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Dr. Arturo Mahiques

Usamos los zapatos para proteger los pies y evitar heridas. Sin embargo, para que sean realmente útiles deben ajustar bien. Un zapato demasiado estrecho, pequeño, grande o rígido puede resultar incómodo, alterar la marcha y favorecer la aparición de dolor y deformidades.

Al elegir un calzado muchas veces se da prioridad al estilo, pero desde el punto de vista funcional lo importante es que sea cómodo, estable, duradero y adecuado al uso que se le va a dar. En otras palabras: el calzado debe adaptarse al pie, y no el pie a la horma del zapato.

Anatomía del calzado

El componente superior que recubre el pie se denomina empeine o capellada. Debajo se sitúa la plantilla, en contacto directo con la planta del pie. La suela es la parte inferior que contacta con el suelo y puede variar en flexibilidad, espesor y amortiguación. El tacón modifica la postura y la distribución de cargas.

Otros elementos importantes son el contrafuerte, que estabiliza el talón; los cierres o cordones, que mejoran la sujeción; el forro interior; y los refuerzos laterales. Todos ellos influyen en la comodidad, el control del pie y la resistencia del zapato.

Estructura del calzado
Partes básicas del calzado.

Calzado y dolor de talón

El calzado puede influir mucho en patologías como la fascitis plantar, la talalgia o las bursitis posteriores del talón. Un zapato con poca amortiguación, demasiado rígido o mal ajustado puede aumentar la sobrecarga sobre el calcáneo y empeorar los síntomas.

En la parte posterior del talón, un contrafuerte alto, duro o muy curvado puede rozar la zona aquílea y favorecer bursitis o dolor sobre una prominencia posterior del calcáneo. En la planta del talón, una mala amortiguación o el uso de suelas muy gastadas puede agravar el dolor al apoyo.

  • En fascitis plantar suelen ayudar un buen apoyo, amortiguación suficiente y, en algunos casos, plantillas.
  • En bursitis retrocalcánea conviene evitar contrafuertes agresivos y rozaduras repetidas.
  • En pie cavo o pie plano puede ser útil adaptar mejor el soporte del arco y la estabilidad.

Calzado ortopédico

El calzado ortopédico está diseñado para aliviar o compensar determinadas alteraciones biomecánicas del pie, tobillo o miembro inferior. Puede ser útil en personas con pie plano, pie cavo, dismetrías, deformidades digitales o dolor por sobrecarga.

Algunos modelos incorporan mayor estabilidad, suelas de balancín, contrafuertes específicos o espacio suficiente para plantillas personalizadas. Cuando existe una patología concreta, su indicación debe estar bien orientada por el profesional correspondiente.

Calzado ortopédico
El calzado ortopédico debe responder a una necesidad concreta, no solo a una etiqueta comercial.

Calzado para niños

En el niño el calzado debe respetar el desarrollo normal del pie. Debe ser flexible, ligero, estable y con suficiente espacio para los dedos. Los zapatos muy duros o estrechos pueden interferir en la marcha y causar molestias o deformidades.

También es importante comprobar con frecuencia si se han quedado pequeños, porque el crecimiento del pie es rápido y el niño no siempre percibe o expresa bien la compresión.

Calzado infantil
En la infancia conviene priorizar flexibilidad, espacio y comodidad.

Calzado para hombre y mujer

Más allá del diseño, conviene priorizar anchura suficiente, estabilidad y comodidad. El uso frecuente de tacones altos puede alterar la distribución de cargas, favorecer el conflicto posterior del talón y aumentar molestias en antepié, rodillas o espalda.

En personas con dolor en la zona posterior del calcáneo puede ser especialmente importante revisar si el tacón, el borde posterior o el contrafuerte están provocando fricción o presión excesiva.

Calzado para hombre y mujer
La estética no debería imponerse a la comodidad y al ajuste correcto.

Calzado de trabajo

Quienes permanecen muchas horas de pie necesitan un zapato cómodo, estable y con amortiguación suficiente. En entornos industriales o de riesgo, además, debe añadir protección específica para dedos y planta del pie.

Un zapato laboral correcto no solo protege frente a accidentes, sino que también puede reducir la fatiga y parte de la sobrecarga del retropié.

Calzado de trabajo
El calzado de trabajo debe combinar protección, estabilidad y confort.

Calzado deportivo

Cada deporte exige características distintas. No es igual correr, caminar, jugar al fútbol o al baloncesto. La elección debe tener en cuenta el tipo de actividad, la frecuencia de uso, el peso del usuario, la superficie y la forma del pie.

En personas con fascitis plantar o dolor de talón conviene vigilar especialmente el desgaste de la amortiguación y sustituir el calzado cuando haya perdido su capacidad de absorción de impacto.

Calzado deportivo
El calzado deportivo debe elegirse según la actividad y las características del pie.

Consejos para elegir un buen calzado

  • Pruébate los zapatos al final del día, cuando el pie está algo más dilatado.
  • Camina con ellos unos pasos antes de decidirte.
  • Comprueba que los dedos tienen espacio suficiente.
  • Evita los zapatos que exigen “domarlos” para que resulten cómodos.
  • Revisa la ventilación, la suela, la estabilidad y la sujeción.
  • Piensa en el uso real: trabajo, deporte, paseo o patología concreta.

Consejos cuando hay fascitis plantar o talalgia posterior

  • Evita suelas agotadas y zapatos muy planos si aumentan el dolor al apoyo.
  • En la fascitis plantar suele ser preferible una amortiguación adecuada y buen soporte.
  • En la bursitis posterior revisa el borde trasero del zapato y el contrafuerte.
  • Si el calzado roza justo sobre el talón posterior, busca modelos más blandos o abiertos en esa zona.
  • Valora plantillas o taloneras solo cuando realmente aporten descarga o corrección.

Si el dolor ya está establecido, este tema se complementa bien con las páginas de talalgias y fascitis plantar.

Comparativa de tipos de calzado

Tipo de calzado Características Uso recomendado
Infantil Flexible, ligero, con espacio para los dedos Uso diario en crecimiento
Casual Comodidad y estabilidad variables según diseño Uso general
De trabajo Resistencia, soporte y, en su caso, protección específica Jornadas prolongadas y entornos laborales
Deportivo Amortiguación, estabilidad y adaptación al deporte Actividad física
Ortopédico Espacio para plantillas y adaptación biomecánica Patología concreta o corrección