Lesión de Lisfranc
La lesión de Lisfranc es una lesión del mediopié que afecta a las articulaciones y ligamentos que unen los metatarsianos con los huesos del tarso, especialmente el complejo tarsometatarsiano. Puede presentarse como un esguince ligamentoso, una fractura, una luxación o una combinación de estas lesiones.
Aunque algunas lesiones son muy evidentes tras un traumatismo importante, otras son más sutiles y pueden confundirse con un esguince del pie. Sin embargo, no se trata de un “esguince sin importancia”: si no se diagnostica y trata bien, puede dejar inestabilidad, colapso del arco y artrosis dolorosa del mediopié.
Introducción
La lesión de Lisfranc debe su nombre al complejo articular y ligamentoso que estabiliza la unión entre el mediopié y el antepié. Puede afectar a uno o varios radios, con lesiones puramente ligamentarias o con fracturas asociadas.
Su gravedad es muy variable. Hay casos leves con afectación limitada de una articulación y lesiones graves con fractura-luxación de múltiples articulaciones del mediopié. En ambos extremos es importante valorar bien la estabilidad.
En la práctica clínica, esta lesión debe sospecharse cuando existe dolor en el dorso o en la planta del mediopié después de un giro, una caída, un aplastamiento o un traumatismo deportivo.
Anatomía
El complejo de Lisfranc une el mediopié con el antepié a través de las articulaciones tarsometatarsianas. Estas articulaciones tienen poca movilidad, pero son esenciales para estabilizar el arco plantar y transmitir fuerzas durante la marcha y el impulso.
Un punto especialmente importante es el ligamento de Lisfranc entre la base del segundo metatarsiano y el cuneiforme medial. Esta región es clave para la estabilidad del mediopié.
Cuando este complejo se lesiona, el pie puede perder alineación y estabilidad, con riesgo de dolor persistente, colapso del arco y artrosis secundaria.
Causas y mecanismo
La lesión puede producirse por un mecanismo de baja energía, como una torsión con caída, o por un mecanismo de alta energía, como accidentes de tráfico, caídas desde altura o aplastamientos.
En el deporte, es bastante típica cuando alguien cae sobre el dorso del pie mientras este está flexionado hacia abajo o en posición de despegue.
- torsión del pie con apoyo;
- caída con el antepié fijo;
- traumatismo directo sobre el mediopié;
- aplastamiento o accidente de alta energía;
- gestos deportivos con pie en flexión plantar.
Síntomas
Los síntomas más frecuentes son dolor, inflamación y dificultad para apoyar. El dolor suele localizarse en el mediopié y empeora al ponerse de pie, caminar o intentar impulsarse.
- dolor en la parte media del pie;
- inflamación en dorso del mediopié;
- dificultad o imposibilidad para apoyar;
- dolor al caminar o al despegar el pie;
- hematoma plantar, dato muy sugestivo de lesión de Lisfranc.
Exploración física
La exploración debe centrarse en la palpación del mediopié y en maniobras que estresen las articulaciones tarsometatarsianas.
- dolor a la palpación sobre las bases de los metatarsianos y articulaciones tarsometatarsianas;
- dolor con compresión o torsión del antepié;
- dolor con movilización de los radios, incluido el llamado test de “teclas de piano”;
- dolor al ponerse de puntillas si la lesión es más sutil;
- equimosis plantar como signo de alarma.
En lesiones de alta energía también debe explorarse la integridad cutánea, la vascularización y la posible coexistencia de otras fracturas o lesiones asociadas.
Diagnóstico
El diagnóstico se basa en la sospecha clínica y en las pruebas de imagen. En lesiones sutiles, las radiografías sin carga pueden parecer casi normales, por lo que la valoración en carga puede ser decisiva.
Radiografías
- radiografías simples para valorar fracturas y alineación tarsometatarsiana;
- radiografías en carga cuando el cuadro es sutil o se sospecha lesión ligamentosa;
- comparación con el pie sano si hace falta.
Otras pruebas
- TAC: útil para valorar mejor fracturas, extensión de la lesión y planificación quirúrgica.
- RM: útil en casos dudosos o para estudiar lesión ligamentosa cuando no está clara en radiografías.
Diagnóstico diferencial
- esguince simple del mediopié;
- fracturas de metatarsianos;
- fractura del navicular o de cuñas;
- fracturas por estrés del pie;
- contusión del mediopié;
- otras causas de dolor dorsal del pie.
Tratamiento
El tratamiento depende de la estabilidad, del grado de desplazamiento y de si existen fracturas asociadas.
Tratamiento conservador
Puede plantearse en lesiones estables, sin desplazamiento y sin signos de inestabilidad articular.
- inmovilización con yeso o bota;
- descarga estricta sin apoyo durante varias semanas;
- controles clínicos y radiológicos para confirmar que no aparece desplazamiento.
Tratamiento quirúrgico
Si existe desplazamiento, inestabilidad o fractura-luxación, suele recomendarse cirugía para restaurar la alineación y la estabilidad del mediopié.
- reducción y fijación con tornillos o placas;
- en algunos casos, artrodesis de articulaciones lesionadas del mediopié;
- planificación apoyada en TAC si la lesión es compleja.
El objetivo es evitar la inestabilidad residual y reducir el riesgo de artrosis postraumática.
Rehabilitación
La rehabilitación comienza después de la fase de inmovilización o de la consolidación suficiente tras la cirugía. Debe progresar de forma gradual.
- recuperación progresiva del apoyo;
- movilidad del tobillo y pie;
- fortalecimiento de musculatura intrínseca y extrínseca;
- trabajo de estabilidad y propiocepción;
- reeducación de la marcha;
- uso de plantillas u ортesis si están indicadas.
El retorno deportivo o laboral de alta demanda puede requerir varios meses, sobre todo en lesiones complejas.
Pronóstico
El pronóstico depende del grado de lesión inicial, de si existió desplazamiento y de la calidad de la reducción cuando la lesión ha requerido cirugía.
Incluso con tratamiento correcto puede aparecer dolor residual o artrosis del mediopié a largo plazo, especialmente en lesiones más graves o diagnosticadas tarde.
- mejor pronóstico en lesiones estables diagnosticadas precozmente;
- peor evolución si hubo retraso diagnóstico o inestabilidad persistente;
- riesgo de artrosis postraumática del mediopié.