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Dr. Arturo Mahiques

La enfermedad de Freiberg es una alteración de la cabeza de un metatarsiano, habitualmente el segundo, en la que se produce dolor, deformidad progresiva de la superficie articular y rigidez de la articulación metatarsofalángica. También se conoce como infarto óseo, necrosis avascular u osteocondrosis de la cabeza metatarsiana.

Se manifiesta como dolor en el antepié, sobre todo al caminar, correr, ponerse de puntillas o usar calzado estrecho. Puede confundirse con una metatarsalgia, una fractura por estrés, una sinovitis metatarsofalángica o un neuroma de Morton, por lo que conviene valorar bien la localización del dolor y las pruebas de imagen.

Su importancia radica en que no es solo una sobrecarga de partes blandas. Afecta a la estructura ósea y articular de la cabeza metatarsiana, y si progresa puede dejar deformidad, rigidez y dolor crónico en la articulación.

Enfermedad de Freiberg en la cabeza de un metatarsiano
La enfermedad de Freiberg afecta a la cabeza metatarsiana y puede producir dolor, deformidad articular y rigidez del antepié.

Qué es la enfermedad de Freiberg

La enfermedad de Freiberg es una lesión osteocondral de la cabeza metatarsiana. Afecta al hueso subcondral y al cartílago articular de la articulación metatarsofalángica, lo que puede provocar pérdida de la forma redondeada normal de la cabeza del metatarsiano.

El segundo metatarsiano es el más afectado, aunque también puede aparecer en el tercero o en otros radios. La cabeza metatarsiana soporta carga durante la marcha, especialmente en la fase de despegue, por lo que una alteración de su superficie articular puede generar dolor persistente y limitación funcional.

En fases iniciales puede predominar el edema óseo y el dolor con la carga. En fases más avanzadas puede aparecer colapso de la cabeza metatarsiana, irregularidad articular, osteofitos, cuerpos libres y artrosis metatarsofalángica secundaria.

A quién afecta con más frecuencia

La enfermedad de Freiberg se observa con más frecuencia en adolescentes, adultos jóvenes y mujeres, aunque puede diagnosticarse a cualquier edad. También puede aparecer en personas activas, deportistas o pacientes con alteraciones del apoyo del antepié.

El dolor puede comenzar de forma insidiosa, sin un traumatismo claro, o después de un periodo de aumento de actividad, cambio de calzado, sobrecarga deportiva o dolor persistente en la zona metatarsal.

  • Adolescentes y adultos jóvenes.
  • Mujeres con dolor metatarsal persistente.
  • Personas con sobrecarga del antepié.
  • Pacientes con segundo metatarsiano largo o alteración del reparto de cargas.
  • Deportistas con impacto repetido sobre el antepié.

Causas y mecanismo

La causa exacta no siempre es única. Se considera un proceso multifactorial en el que pueden intervenir la sobrecarga mecánica, microtraumatismos repetidos, alteraciones vasculares locales y factores anatómicos del antepié.

Factores mecánicos

  • Sobrecarga repetida bajo la cabeza metatarsiana.
  • Segundo metatarsiano relativamente largo.
  • Alteración del reparto de cargas del antepié.
  • Insuficiencia del primer radio, con transferencia de carga al segundo metatarsiano.
  • Calzado estrecho, rígido o con tacón elevado.
  • Actividad deportiva con saltos, carrera o apoyo repetido del antepié.

Factores biológicos

  • Alteración de la vascularización de la cabeza metatarsiana.
  • Mayor susceptibilidad del hueso subcondral al daño repetido.
  • Capacidad de reparación insuficiente frente a la sobrecarga mantenida.

En algunos pacientes, la enfermedad de Freiberg aparece dentro de un contexto más amplio de metatarsalgia o de alteración biomecánica del antepié. En esos casos, además de tratar la lesión, conviene corregir la causa de sobrecarga.

Síntomas

El síntoma principal es el dolor en la zona dorsal o plantar de la articulación metatarsofalángica afectada, habitualmente en el segundo radio. El dolor suele aumentar con la carga y puede hacerse persistente si la lesión progresa.

  • Dolor bajo o sobre la cabeza del segundo metatarsiano.
  • Molestias al caminar, correr o estar mucho tiempo de pie.
  • Dolor al ponerse de puntillas o durante el despegue de la marcha.
  • Sensación de rigidez en la articulación metatarsofalángica.
  • Inflamación local o tumefacción alrededor de la articulación.
  • Limitación para usar calzado estrecho.
  • Crujidos, chasquidos o sensación de roce en fases más avanzadas.
  • Cojera o modificación del apoyo para evitar la zona dolorosa.

En fases iniciales el dolor puede parecer una metatarsalgia común. Cuando aparece rigidez, dolor articular más localizado o síntomas persistentes a pesar de modificar el calzado, conviene sospechar una lesión de la cabeza metatarsiana.

Exploración física

La exploración busca localizar el dolor, valorar la movilidad de la articulación metatarsofalángica y diferenciar la enfermedad de Freiberg de otras causas de dolor del antepié.

Hallazgos habituales

  • Dolor a la palpación de la cabeza metatarsiana afectada.
  • Dolor dorsal o plantar en la articulación metatarsofalángica.
  • Limitación de movilidad, sobre todo en fases avanzadas.
  • Dolor con la compresión axial del dedo o con la movilización articular.
  • Tumefacción local o aumento de volumen alrededor de la articulación.
  • Callosidad plantar si existe sobrecarga mantenida.
  • Marcha con descarga del radio afectado.

También debe valorarse el resto del antepié: longitud relativa de los metatarsianos, hallux valgus, insuficiencia del primer radio, dedos en martillo, pie cavo, pie plano, calzado y patrón de apoyo.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en la clínica y en las pruebas de imagen. En fases iniciales puede ser difícil, porque las radiografías pueden ser normales o mostrar cambios muy discretos.

Radiografías en carga

Las radiografías del pie en carga son la prueba inicial. Permiten valorar la forma de la cabeza metatarsiana, el espacio articular, la presencia de aplanamiento, fragmentación, esclerosis, osteofitos o signos de artrosis metatarsofalángica.

Radiografía de enfermedad de Freiberg en la cabeza metatarsiana
La radiografía puede mostrar aplanamiento, irregularidad o fragmentación de la cabeza metatarsiana en fases evolucionadas.
Imagen: Wikimedia Commons (dominio público).

Resonancia magnética

La resonancia magnética es muy útil en fases iniciales o cuando la radiografía no explica los síntomas. Puede detectar edema óseo, alteraciones subcondrales, daño del cartílago y lesiones asociadas de partes blandas.

TC

La tomografía computarizada puede ayudar en casos avanzados o cuando se necesita estudiar mejor la arquitectura ósea, la deformidad de la cabeza metatarsiana o la planificación quirúrgica.

Ecografía

La ecografía puede ser útil para descartar bursitis, sinovitis o neuroma interdigital, aunque no es la prueba principal para valorar el hueso subcondral.

Clasificación

La enfermedad de Freiberg suele clasificarse según el grado de afectación de la cabeza metatarsiana. En la práctica, lo más útil es distinguir entre fases iniciales, en las que todavía se puede intentar preservar la articulación, y fases avanzadas, en las que existe deformidad articular establecida.

Fase Cambios habituales Orientación práctica
Inicial Dolor y edema óseo, con radiografía normal o poco alterada. Puede responder mejor a descarga y tratamiento conservador.
Intermedia Aplanamiento, irregularidad o fragmentación parcial de la cabeza metatarsiana. Requiere valorar síntomas, actividad y grado de deformidad.
Avanzada Colapso, artrosis metatarsofalángica, osteofitos o cuerpos libres. Puede necesitar tratamiento quirúrgico si limita la función.

La clasificación ayuda a orientar el tratamiento, pero la decisión debe basarse también en el dolor, la edad, la actividad, la movilidad articular y la respuesta al tratamiento conservador.

Diagnóstico diferencial

La enfermedad de Freiberg puede confundirse con otras causas de dolor del antepié. El diagnóstico diferencial es importante porque el tratamiento cambia según la entidad.

Patología Dato orientativo Página relacionada
Metatarsalgia mecánica Dolor bajo las cabezas metatarsianas, callosidad y sobrecarga plantar. Metatarsalgia
Fractura por estrés Dolor progresivo tras aumento de carga, inicialmente con radiografía normal. Fracturas por estrés del pie
Neuroma de Morton Dolor interdigital, quemazón, hormigueo e irradiación hacia los dedos. Neuroma de Morton
Sinovitis metatarsofalángica Dolor articular, inflamación y posible desviación progresiva del dedo. Síndrome de predislocación
Bursitis intermetatarsiana Dolor entre cabezas metatarsianas con inflamación de partes blandas. Bursitis intermetatarsiana
Artritis inflamatoria o gota Dolor, inflamación, calor local o episodios articulares recurrentes. Artropatías microcristalinas

Tratamiento conservador

El tratamiento conservador suele ser el primer paso, especialmente en fases iniciales o cuando no existe deformidad articular avanzada. El objetivo es disminuir la carga sobre la cabeza metatarsiana afectada y controlar el dolor.

Medidas principales

  • Reposo relativo y reducción temporal de actividades de impacto.
  • Evitar carrera, saltos, puntas o marchas largas en fases dolorosas.
  • Calzado ancho, cómodo, con buena amortiguación y suela estable.
  • Plantillas o descargas metatarsales para reducir presión en el radio afectado.
  • Almohadillas metatarsianas colocadas de forma correcta.
  • Antiinflamatorios o analgésicos cuando estén indicados.
  • Fisioterapia para mantener movilidad, fuerza y control del apoyo.

Descarga y modificación del apoyo

La descarga del metatarsiano afectado es una parte clave. Puede realizarse mediante plantillas, barras metatarsales, almohadillas o calzado con suela más rígida o de balancín, según el caso.

Si existe una insuficiencia del primer radio o una alteración clara del apoyo, debe corregirse para evitar que la cabeza metatarsiana siga recibiendo exceso de presión.

Rehabilitación

La rehabilitación se orienta a mantener movilidad de las articulaciones metatarsofalángicas, fortalecer la musculatura intrínseca del pie, mejorar la movilidad del tobillo y recuperar una marcha más eficiente.

  • Movilidad suave de dedos y antepié.
  • Fortalecimiento progresivo de musculatura intrínseca.
  • Trabajo de equilibrio y control del apoyo.
  • Flexibilización del complejo gastro-sóleo si existe rigidez.
  • Retorno progresivo a la carga según síntomas.

Tratamiento quirúrgico

La cirugía se valora cuando el dolor persiste pese al tratamiento conservador, existe deformidad articular importante, rigidez funcional, cuerpos libres o artrosis metatarsofalángica secundaria.

Opciones quirúrgicas

  • Desbridamiento articular: limpieza de tejido inflamatorio, osteofitos o cuerpos libres en casos seleccionados.
  • Osteotomías de descarga: buscan redistribuir la carga y mejorar la congruencia articular.
  • Osteotomía dorsal de cierre: puede utilizarse para aprovechar la zona plantar mejor conservada de la cabeza metatarsiana.
  • Resección artroplástica: opción en casos avanzados y seleccionados.
  • Tratamiento combinado: si coexisten deformidades digitales, metatarsalgia de transferencia u otras alteraciones del antepié.

La técnica debe elegirse según el estadio de la enfermedad, la edad, la actividad, el grado de artrosis y la movilidad residual. En el antepié no conviene tratar una sola estructura sin valorar el reparto global de cargas.

Pronóstico

El pronóstico depende del momento del diagnóstico y del grado de deformidad de la cabeza metatarsiana. Las fases iniciales pueden mejorar con descarga y control de la actividad, mientras que las formas avanzadas pueden dejar rigidez y dolor persistente.

  • El diagnóstico precoz mejora las posibilidades de control conservador.
  • La descarga metatarsal adecuada puede reducir mucho los síntomas.
  • Las lesiones avanzadas pueden evolucionar hacia artrosis metatarsofalángica.
  • La cirugía puede mejorar el dolor en casos seleccionados, pero debe planificarse valorando todo el antepié.

La vuelta a la actividad debe ser progresiva y guiada por la tolerancia al dolor. Mantener la sobrecarga que originó el problema aumenta el riesgo de persistencia o recaída.

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