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Dr. Arturo Mahiques

La bursitis infrarrotuliana es la inflamación de una de las bolsas serosas situadas por debajo de la rótula, en relación con el tendón rotuliano. Puede afectar a la bursa infrarrotuliana superficial, situada entre la piel y el tendón rotuliano, o a la bursa infrarrotuliana profunda, situada entre el tendón rotuliano y la tibia proximal.

Esta localización puede confundirse con la tendinopatía rotuliana, el dolor anterior de rodilla o el síndrome de la grasa de Hoffa. Por eso es importante valorar con precisión dónde se encuentra el dolor, si existe inflamación visible y qué gestos desencadenan los síntomas.

Qué es la bursitis infrarrotuliana

Las bursas son pequeñas bolsas con líquido que reducen el roce entre estructuras vecinas. En la zona infrarrotuliana, estas bolsas permiten el deslizamiento entre la piel, el tendón rotuliano y la tibia durante los movimientos de la rodilla.

Cuando una de estas bursas se inflama, puede aparecer dolor por debajo de la rótula, sensación de hinchazón, molestia al arrodillarse o dolor con actividades que cargan el aparato extensor, como subir y bajar escaleras, ponerse en cuclillas, saltar o levantarse desde una silla.

Bursitis infrarrotuliana superficial y profunda en la rodilla
La bursitis infrarrotuliana puede afectar a la bursa superficial o a la bursa profunda, ambas situadas por debajo de la rótula.

Anatomía de las bursas infrarrotulianas

En la región inferior de la rótula existen dos bursas con interés clínico. Su localización explica por qué los síntomas pueden variar y por qué no siempre se presenta como una inflamación visible.

Bursa infrarrotuliana superficial

La bursa infrarrotuliana superficial se encuentra entre la piel y el tendón rotuliano. Se sitúa por debajo de la rótula y por delante del tendón, en una zona expuesta a presión directa y fricción cuando la persona se arrodilla.

Cuando se inflama, puede producir una tumefacción más visible en la parte anterior e inferior de la rodilla. En algunos casos se parece a la bursitis prerrotuliana, aunque la localización es más baja.

Bursa infrarrotuliana profunda

La bursa infrarrotuliana profunda se sitúa entre la cara posterior del tendón rotuliano y la tibia proximal. Al estar más profunda, no siempre produce un bulto visible. Suele manifestarse como dolor localizado bajo la rótula, en profundidad, y puede confundirse con una lesión del tendón rotuliano o con irritación de la grasa de Hoffa.

Tipo Localización Clínica orientativa
Superficial Entre la piel y el tendón rotuliano Inflamación visible, dolor al arrodillarse y sensibilidad anterior baja.
Profunda Entre el tendón rotuliano y la tibia proximal Dolor más profundo bajo la rótula, con menos tumefacción visible.

Causas y factores de riesgo

La bursitis infrarrotuliana suele relacionarse con fricción, presión repetida o sobrecarga del aparato extensor de la rodilla. También puede aparecer tras un traumatismo directo o en el contexto de enfermedades inflamatorias o depósito de microcristales.

Causas frecuentes

  • Arrodillarse de forma repetida o mantener presión directa sobre la parte anterior e inferior de la rodilla.
  • Fricción local entre la piel, el tendón rotuliano y los planos profundos.
  • Golpe directo sobre la zona infrarrotuliana.
  • Saltos, carreras, cuestas o ejercicios con carga repetida sobre el aparato extensor.
  • Sobrecarga asociada a tendinopatía rotuliana.
  • Gota, pseudogota u otros depósitos de microcristales.
  • Artritis inflamatorias.
  • Infección, sobre todo si existen heridas o erosiones cutáneas próximas.

Factores que favorecen la persistencia

  • Volver demasiado pronto a la actividad que provocó la irritación.
  • No proteger la rodilla en trabajos de apoyo repetido.
  • Rigidez de cuádriceps, isquiotibiales o cadena posterior.
  • Déficit de fuerza o control de cadera y rodilla.
  • Alteraciones de la técnica deportiva o laboral.
  • Asociación con dolor anterior de rodilla o tendinopatía rotuliana.

Síntomas

Los síntomas dependen de si la bursa afectada es superficial o profunda. En la superficial suele llamar más la atención la inflamación visible; en la profunda predomina el dolor anterior bajo la rótula.

Síntomas habituales

  • Dolor en la zona inferior de la rótula o por delante del tendón rotuliano.
  • Molestia al arrodillarse o al apoyar la rodilla.
  • Hinchazón localizada bajo la rótula, más evidente en la bursitis superficial.
  • Sensibilidad a la presión sobre la zona infrarrotuliana.
  • Dolor al subir o bajar escaleras, ponerse en cuclillas o levantarse desde una silla.
  • Molestia con saltos, carrera o deportes con cambios de ritmo.
  • Calor local o enrojecimiento si la inflamación es intensa.

Si aparece fiebre, enrojecimiento marcado, dolor progresivo o empeoramiento rápido, hay que valorar la posibilidad de infección. En esos casos no debe tratarse como una simple sobrecarga.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en la historia clínica, la localización del dolor y la exploración física. La clave es diferenciar si la inflamación es superficial, profunda o si el dolor procede realmente del tendón rotuliano, la articulación femoropatelar o la grasa de Hoffa.

Exploración clínica

Durante la exploración se valora la presencia de tumefacción, dolor a la palpación, calor local, relación con la flexión y extensión de la rodilla, dolor con carga y signos de afectación del tendón rotuliano. También es importante revisar la movilidad, la alineación y la fuerza de la extremidad.

Pruebas complementarias

  • Ecografía: es muy útil para confirmar líquido en la bursa, valorar el tendón rotuliano y diferenciar una bursitis superficial de una profunda.
  • Radiografía: puede ayudar si hay antecedente traumático, sospecha de calcificaciones, exostosis o alteraciones óseas.
  • Resonancia magnética: se reserva para casos persistentes, dudas diagnósticas o sospecha de patología asociada.
  • Punción: se considera si hay sospecha de infección, gota, pseudogota o contenido hemorrágico.

Diagnóstico diferencial

La bursitis infrarrotuliana puede confundirse con varias entidades de dolor anterior de rodilla. Esta distinción es importante porque el tratamiento cambia según la estructura realmente afectada.

Entidad Cómo suele diferenciarse
Tendinopatía rotuliana Dolor más centrado en el tendón, especialmente con saltos, carrera, sentadillas o carga excéntrica.
Síndrome de la grasa de Hoffa Dolor anterior profundo, a veces con molestias en extensión y sensibilidad a ambos lados del tendón rotuliano.
Bursitis prerrotuliana Inflamación más alta, situada directamente por delante de la rótula.
Derrame articular Inflamación más global de la rodilla, con sensación de presión intraarticular.
Osgood-Schlatter Dolor en la tuberosidad tibial, típico en adolescentes deportistas en crecimiento.
Celulitis o infección superficial Enrojecimiento más difuso, calor local y posible afectación del estado general.

Tratamiento

El tratamiento inicial suele ser conservador, siempre que no haya signos de infección ni una lesión asociada que requiera otro manejo. La prioridad es reducir la irritación de la bursa y corregir el factor que la está provocando.

Tratamiento conservador

  • Reposo relativo y reducción temporal de las actividades que aumentan el dolor.
  • Evitar arrodillarse o apoyar directamente la zona infrarrotuliana.
  • Aplicación de frío local en fases dolorosas, protegiendo la piel.
  • Compresión suave si existe inflamación visible y se tolera bien.
  • Antiinflamatorios o analgésicos cuando estén indicados y no existan contraindicaciones.
  • Protección acolchada de la rodilla en actividades laborales o deportivas.
  • Corrección de la sobrecarga del aparato extensor y del gesto que provoca la irritación.

Infiltración, punción y cirugía

La punción puede ser útil si la bursa está muy distendida, si se necesita analizar el líquido o si existe sospecha de infección o microcristales. No debe realizarse una infiltración con corticoide si hay dudas de infección.

La infiltración intrabursal puede valorarse en casos persistentes, bien diagnosticados y no infecciosos, especialmente cuando el dolor limita la actividad pese a las medidas conservadoras. Debe realizarse evitando la inyección intratendinosa.

La cirugía se reserva para casos crónicos, recidivantes, muy sintomáticos o complicados, especialmente cuando existe una bursa engrosada que no responde al tratamiento o cuando hay infección persistente.

Rehabilitación y prevención

La rehabilitación debe adaptarse a la causa. En una bursitis por apoyo repetido, la prioridad es proteger la zona. En una bursitis asociada a sobrecarga deportiva, hay que revisar fuerza, movilidad, técnica y progresión de cargas.

Fase inicial

  • Evitar el apoyo directo sobre la zona dolorosa.
  • Mantener movilidad suave de rodilla dentro del rango tolerado.
  • Reducir temporalmente saltos, carrera, cuestas, sentadillas profundas o gestos que aumenten el dolor.
  • Controlar la inflamación con protección local y medidas físicas.

Fase de recuperación

  • Recuperar la movilidad completa de la rodilla sin provocar dolor anterior.
  • Trabajar fuerza progresiva de cuádriceps, isquiotibiales, glúteos y musculatura de cadera.
  • Introducir ejercicios de control de rodilla y cadera en cadena cinética cerrada.
  • Reintroducir carrera, saltos o actividades laborales de forma gradual.
  • Evitar aumentos bruscos de carga si existe dolor anterior persistente.

Prevención de recaídas

Para prevenir recaídas es importante usar protección acolchada si se trabaja de rodillas, evitar apoyos prolongados sobre superficies duras y corregir los factores de sobrecarga. En deportistas, la progresión de cargas debe ser gradual y acompañarse de un trabajo adecuado de fuerza y control del miembro inferior.

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