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Dr. Arturo Mahiques

Qué son las lesiones de los tendones flexores

Las lesiones de los tendones flexores de los dedos afectan a los tendones que permiten doblar los dedos y cerrar la mano. Suelen producirse por heridas cortantes, traumatismos, aplastamientos o roturas cerradas durante esfuerzos bruscos.

Son lesiones importantes porque la mano necesita un deslizamiento tendinoso muy preciso para recuperar la flexión, la fuerza de agarre y la función fina. Una herida pequeña en la palma o en un dedo puede esconder una sección parcial o completa de un tendón flexor.

Lesión de los tendones flexores de los dedos de la mano
Los tendones flexores permiten doblar los dedos y cerrar la mano.

El tratamiento depende de la localización, el tipo de lesión, el tiempo de evolución y la presencia de lesiones asociadas en nervios, vasos, poleas, huesos o articulaciones.

Anatomía funcional

Cada dedo largo tiene dos tendones flexores principales: el flexor superficial y el flexor profundo. El flexor superficial permite flexionar la articulación interfalángica proximal, mientras que el flexor profundo llega hasta la falange distal y permite doblar la punta del dedo.

Estos tendones discurren por vainas sinoviales y pasan bajo poleas fibrosas que los mantienen pegados al hueso. Esta relación anatómica permite una flexión eficaz, pero también hace que las lesiones puedan dejar adherencias y pérdida de deslizamiento.

Anatomía de los tendones flexores de los dedos
Los tendones flexores profundo y superficial trabajan de forma coordinada para doblar los dedos.

El pulgar tiene una anatomía propia, con el tendón flexor largo del pulgar. Sus lesiones se revisan dentro de las lesiones tendinosas específicas del pulgar.

Causas frecuentes

La causa más habitual es una herida en la cara palmar del dedo o de la mano. Sin embargo, también existen lesiones cerradas, especialmente del flexor profundo.

  • Heridas cortantes con cristal, cuchillo, chapa o herramientas.
  • Aplastamientos de los dedos.
  • Traumatismos deportivos con tracción brusca del dedo.
  • Arrancamiento del flexor profundo, conocido como jersey finger.
  • Lesiones asociadas a fracturas o luxaciones.
  • Complicaciones de infecciones, cirugía o heridas complejas.

Las heridas palmares deben explorarse con cuidado. La piel puede tener una lesión pequeña, pero el tendón, un nervio digital o un vaso pueden estar afectados en profundidad.

Zonas de lesión

Las lesiones de los tendones flexores se clasifican por zonas anatómicas. Esta clasificación ayuda a planificar el tratamiento y estimar el pronóstico.

Zona I

Afecta al tendón flexor profundo distal a la inserción del flexor superficial. Suele producir pérdida de flexión de la punta del dedo.

Zona II

Es la zona clásica dentro de la vaina flexora, donde discurren juntos el flexor superficial y profundo. Es una región delicada porque el riesgo de adherencias y rigidez es mayor.

Zonas III, IV y V

Afectan a palma, túnel carpiano y antebrazo distal. Pueden asociarse a lesiones nerviosas o vasculares y requerir una valoración más amplia.

Zonas de lesión de los tendones flexores de los dedos
La localización de la lesión influye en el tratamiento, la rehabilitación y el riesgo de secuelas.

Síntomas

El síntoma más característico es la pérdida de flexión activa de una o varias articulaciones del dedo.

  • Imposibilidad para doblar la punta del dedo si se lesiona el flexor profundo.
  • Dificultad para flexionar la articulación media si se afecta el flexor superficial.
  • Dolor en la cara palmar del dedo o de la mano.
  • Herida en el trayecto del tendón.
  • Pérdida de fuerza de agarre.
  • Dedo que queda más extendido que los demás en reposo.
  • Hormigueo o pérdida de sensibilidad si hay lesión nerviosa asociada.

En las secciones completas, el dedo puede perder su postura normal de reposo. En lesiones parciales puede haber dolor al flexionar, chasquidos o dificultad progresiva.

Exploración física

La exploración debe valorar cada tendón por separado, además de sensibilidad, circulación y lesiones asociadas.

Flexor profundo

Para explorar el flexor profundo se bloquea la articulación interfalángica proximal y se pide al paciente que flexione la punta del dedo. Si no puede hacerlo, puede existir lesión del flexor profundo.

Flexor superficial

Para explorar el flexor superficial se mantienen extendidos los dedos vecinos y se pide al paciente que flexione el dedo afectado por la articulación media.

Otras valoraciones necesarias

  • Sensibilidad de ambos lados del dedo.
  • Relleno capilar y vascularización.
  • Estado de la piel y contaminación de la herida.
  • Movilidad pasiva de las articulaciones.
  • Dolor, edema o signos de infección.

Diagnóstico y pruebas

El diagnóstico suele ser clínico, especialmente cuando existe una herida palmar y pérdida de flexión activa. Aun así, las pruebas complementarias pueden ayudar en lesiones parciales, heridas antiguas o dudas diagnósticas.

  • Radiografía: útil para descartar fracturas, cuerpos extraños o lesiones articulares asociadas.
  • Ecografía: puede valorar continuidad tendinosa, retracción, adherencias o lesiones parciales.
  • Resonancia magnética: se reserva para casos complejos o lesiones crónicas.

En heridas recientes, es importante no retrasar la valoración si se sospecha sección tendinosa. El tratamiento temprano suele ofrecer mejores condiciones para la reparación.

Tratamiento

Las lesiones completas de los tendones flexores suelen requerir reparación quirúrgica. Las lesiones parciales pueden tratarse de forma conservadora o quirúrgica según el porcentaje de afectación, dolor, bloqueo y estabilidad del tendón.

Tratamiento inicial

  • Limpieza y protección de la herida.
  • Inmovilización temporal en posición segura.
  • Valoración de lesión nerviosa, vascular u ósea asociada.
  • Antibióticos y profilaxis antitetánica si procede.
  • Derivación para valoración quirúrgica si hay pérdida de flexión.

Reparación quirúrgica

La cirugía busca aproximar los extremos del tendón y permitir una reparación resistente, capaz de iniciar una movilización controlada durante la rehabilitación.

En lesiones complejas puede ser necesario reparar también nervios, vasos, poleas, piel o hueso. En lesiones antiguas, a veces se requieren injertos tendinosos o reconstrucciones en varios tiempos.

Rehabilitación

La rehabilitación tras una lesión de tendones flexores es tan importante como la cirugía. El objetivo es proteger la reparación y, al mismo tiempo, evitar adherencias que impidan el deslizamiento del tendón.

Rehabilitación tras lesión de tendones flexores de los dedos
La rehabilitación debe proteger la sutura tendinosa y recuperar el deslizamiento del tendón.

Principios generales

  • Uso de férula protectora según protocolo.
  • Movilización controlada para evitar adherencias.
  • No realizar agarres fuertes hasta que el tendón tenga resistencia suficiente.
  • Control del edema y cuidado de la cicatriz.
  • Progresión gradual de movilidad, fuerza y función.

Riesgos durante la rehabilitación

  • Rotura de la reparación si se fuerza demasiado pronto.
  • Adherencias si se inmoviliza en exceso.
  • Rigidez articular.
  • Dolor, edema persistente o cicatriz adherida.

Por eso, los protocolos deben ser individualizados y supervisados, especialmente en lesiones de la zona II o en reparaciones complejas.

Complicaciones y secuelas

Las lesiones de tendones flexores pueden dejar secuelas si la lesión es compleja, el diagnóstico se retrasa o la rehabilitación no progresa correctamente.

  • Adherencias tendinosas.
  • Pérdida de flexión activa.
  • Rigidez de las articulaciones del dedo.
  • Rotura de la reparación tendinosa.
  • Cicatriz dolorosa o adherida.
  • Dolor postraumático de la mano.
  • Déficit sensitivo si hubo lesión nerviosa asociada.

En algunos casos puede ser necesaria una segunda cirugía para liberar adherencias, reconstruir tendones o tratar secuelas de rigidez.