Disfunción del tibial posterior
Disfunción del tendón tibial posterior
Introducción
Es una afección frecuente.
El Tibial posterior estabiliza el retropie contra la eversión (valgo). Es susceptible de peritendinitis y roturas, debidas a: sobreuso, secundario a anormalidades biomecánicas, traumatismo. Frecuentemente es debida a una anormalidad intrínseca del propio tendón.
Si la tendinitis se deja evolucionar hacia la cronicidad provoca en el tendón: degeneración, elongación, roturas intersticiales, debilidad y eventual rotura; esto puede provocar aumento del valgo del calcáneo flexión plantar del astrágalo y subluxación astrágalo-escafoidea, que a la larga evolución a a abducción y pronación del retropié
Anatomía del tibial posterior
Está situado en la capa posterior profunda de la región posterior de la
pierna (Figura 1).
Se inserta proximalmente en la línea oblicua y cara posterior de la tibia,
cara interna del perone y ligamento interoseos. En la parte distal, mediante un
tendón largo, en el tubérculo del escafoides.
Esta inervado por el nervio tibial posterior.
Acción: extensión, aducción y rotación del pie.
Factores etiológicos de la disfunción del tibial posterior
Traumatismo Directo
Laceración
Iatrogenica
Inyección de esteroides
Estructural / Anatómica
Os navicularis
Pie plano rígido
Pie plano flexible
Proliferación de osteofitos en el canal maleolar
Zona de tendón “hipovascular”
Surco maleolar poco profundo
Equino |
Procesos inflamatorios que causan tenosinovitis
Artritis Reumatoides
Otras artritis seronegativas
Traumatismos indirectos
Fractura de tobillo
Esguinces por eversión del tobillo
Avulsión aguda del escafoides
Luxación de tobillo
Otras
Lesiones tumorales Primarias/ metastáticas
Sinovitis vellonodular pigmentada |
| ( Hutchinson and O’Rourke, 1995, p. 707). |
Hay un área de hipovascularización que en la parte postrerodistal del maleolo
medial. Este es aparentemente el sitio de mayor degeneración y ruptura. En esta
localización el tendón discurre alrededor del maléolo medial y se mantiene en
esta posición por el retináculo flexor. Consecuentemente hay una tarea de
incremento de las fuerzas de compresión que favorecen la hipovascularidad. La
pronación excesiva contribuye a estas fuerzas de compresión contra la superficie
distal del maléolo medial. En resumen los incrementos de tensión alteran la
vascularización del tendón y directamente influye en la resistencia del mismo.
Otras posibles causas:
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Trauma específico.
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Aumento de la carga del pie. Aumento de la actividad muscular. Obesidad sobre
peso, sobre uso.
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Artritis inflamatorias.
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Enfermedades vasculares, enfermedades del colágeno, artritis reumatoide.
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Causas traumáticas: fracturas maleolares que pueden provocar sección del tendón. |
Clasificación de la disfunción del tibial posterior y presentación clínica.
Estadio 1: en este estadio hay pocos síntomas o ninguno. Generalmente hay
subyacente un defecto biomecánico y que puede provocar síntomas mínimos.
Estadio 2: este es el estadio sintomático inicial. En este estadio hay una
tendinitis del tibial posterior. Hay una discreta cojera.
Estadio 3: durante este estadio
hay disfunción importante del tendón. Puede haber desgarro, debilitamiento o rotura parcial.
Los pacientes,
generalmente presentan el medio pie en pronación y el retropié ente abducción.
Estadio 4: este es el estadio final de la evolución de la lesión. Hay una
progresión rápida de los síntomas mencionados anteriormente la movilidad está
muy limitada.
También se puede clasificar en agudas su aguda y crónica.:
Aguda: de cero a dos semanas; la lesión puede estar sin diagnosticar.
Típicamente hay edema y dolorimiento sobre la parte medial del tobillo.
También hay dolor y debilidad muscular.
Subaguda: de dos semanas a seis meses; típicamente hay dolor y edema a lo
largo del arco medial y en el curso del tibial posterior. Puede haber síntomas
del síndrome del túnel tarsiano. Generalmente no hay dolor con la movilización de
las articulaciones subastragalina y mediotarsiana. Hay anormalidades en la
marcha: abducción del retropié, pérdida de la supinación, falta de propulsión.
Crónica: más de seis meses. Unilateral, pie plano rígido. En estadios
avanzados puede trasladarse los problemas a la región lateral del seno del tarso como consecuencia de la progresión del calcáneo valgo que choca con el peroné
provocando una periostitis, tendinitis peroneal o tendinitis subastragalina.
Este sistema de clasificación, cuando se usa en conjunción con el estadio
patológico permite diferenciar clínicamente los estadios y proponer el mejor
tratamiento.
Además hay cuatro tipos de patología que abarcan la tendinitis del tibial
posterior. Estas incluyen:
- Avulsión del tendón de su inserción en la
tuberosidad del escafoides,
- Rotura intra-sustancia del tendón,
- Desgarro
longitudinal con elongación y sin rotura completa
- Tendinitis aislada del
tendón del tibial posterior (sin desgarros).
Diagnóstico de la tendinitis del tibial posterior
Hay predominio del sexo
femenino. La edad es de 40 años. Sin embargo los jóvenes también pueden
sufrirla.
En los estadios iniciales sólo presentan síntomas moderados. Los síntomas
iniciales depender del estadio de la deformidad. Clínicamente la lesión se
caracteriza por tumefacción difusa dolorimiento y calor en la parte medial del tobillo y a lo largo del curso del tendón (Figura 2). Generalmente el paciente se queja
de una pérdida gradual del arco longitudinal medial que generalmente provoca un
excesivo desgaste medial de la suela del calzado.
Es necesario obtener una historia cuidadosa del paciente. La Duración de los
signos y los síntomas son importantes para la determinación de la mejor línea de
conducta. La palpación es el paso siguiente en el diagnostico. Es siempre importante comparar
con el lado contralateral. La Presión directa a lo largo del trayecto del tendón del
tibial posterior provoca dolor. Si hay una rotura parcial o completa se puede
palpar el defecto. A menudo el tendón no es palpable. La evaluación del tendón
se puede hacer pidiéndole al paciente que haga resistencia a una fuerza abductora aplicada al
antepié mientras el pie se encuentra en una posición de
flexión plantar y aducción. Esto hace que el tendón se haga prominente y se
pueda palpar más fácilmente. Es de vital importancia determinar la localización
exacta de la lesión. Aproximadamente cincuenta por ciento de casos son debidas a
trauma localizado. La ruptura parcial o completa del tendón secundario al trauma
tiene dolor en la tuberosidad navicular. Las lesiones por sobreuso con degeneración
del tendón tienen dolor en la parte distal del maleolo medial.
La determinación de la función muscular también es importante para el
diagnóstico. Cualquier debilidad se puede evaluar sujetando el pie en una
posición de eversión e indicándole al paciente que lo invierta contra
resistencia.
La inspección del paciente desde atrás muestra una tumefacción en la parte
inferior del maleolo y el clásico signo de “demasiados dedos”. Debido a la
abducción del antepié, se ven más dedos del pie en la parte lateral del pie
afectado. Cuanto más progresa el desorden más dedos del pie se verán, ya que hay
mayor abducción del antepié, del valgus del calcáneo y el colapso del arco
medial.
La prueba de la elevación del talón determinará la fuerza de los tibiales
posteriores. Inicialmente, se le indica al paciente que levante el pie afecto de
el suelo con el fin de que su peso sea soportado por el pie sano. Entonces se le
indica que se ponga de puntillas. Para ello el paciente necesita estabilizar
primero el retropié antes de completar esta acción. Esto se consigue con la
inversión del retropié gracias a la acción del tibial posterior, los gemelos y
el soleo . Cuando esto se intenta con el pie enfermo, la inversión inicial del
retropié no se podrá hacer. Entonces se hará muy difícil para el paciente
ponerse de puntillas. La ausencia de función del tibial posterior condiciona una
inestabilidad del retro y mediopié.
Estudios radiográficos
Las radiografías simples solo ponente manifiesto los cambios estructurales pero
no el diagnostico real. En el plano anteroposterior estándar con carga de peso,
el ángulo entre el eje longitudinal del astrágalo y el eje longitudinal del
calcáneo estará aumentado. Esto es debido a que el calcáneo rota hacia fuera
debajo del astrágalo con la faceta posterior de la articulación subastragalina
que es el fulcro. Además, de la pronación subastragalina y mediotarsiana. El
antepié está abducido.
En una radiografía lateral la relación linear normal del astrágalo, cuneiforme
navicular, y el primer metatarsiano se perderá. Mientras que progresa
la enfermedad, pueden aparecer cambios artrósicos en la primera articulación
metatarsofalángica.
La resonancia magnética es el método más útil para detectar la patología
tendinosa de los tobillos. Es altamente sensibles y específica para la detección
de una ruptura.
Otras pruebas incluyen gammagrafía ósea.
Diagnóstico diferencial
Los diagnóticos diferenciales posibles para la tendinitis del tibial
posterior son:
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Síndrome del Os naviculare (Os tibiale externum) |
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Avulsion del hueso Navicular |
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Fractura de tensión del Navicular
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Distensión del ligamento deltoideo.
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Necrosis avascular del astrágalo o del navicular. |
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Fractura del maleolo medial. |
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Capsulitis/sinovitis medial del tobillo. |
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Síndrome del túnel tarsiano.
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Tendinitis del flexor largo de los dedos.
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Tendinitis del flexor largo del primer dedo.
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Coalición tarsiana subastragalina. |
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Bursitis retro-calcánea. |
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Síndrome del Os trigonum. |
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Tarsitis del seno del tarso medial. |
Tratamiento
El tratamiento está en función de la fase de la deformidad, de los síntomas y
severidad del dolor. La lesión es incapacitante y por lo tanto el tratamiento
debe iniciarse rápidamente para evitar progresión de la enfermedad.
Si se ve al paciente en los primeros estadios, el tratamiento puede ser
conservador, intentando estabilizar la articulación y controlar la inflamación y
el dolor.
Métodos Conservadores
Los métodos Conservadores pueden incluir:
- Antiinflamatorios no asteroideos.
- Ultrasonidos.
- Vendajes para reducir la tensión en los tibiales posteriores.
- Plantillas para corregir el arco medial con el fin de poner el retropié en
posición de varo.
- Ortesis rígida para la reposición a largo plazo del pie afectado,
reduciendo la tensión del tendón y permitiendo que la función muscular sea más
eficiente. En muchos casos se necesitará inversión del pie con una pequeña cuña
medial para incrementar el control de la articulación subastragalina y un
refuerzo lateral para controlar la abducción del retropié.
- Potenciación muscular concéntrica y excéntrica del tibial posterior.
- Inmovilización con una escayola con el pie en inversión durante varias
semanas o meses.
- Las Inyecciones de esteroides se han considerado útiles pero hay
evidencia para sugerir que aumenten la probabilidad de ruptura de un tendón ya
debilitado.
Si el paciente no responde después de aproximadamente ocho semanas de
tratamiento conservador, entonces se consideran candidatos quirúrgicos.
Opciones Quirúrgicas
Hay tres etapas de disfunción tibial posterior que
requieren atención quirúrgica.
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En la primera etapa hay tenosinovitis leve, sin deshilachamiento y tendinosis
mínima. En este caso el tratamiento quirúrgico consiste, generalmente en
liberación peritendinosa, y desbridamiento y sinovectomía del tendón.
El tendón se libera desde el vientre del músculo, proximalmente hasta,
distalmente alrededor de maleolo medial y el punto de inserción en el navicular.
Se extirpa toda la sinovial y se repara cualquier rotura. |
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En la segunda etapa, hay un aumento gradual en severidad. Puede haber evidencia
de alargamiento del tendón, con tenosinovitis asociada. También es posible el
arrancamiento del tendón de su inserción. En tales casos se puede hacer una sinovectomía, una reinserción o una transferencia del
tendón flexor largo de los
dedos. |
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En la tercera etapa las lesiones son más severas. En la exploración se detectará
una rotura completa de la vaina del tendón, con fibrosis y una artritis
degenerativa. En tales casos, la transferencia del tendón flexor largo de los
dedos también es una opción. Éste es a menudo el tendón de elección debido a su
tamaño, fuerza y localización. También se ha postulado la imbricación del
ligamento y la capsula medial para reforzar la transferencia del tendón. Antes
de suturar el injerto del flexor largo de los dedos, la inserción del ligamento
y la cápsula astragaloescafoidea se secciona y se acorta trayendo el extremo
próximo y distal y suturándolos.
Algunos casos pueden también requerir una ampliación del surco óseo debajo del
maleolo medial por el cual pasa el tendón. Esto permite una mejor función del
tendón. |
Después de cualquiera de estos procedimientos quirúrgicos antedichos el pie se
inmoviliza con una yeso moldeado. El pie se pone en flexión plantar e inversión
para prevenir la tensión y la tracción del tendón. La inmovilización es
generalmente durante tres semanas. Después se inicia un movimiento pasivo
gradual para prevenir las adherencias.
Como se ha mencionado previamente, puede haber dolor en las fases más
posteriores del desorden en la región lateral del tobillo. Si es correcta la
teoría que el calcáneo, cuboides, navicular y los huesos distales del pie están
actuando como una sola unidad y están siendo desplazados lateralmente de la
superficie inferior del astrágalo, entonces parece plausible que la fusión del
calcáneo debajo del astrágalo mejorará los síntomas. La artrodesis
subastragalina es útil en la restauración y alineación del pie y en la mejoría
de los síntomas.
Otras artrodesis sugeridos del retropié son la astrágalo-escafoidea y la
combinación calcaneocuboidea con astrágalo-escafoidea. Todas ofrecen mejoría por
bloqueo del movimiento de la articulación subastragalina.
Complicaciones y pronóstico
Como con toda cirugía hay complicaciones relacionadas con el tratamiento
quirúrgico de la disfunción del tendón del tibialis posterior.
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En primer lugar, la corrección de la deformidad plano-valgo es caprichosa. Hay
porcentajes de fracasos.
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En segundo lugar, el paciente no debe tener expectativas excesivamente altas y
debe ser consciente que la recuperación del proceso es larga. Deben contar con un
cierto grado de inestabilidad durante bipedestación.
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En tercer lugar, puede ocurrir la debilidad del tendón reconstruido
después de un periodo de tiempo y conducir a la repetición de los síntomas.
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Finalmente, la artritis del retropié puede progresar y provocar
síntomas. |
Conclusiones
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La disfunción del tendón tibial posterior no es infrecuente.
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El tratamiento del
desorden es individualizado, dependiendo de la forma de presentación, los
síntomas y el paciente.
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Es el imperativo a tratar lo más pronto posible
ya que la lesión puede
progresar rápidamente.
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La última meta debe ser prevenir la ruptura y
la deformidad secundaria.
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Se debe sospechar siempre disfunción del
tendón tibial posterior cuando se observa un pie plano progresivo,
unilateral.
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El diagnóstico precoz y el tratamiento
temprano pueden reducir al
mínimo los efectos debilitantes.
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