procedimientos intradiscales que en aplicaciones intramusculares, aunque el riesgo absoluto de eventos graves fue bajo. Esta diferencia es lógica: la profundidad y las estructuras atravesadas cambian el perfil de riesgo.
La seguridad empieza antes de la punción: diagnóstico correcto, revisión de anticoagulación, antecedentes de infección o alergia, técnica estéril y plan de actuación ante fiebre, empeoramiento neurológico o dolor atípico posterior.
Seguimiento después del procedimiento
El éxito no debe medirse solo por el dolor durante los primeros días. Un seguimiento útil registra dolor radicular, necesidad de analgésicos, sueño, tolerancia a sedestación y marcha, fuerza, sensibilidad y capacidad para volver progresivamente a las actividades.
La actividad se recupera de forma gradual según síntomas y recomendaciones del equipo. Una mejoría parcial puede permitir avanzar en ejercicio y rehabilitación. Por el contrario, fiebre, dolor vertebral nuevo intenso, debilidad, alteraciones esfinterianas o empeoramiento neurológico requieren evaluación rápida.
Qué significa que no funcione
La falta de respuesta no significa necesariamente que el procedimiento se haya realizado mal. Puede indicar que la compresión mecánica es demasiado relevante, que el dolor proviene de otra estructura, que existe una lesión no identificada o simplemente que el paciente pertenece al grupo que no responde.
Después de un fracaso conviene revisar el diagnóstico antes de repetir sesiones automáticamente. Repetir una intervención porque produjo una mejoría mínima o transitoria debe compararse con otras opciones y con la evolución natural del cuadro.
Decisión compartida: qué debería conocer el paciente
Antes de elegir ozono intradiscal debería explicarse:
- por qué se considera que la hernia concreta explica los síntomas;
- qué tratamiento conservador se ha intentado y con qué resultado;
- qué evidencia respalda el protocolo propuesto;
- qué alternativas existen, incluida microdiscectomía cuando corresponda;
- qué complicaciones son posibles;
- qué probabilidad existe de necesitar después otra intervención;
- qué signos obligan a valoración urgente.
La formulación adecuada no es “evitar la cirugía a toda costa”, sino elegir una estrategia proporcionada que no retrase una descompresión necesaria y que permita reevaluar si la evolución no es la esperada.
Fuentes
Metaanálisis 2024 — ozono intradiscal en hernia lumbar
Ensayo aleatorizado — ozono intradiscal vs microdiscectomía
Preguntas frecuentes
¿La ozonoterapia intradiscal evita siempre la cirugía de una hernia lumbar?
No. En estudios seleccionados una parte de los pacientes mejora y evita cirugía, pero otros necesitan finalmente microdiscectomía. No debe presentarse como sustituto universal de una intervención quirúrgica cuando esta está indicada.
¿Una hernia grande impide siempre utilizar ozono intradiscal?
No existe una única cifra de tamaño que decida por sí sola. Importan morfología, migración, correlación con la raíz afectada, déficit neurológico, tiempo de evolución y experiencia del equipo. Determinadas hernias o urgencias neurológicas hacen preferible otra estrategia.
¿El ozono intradiscal regenera el disco?
No puede afirmarse. El mecanismo propuesto incluye oxidación de componentes del núcleo y reducción de volumen, además de posibles efectos sobre mediadores inflamatorios. La mejoría clínica no demuestra regeneración del disco.
¿Cuándo no debe retrasarse una valoración quirúrgica para probar ozono?
Ante debilidad progresiva, síndrome de cola de caballo, déficit neurológico importante u otra urgencia, debe priorizarse la valoración especializada. También hay que reconsiderar el diagnóstico si dolor e imagen no son concordantes.